Antonio Canales recuerda su adicción a las drogas

Después de su edulcorado paso por ‘Supervivientes 2021’, Antonio Canales se ha sentado en el plató de ‘Sábado Deluxe’ para explicar por qué mintió cuando aseguró que Fidel Albiac no había vivido en su casa tras el accidente que sufrió junto a Rocío Carrasco. Sin embargo, el bailaor no se quedó ahí y acabó reconociendo que durante aquella época él tuvo un grave problema con las drogas y el juego, algo que le llevó a perder casi toda la fortuna que había amasado con su esfuerzo y trabajo.

Sobre la separación de la que fuera su esposa y madre de sus tres hijos, el artista reconoce que el detonante fue que le estaba siendo infiel con un hombre. “Yo tuve una tragedia de amor cuando me separo de Mamen y pierdo a una persona muy importante en mi vida. Había muerto mi hermana, mi hermano, mi padre, con la separación lo superé todo, pero con esto que me pasó no pude remontar”, indicó, reconociendo que ese amor marcó su vida para mal.

“Había una tercera persona, no lo voy a sacar, aunque lo sabe toda la gente. Yo me separo de Mamen porque había una tercera persona por mi parte, era un hombre. Yo decidí irme con mi madre porque yo estaba enamorado de esta persona. Esta persona desaparece y al poco tiempo me entero de que se está cansado con una mujer”, continuó recordando.

El mal de amores le llevó a entregarse a las adicciones, ya fueran las drogas o el juego. “A partir de ahí llevaba una vida terrible de drogas, de no querer bailar, tuve que pedir ayuda… no eran juergas, empecé a ir a los casinos, me tuve que denunciar para que no me dejaran pasar. Yo derroché una fortuna, tenía a tres gestorías llevándome los asuntos. No lo perdí todo porque mi mujer y mi padre me fueron quitando cosas para luego poder recuperarlo. Hay muchos momentos lindos porque cuando llego a casa después de recuperarme mi padre había recuperado muchas cosas que había vendido”, recordó emocionado.

Tras tocar fondo, Antonio Canales se dio cuenta de que estaba tirando su vida por la borda y decidió pedir ayuda a su círculo cercano. “Estuve en un centro muy conocido, no llegó al mes porque el doctor me aconsejó que podía estar en cualquier lugar mientras tuviéramos una sesión por semana. Decido pedir ayuda cuando, estando en un balcón, pasó la virgen. De repente, fue tal lo que me entró en el cuerpo, que le dije a mi madre: ‘Ayudadme’”. Entre las muchas excentricidades que llevó a cabo por sus excesos están la de gastarse 42000 euros en el alumbrado de su casa o estrenar calzoncillos de marca cada vez que se cambiaba de ropa.


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