Confidencias: una pluma esnob y afilada

Recuerdo perfectamente la última vez que me tocó llamar a Carlos García Calvo para que opinara sobre Chabelita y su participación como estilista en Telecinco para una crónica en ‘LOC’. Su respuesta al otro lado del teléfono fue escueta: “¿Me estás tomando el pelo?”. No pude parar de reírme. Era tan culto y con una pluma tan afilada que preguntarle aquello fue una osadía por mi parte.

Me encantaban sus crónicas y me he emocionado al escuchar a la gente que le quería recordarlo con sus defectos y sus virtudes, pero todos destacan su educación y su cultura. Siempre elegante y con un tono de voz reconocible a la legua y un punto de esnobismo que le hacía único, algo en peligro de extinción en estos tiempos que corremos.

Saboreó las mieles de la fama, pero supo sobrevivir sin ella. Coqueto hasta la médula y tímido para sus cosas. Ni siquiera hablaba del gran amor de su vida. Podía criticar a la Reina Letizia cuando no le gustaba como iba vestida y sin embargo, ella le respetaba y le llamaba.

Le hubiera encantado ser conde o marqués, aunque entonces no hubiera podido disfrutar ni contar todo lo que ha tenido la suerte de vivir. Adiós compañero, te echaremos de menos, dejas huérfano a ‘El Mundo’ y a ‘Yo Dona’, tus cabeceras en estos años. Cómo es el destino, que quiso que nos dejaras tu obra maestra aún pendiente de publicar. La leeremos aún con más cariño y así, a lo mejor desde el más allá, algunos te comprenden mejor. D.E.P.

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