¿Es Letizia una madre tigre con sus hijas Sofía y Leonor? La curiosa conexión oriental de la educación real de la princesa y la infanta

Han sido unas vacaciones inéditas para todos, y especialmente para la familia real, entregada primero a una gira por toda España y, luego, ya instalados en Mallorca, con una nutrida agenda oficial. El lado positivo de esta excepcionalidad es que hemos visto muchísimo a la princesa Leonor y la infanta Sofía, departiendo, con la perfección a la que nos tienen acostumbradas, bajo la estrecha custodia de la reina Letizia. Una presencia tan pendiente como siempre de cada paso que sus hijas dan en público. De hecho, fue la Reina la que salvó, gracias a su estricta vigilancia, la escena más controvertida de este año. Sucedió en un colegio.

Durante la visita a un colegio en el barrio mallorquín de Son Roca, una niña le preguntó a la princesa Leonor: “¿Qué quieres ser de mayor?”. Más rápida que el rayo, la Reina, atenta a todo lo que sucede alrededor de sus hijas, contestó: “Lo que quiere no, lo que tiene que ser”. Está claro: el deber constitucional que le espera a sus hijas, especialmente a la mayor, está más que presente en la relación familiar y, consecuentemente, en la vida diaria de la familia real.

Pero la atención estrecha que Letizia dedica a sus hijas conecta, al menos en las apariencias, con la figura de la ‘madre tigre’, propuesta por la escritora china Amy Chua como salvaguarda de la permisividad que, a su juicio, caracteriza la educación occidental.

Chua, profesora de derecho en la prestigiosa Universidad de Yale, es madre de dos hijas a las que prohibió televisión, videojuegos, visitas a las amigas… Todo para que no bajaran de sobresaliente, perfeccionaran su dominio del piano y el violín o alcanzaran las excelencia en el deporte. Su libro “Madres tigre, hijos leones” fue un best seller en su momento, por predicar una educación estricta para niños de hasta 15 años. El objetivo es inculcarles el deseo de éxito y perfección, y rezar para que, entradas en la adolescencia, se olviden de la natural rebeldía para continuar buscando la excelencia. Algo que podría estar en la mente de la reina Letizia.

Por supuesto, este tipo de estilo maternal no tardó en recibir críticas, sobre todo, por desarrollarse en un plano emocionalque no tiene en cuenta los deseos y quejas de los niños. De hecho, se señaló especialmente cómo el comportamiento distante y evitativo impide a los jóvenes que sean ellos mismos, que desarrollen sus propios deseos, aspiraciones y sueños. Seguro que no es este el caso de Letizia, pues en su búsqueda de la perfección también podemos observar una ternura que no caracteriza a la madre tigre oriental. Y puede que una Reina no pueda permitise un error, pero una princesa necesita probarse a sí misma en más de un resbalón.

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