Abuso sexual y otras cicatrices emocionales: Matthew McConaughey relata los capítulos más oscuros de su vida

‘Greenlights’ (luces verdes). Así se llaman las memorias que acaba de presentar Matthew McConaughey y en las que pretende ofrecer al público las “aventuras significativas, instructivas y divertidas” de su vida, tal y como él mismo ha explicado, pero en las que, además, encontramos capítulos oscuros. Recuerdos amargos que, a pesar de que le gustaría borrar, forman parte de esa biografía que ahora quiere compartir.

Porque, con los 51 años en el horizonte, ha dado el paso para contar un episodio que ha mantenido oculto y que, ahora, comparte para intentar ayudar a todos aquellos que experimenten un trauma por una vivencia igual o similar. Nos referimos a las páginas que dedica a explicar que, a los 18 años, sufrió un abuso sexual a manos de un hombre.

Un hombre abusó sexualmente de mí cuando tenía 18 años y estaba inconsciente en la parte trasera de una camioneta“, son las palabras que utiliza para referirse a esa violación sobre la que no ahonda en detalles, aunque sí especifica que nunca se sintió como una víctima. Cuestión de carácter, pero algo debe quedar para que se haya decidido a sacarlo a la luz.

Como también lo hace con el chantaje al que fue sometido tres años antes para venderse por sexo. “Me chantajearon para tener sexo por primera vez cuando tenía 15 años. Estaba seguro de que me iría al infierno por tener sexo antes del matrimonio”, explica en ese relato dentro de lo que él llama “cicatrices dentro del capítulo de mi humanidad”.

Tuve cuatro conmociones cerebrales por caerme de cuatro árboles”

Porque algunas, más allá de la metáfora de esas experiencias de corte sexual, son cicatrices físicas. Al menos, una. “Me azotaron hasta que me sangraron las nalgas por hacerme un tatuaje de Cracker Jack (una marca de aperitivos) cuando tenía 10 años”, explica sobre una de esas travesuras que le costaron un castigo físico y que también ha querido recoger en esas páginas. “Un veterinario me cosió 78 puntos en la frente. Tuve cuatro conmociones cerebrales por caerme de cuatro árboles, tres de ellos en luna llena”, cuenta sobre otra.

Matthew tiene un único propósito con este libro: mostrar una imagen más humana y vulnerable detrás del brillo de las estrellas de Hollywood. “Hay quien piensa Dios, McConaughey simplemente se adapta a todo; el tipo no parece tener ningún bache, no se golpea al cruzar la calle”, explica para que sepamos ese motivo que le llevó a ponerse delante del folio en blanco. O a narrar los episodios de violencia y pasión entre sus padres.

No es el primero ni el último, en la meca del cine, que desnuda sus emociones, pero lo cierto es que el relato, amén de desgarrador, dibuja una figura mucho más imperfecta de uno de los hombres más deseados del mundo (y casado con la modelo brasileña Camila Alves desde hace casi una década).

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