Hollywood contra Woody Allen: ¿arrepentimiento o puro marketing?

Hubo un tiempo en el que para conseguir la admiración de la meca del cine los intérpretes experimentaban grandes cambios físicos que, unidos a sus interpretaciones, les convertían en firmes candidatos de galardones como los Oscar o los Globos de Oro. Pero las cosas han cambiado mucho en Hollywood y ahora parece que lo más práctico es arrepentirse de haber trabajado con directores repudiados por la industria, como Woody Allen.

La última en sumarse a esta corriente ha sido la actriz británica Kate Winslet, que en las entrevistas de promoción de su última película, ‘Ammonite’, ha declarado arrepentirse de haber trabajado con Roman Polanski y con el director neoyorquino responsable de largometrajes como ‘Annie Hall’ o ‘Hannah y sus hermanas’. Y aunque todos somos muy libres de renegar de nuestro pasado, las palabras de la protagonista de ‘Titanic’ están envueltas en un contexto que las convierten en una campaña de marketing al gusto de la industria, más que en una confesión sincera.

El primer problema del testimonio de Winslet, que ha repetido en varias entrevistas, es que mete en el mismo saco a Polanski y a Allen, cuando el primero admitió los hechos y fue a la cárcel por ello y el segundo fue encontrado inocente de las acusaciones de la hija de Mia Farrow por dos investigaciones diferentes. Aunque la intérprete británica no es la única que obvia este último hecho.

Winslet y Allen trabajaron juntos en 2017 en la película ‘Wonder Wheel’, y la actriz estuvo entre las posibles nominadas a los galardones de ese año por su interpretación. Por aquel entonces las acusaciones contra el director, y su inocencia, eran conocidas por todos, ya que las investigaciones tuvieron lugar durante los años 90. Y en las entrevistas promocionales Winslet se mostró encantada de haber trabajado con Allen e incluso alabó sus cualidades creativas y su capacidad para crear grandes personajes femeninos.

Para espanto de las actrices que le acompañaban, como podemos ver en este vídeo, que no pueden evitar cierto asombro ante las alabanzas. ¿Por qué? Porque en ese mismo año, el 2017, nació el movimiento #MeToo y Mia Farrow consiguió que las acusaciones contra el director volviesen a ser tema de conversación en los medios de comunicación y en la industria.

Entre otras gestiones, Mia Farrow convenció a su hija para que concediese una entrevista en televisión contando su versión. Y fue entonces cuando muchos actores y actrices, sin conocer el caso ni la absolución del director, decidieron apoyar a la joven, renegando de sus trabajos con Allen e incluso donando sus salarios para “no aceptar dinero manchado”. Los medios de comunicación tampoco se tomaron la molestia de recordar el resultado de las investigaciones, basadas entre otros en el testimonio de mujeres que trabajaban en la casa de Farrow o en algunos de sus hijos, y pusieron a Allen en el mismo saco que a Harvey Weinstein y otros hombres que habían admitido los abusos o habían sido condenados por ello.

Intérpretes como Alec Baldwin, Javier Bardem, Blake Lively, Scarlett Johansson, Alan Alda o Jude Law no temieron las represalias de la industria y hablaron a favor del director, algo que también hizo su colega de profesión Pedro Almodóvar en marzo de 2019.

Para justificar su cambio de pensamiento, Winslet ha reconocido que el movimiento había influido en sus planteamientos vitales y en sus elecciones pasadas, aunque durante la promoción de ‘Wonder Wheel’ despachó las preguntas sobre la acusación a Allen diciendo que no “conocía a Allen y no sé nada sobre esa familia. (…) Habiéndolo pensado todo, lo dejas a un lado y simplemente trabajas con la persona. Woody Allen es un director increíble”.

Parece que en los tres años que han pasado desde entonces ha meditado mucho sobre el movimiento #MeToo, y sobre las repercusiones que esas decalraciones de 2017 pudieron tener sobre su carrera. Woody Allen lo reconoció en sus memorias. donde confesó que a la actriz británica le “perjudicó el huracán de la segunda ola de la horrorosa acusación falsa de abuso sexual” en sus aspiraciones en la temporada de premios.

Por muy sorprendente que parezca, Winslet no es la única que ha experimentado este repentino arrepentimiento y en la carrera por los premios Oscar que premiaban las películas de 2017 Timothée Chalamet, nominado por ‘Call me by your name’, declaró públicamente que se arrepentía de haber trabajado con Allen en ‘Día de lluvia en Nueva York’ y que iba a donar el dinero a la beneficencia. Tal y como el director cuenta en sus memorias, posteriormente el actor le juró a su hermana (la de Allen) que lo hizo porque él y su agente pensaron que tenía más posibilidades de hacerse con la preciada estatuilla si se ponía en su contra.

No sabemos si Winslet se ha inspirado en el joven actor norteamericano para experimentar ese cambio de opinión, aunque suponemos que conocerá que Chalamet regresó a casa con las manos vacías.

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