Alonso Caparrós: “Mis padres me han perdonado. Mi madre dice que ya se puede morir tranquila”

Alonso Caparrós nos habla de su libro, ‘Un trozo de cielo azul’, publicado poreditorial Planeta. En esta obra narra su vida en el mundo de las drogas y cómo ha podido salir de esa pesadilla. Su mujer, Angélica Delgado, ha sido su salvación y aunque no se perdona el tiempo perdido con sus hijos, Claudia y Andrés, reconoce que le gustaría volver a ser padre. “Me cuesta perdonarme el tiempo perdido con mis hijos”, afirma el colaborador de ‘Sálvame’ donde confesó la depresión que atravesó.

Alonso, ¿Por qué ‘Un trozo de cielo azul’?
Porque de lo que habla este libro es de esperanza. Mi vida ha estado con un cielo encapotado, pero siempre estaba ese hueco de cielo azul.

“El ser humano tiene que tener miedo a la muerte”

¿Aún quedan heridas por sanar en tu vida?
Más que heridas, hay cosas que ya son para toda la vida, como el tiempo que he perdido de estar con mis hijos porque nunca volverán a tener ocho o diez años. Esas son las cosas que más me cuesta perdonarme.

Pero te metiste en un infierno al que nadie te obligó. Me refiero al de las drogas.
Con todos mis respetos, creo que esa pregunta refleja una ignorancia en la sociedad porque nadie te obliga, pero es que lo que no se sabe son las consecuencias que conlleva, aunque haya mucha información, pero eres incapaz de imaginarlo.

En el libro narras cómo tu tía te hablaba de la muerte cuando eras pequeño, ¿sigues teniendo miedo a la muerte?
Claro que sí. El ser humano tiene que tener miedo a la muerte, porque si no estaría desorientado en un sentido.

Fíjate que tu compañera Paz Padilla habla de la muerte en su libro.
Paz tiene una cosa que es mágica, la alegría, que es un arma para aliviar el sufrimiento.

“Ahora soy una persona alegre”

¿Has recuperado la alegría?
Yo ahora soy una persona alegre porque he conseguido superar todo eso.

¿Alegría es sinónimo de Angélica Delgado, tu mujer?
Angélica es sinónimo de muchas cosas. Angélica es buena, es bondad.

Cuentas que ya estando con Angélica tienes una recaída, ¿sigue confiando en ti?
Es que ahora tenemos otra vida después de haber superado ese proceso.

¿Cuántas sobredosis has tenido durante estos años?
Tres, pero en el libro cuento la que acabe en el hospital.

¿No te cuesta contar eso?
Me costó mucho, pero supuso un alivio. La primera vez que me senté en televisión a contar mi historia, me costó. Yo necesitaba contarla por varios motivos y el principal es que no quería que la contasen otros. Mis hijos ya lo sabían, porque según han ido creciendo han ido sabiendo esas partes de mi vida porque era importante. Pero cuando lo conté, encontré alivio, mucha gente me comprendió y me sirvió de respaldo.

“Pensé que no merecía la pena vivir con tanto sufrimiento”

¿Llegaste a pensar en el suicidio?
No, pero sí pensé que no merecía la pena vivir con tanto sufrimiento. Me sentía impotente para combatir mi adicción.

¿Has gastado mucho?
Una de las primeras secuelas de la droga es el gasto económico.

En el libro dices que llegas a vivir en un apartamento de 25 metros cuadrados.
A mí la pobreza no me llega por la droga. Sí es verdad que tengo dos problemas: una disputa familiar y mi problema de la adicción. Y esos dos problemas se entrelazan. Mi ruina llega por una situación injusta en la que el peso de una gran deuda recae sobre mí.

Hablabas antes del tiempo perdido con tus hijos. ¿Te lo han echado en cara?
No exactamente, pero sí pedirme explicaciones.

Dices en el libro: “A mis 50 años, quiero ser todo lo que quise ser de niño, médico o astronauta; todo lo que soy ahora: hijo, padre, esposo y periodista, todo lo que quiero ser en un futuro: un caminante”.
Eso viene a raíz de una reflexión que leí de Ortega y Gasset. En el ser humano hay una bendición que llega a ser una maldición: tenemos una mente capaz de imaginarlo todo, pero realmente llegamos a ser una pequeña parte de lo que podemos imaginar.

“Angélica y yo hemos pensado en volver a ser padres”

¿Este libro es un perdón?
Sí, pero sobre todo de agradecimiento.

¿Tus padres te han perdonado?
Sí. Mi madre dice que ya se puede morir tranquila.

¿Volverías a ser padre?
Sí, Angélica y yo lo hemos pensado. Pero de momento estamos bien así.


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