El primogénito de Carmina, Fran Rivera cumple años: infidelidades, dos matrimonios y la herencia sin resolver de Paquirri

Fue el primogénito de Paquirri. La luz de los ojos de Carmina Ordóñez. La ilusión de vivir de la pareja más mediática de la época: Francisco Rivera fue la primera de las alegrías del matrimonio. Nació un año después de que el torero y la niña bien se casaran; Carmina acababa de cumplir los 18 años, Paquirri tenía 25. Tiempo después llegaría Cayetano, convirtiendo a Fran en hermano mayor y en el protector de la familia cuando su padre falleció. “Fue un regalo de Reyes adelantado”, así describió la mujer más guapa de España el nacimiento de su primer hijo.

Nada indicaba en aquel momento que el matrimonio en apariencia, feliz, no duraría para siempre. “El divorcio de mis padres casi no lo viví. Yo era muy pequeño”, ha comentado Fran en varias ocasiones. Lo que sí está viviendo es el trágico y difícil reparto de la herencia de su padre, que parece se va a convertir en una de esas historias de la prensa rosa sin resolver.

A pesar de todo, Francisco fue un niño muy feliz. Marcado por la muerte, primero la de su padre y después la de su madre siempre ha adoptado el papel de protector de la familia y la ha intentado mantener unida. Iseparable de su hermano Cayetano, pero también de Julián, ahora incluso mantiene una relación muy buena con su hermano Kiko pese a las diferencias que siempre han estado presentes.

La boda de Francisco con Cayetana Martínez de Irujo fue uno de los acontecimientos que precipitaron su presencia masiva en los medios, con los que hasta hace poco no tenía muy buena relación. Tuvo que comenzar a colaborar en el programa de televisión de Susana Griso para que esta percepción cambiara. “La boda de las mantillas” como se llamó el anlace que incluso se emitió en TVE, fue la unión oficial de dos de las familias más importantes de España, aunque pudo no haberse celebrado. Se casaba el hijo de Paquirri y la hija de al Duquesa de Alba, en tres palabras: carne de cañón. Carmina aconsejó a su hijo “que huyera” ya que no estaba tomando una buena decisión, “creo que debes coger a estos amigos que te quieren de verdad y cógete un coche o un avión, vete y no te cases mañana, Eugenia no es el amor de tu vida, y esto no va a durar” le dijo. Su madre, tanía razón (como siempre tienen las madres), y la unión acabaría en un divorcio muy doloroso, difícil y mediático.

En 1998 la farándula, el espéctaculo y la aristocracia se dieron la mano en la boda de la década. Ni planeada, hubiera podido unir a más mundos. El 23 de octubre en Sevilla se unieron los astros en uno de los reclamos peridísticos más sonados de los noventa. La estampa fue de serenidad, tranquilidad y mucha felicidad pero enseguida las cosas comenzaron a torcerse. La pareja tuvo una hija hija, Cayetana. Pero ni la llegada de un retoño pudo hacer que vivieran felices para siempre. La difunta duquesa de Alba estaba muy feliz con el enlace: por fin, una de sus hijas cumplía un sueño anhelado por ella, casarse con un torero y unir así su familia a este arte que tanto amaba. Sin embargo, las cosas no salieron como ella hubiera querido. En 2002 la pareja anunció que se divorciaba a causa de las infidelidades de Francisco, engaños que Eugenia nunca pudo perdonar y que fueron el fin de su relación.

No obstante, Francisco seguía diciendo que ella era la mujer de su vida, hasta que conoció a Lourdes Montes, su segunda esposa y con la que al parecer, ha encontrado la estabilidad que tanto ansiaba. En 2013 se dieron eñ ‘sí quiero’ en lo que se denominó como “la boda de las chisteras” un evento no tan mediático pero que sí que generó mucho revuelo. ¿Sentaría por fin la cabeza Francisco? Lo cierto es que sí, dos hijos después (Carmen y Curro) y ocho más tarde, la pareja está felizmente casada y no se ha vuelto a hablar de las infidelidades de Francisco.

Ahora el primogénito de Paquirri es noticia por otras razones: sus comentarios como colaborador televisivo, su vídeo explicativo de las fases en la cuarentena y últimamente, el litigio por el reparto de la herencia de su padre que se ha convertido en la guerra mediática que ha escondido a Isabel Pantoja de los focos otra vez.

“A mi plin, yo soy Ordóñez Dominguín”, esta era la frase que Carmina utilizaba cuando no le gustaban los comentarios que recibía. Palabras que siempre le han hecho mucha gracia a Francisco y que incluso recuerda. Parece que el mayor de los hermanos ha adoptado un poco esta dinámica y es que, pese a los escándalos, mantiene una buena reputación (no comparable a la de su hermano Cayetano, de eso ya hablaremos otro día) que nada tumba. Sin duda, Francisco Rivera llega a los 47 con muchas batallas que luchar, sobre todo con Isabel Pantoja. La diferencia con antaño es que ahora, tiene a Kiko Rivera de su parte.

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