Alma libre, astuta y el amor adolescente del rey Juan Carlos de Borbón: así fue la fugaz historia de amor de la condesa Olghina Di Robilant con el emérito que no llegó a buen puerto

El tenía 18 años, ella 22. Fue un flechazo instantáneo, amor a primera vista. O quizás únicamente una pasión juvenil que ninguno de los dos, ni el rey Juan Carlos de Borbón (hablando de los borbones…. ¿sabes quién es Luis Alfonso, el hijo de Carmen Martínez-Bordiú que quiere ser rey de Francia?) ni la duquesa Olghina Di Robilant supieron apagar.

Corría el año 1956 y el emérito, ya estaba hecho todo un Don Juan, nunca mejor dicho. Se carteaba con diferentes damas de la época, una de ellas tenía posibilidades de convertirse en reina: María Gabriela de Saboya también mantenía una relación con ‘Juanito’, pero tampoco llegó a mayores. Ella, como la llamaban sus seres queridos tenía un alama demasiado libre como para enfrascarse en el viaje de convertirse en reina. Olghina, en todo caso, mucho más…

Olghina y el rey se conocieron en una noche de verano: “Era jovencísimo y ya tenía un cuerpo atlético y unos movimientos muy hábiles. Juanito acercó su mejilla a la mía. Estaba ardiendo. Sus labios se detuvieron en mi oreja y yo me eché un poco hacia atrás. ‘Guapa’, susurró”, cuenta la propia condesa en su libro ‘Sangre Azul’, (1991). Ese fue el momento en el que surgió el flechazo. Y para no: ambos eran jovencísimos, libres y aunque el futuro era sinónimo de responsabilidad, prefirieron hacer caso omiso y embarcarse en una selación intermitente que duraría varios años.

“Surgió un flechazo entre compañeros de mesa. Me enamoré como una colegiala. Era una relación alegre, simpática, sin pretensiones, sin compromisos, así que no éramos fieles”, reconoció en 2014 la propia condesa en unas declaraciones, a punto de cumplir los 80 años.

La ausencia de fidelidad… fue la clave de su amorío. María Gabriela es la prueba irrefutable de ello. Ninguna de las dos fueron reinas, la historia es la prueba. Olghina no era lo suficientemente royal, tampoco lo pretendía y Ella no era santo de la devoción de Franco. Lo cuenta la propia Olghina en su libro, “Yo no conocí al Rey. Conocí a un muchacho, que los amigos llamábamos Juanito. Era bromista, alegre y juvenil. Su padre, don Juan de Borbón, y el entonces caudillo Franco le habían prohibido que se casara con una chica que no fuera de la familia real. Fundamentalmente, él estaba unido con la mujer más guapa de las casas reales europeas, María Gabriela de Saboya, pero luego también se lo prohibieron”, explica.

El Caudillo quería como reina de España a una mujer más dócil y sencilla, alguien que representara a pies juntillas el modelo de mujer española que Franco quería para su país una vez que él mismo faltara. Entró entonces en la ecuación la reina Sofía. Dicen las malas lenguas, en especial, el periodista Jaime Peñafiel, experto en la casa real en su libro ‘Anécdotas de Oro’ publicado en 2019 que horas antes de pedir la mano de la reina Sofía, el rey estuvo con la condesa en un hotel.

En 2014, Telecinco emitió una mini serie, ‘El Rey’, donde Olghina, hizo una aparición estelar. No contó mucho, pero dejó claro que hubo un tiempo en el que estuvieron muy enamorados y lanzó algunos bombazos, “Juanito era un chico simpático y cercano, un poco atrevido. Y yo una rebelde, así que me gustaban las personas como él, que se salían de la norma”, dijo. Y también habló, largo y tendido sobre le padre de Don Juan Carlos, con el que era imposible mantener una buena relación, “Era terrible el padre de Juan Carlos, aunque simpático. Yo me he peleado con él una vez, mucho, de hecho. Además Don Juan tenía miedo de nuestro flechazo, de la relación entre Juanito y yo. No le gustaba. Me consta que Juan Carlos y Don Juan pelearon por mi culpa”, afirmó Olghina en la mini serie.

La marcha del rey hacie España para hacer el servicio militar significó el principio del fin de su relación. Aunque mantuvieron el contacto por carta, la llama se empezó a apagar. Su último encuentro fue en una pensión de Roma (parece que Jaime Peñafiel no mentía…) antes de la boda del rey con Doña Sofía, “Me contó que le había comprado un anillo con dos rubíes en forma de corazón… ¡con su dinero! Y es que nunca tenía un duro”, contó también la condesa en la mini serie.

A partir de ese momento no se volvieron a ver. La única información que uvo Olghina sobre el rey era la de los medios de comunicación, “Le ha sido infiel a su mujer, por lo que he leído, pobrecita. Personalmente no sé nada, pueden ser cotilleos. Tampoco me parece algo escandaloso. Su padre era así”.

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