Enrique Ponce, desbordado por la presión mediática, emprenderá medidas legales

Lo han inundado todo. En el mundo del corazón no se habla de otra cosa desde hace mes y medio. Enrique Ponce y Ana Soria son, sin duda, no ya la pareja del verano, sino de este 2020 atípico que pasará a la historia por ser el año de la pandemia. También por ser ese en el que el matrimonio del diestro con Paloma Cuevas (así está el proceso de divorcio), tras 24 años de amor, saltaba por los aires y él reconocía estar enamorado de esa joven almeriense sin la que ya no podemos vivir.

Una situación, la de la presión mediática, que les está causando graves inconvenientes. A Ana la vimos cerrar su perfil de Instagram 24 horas después de hacerlo público, víctima de esa presión, y abrirlo de nuevo al día siguiente. Para ella, todo esto es nuevo. Un mundo en el que los medios tratan de conocer hasta el más mínimo detalle de su vida.

Y claro, Ponce, que siempre había mantenido un perfil discreto durante su unión con Paloma, también está viendo cómo los estragos de esa exposición hacen mella en él. Y ha terminado por explotar como nunca antes se le había visto, porque una cosa es protagonizar titulares, y otras que se juegue con su vida a la especulación y se utilice, en ocasiones, la mentira.

La última semana ha sido muy complicada para ellos. El pasado fin de semana se hablaba de una bronca en público que habría provocado su primera crisis. A pesar de que Ponce lo negó en la revista ‘Semana’ este miércoles, parece que no se terminó de enterrar esa historia que le ha hecho especial daño. Así que, este viernes, entraba en ‘El programa de verano’ para dejar las cosas claras e intentar poner paz en su vida.

No hemos discutido ni nada de nada”

“Estoy reventado ya con esta situación. ¿Cómo pueden inventar cosas así? Es mentira todo. No hemos discutido ni nada de nada. Ni siquiera hemos estado en esa playa”, manifestaba, a la vez que reconocía que está situación le tiene “desbordado”. Y añadía: “No estoy acostumbrado a ser el objetivo de los medios y a este tipo de testimonios”.

Enrique iba más allá en ese intento de frenar las historias falsas sobre su relación con Ana: “No me voy a quedar quieto, voy para adelante, voy a poner una demanda por falso testimonio. No me voy a quedar quieto y quiero que esto sirva de escarmiento”. Un aviso contundente para que los medios se lo piensen dos veces antes de publicar nada sobre él y su relación.

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