Intimidad y lujo: así es por dentro el avión privado de 40 millones de euros que habría utilizado el rey Juan Carlos

Hoy hemos desayunado con la noticia de que los viajes de placer del rey Juan Carlos por medio mundo habrían costado cerca de ocho millones de euros supuestamente pagados por la fundación Zagatka, según afirma El Confidencial, detallando las facturas, los vuelos y los aviones presuntamente empleados por el rey emérito, gastando hasta casi un millón de euros al año a bordo de los mejores y más discretos aviones. Entre ellos, destaca el uso en al menos cinco trayectos del Gulfstream G550, un avión de superlujo que cuando empezó a fabricarse costaba cerca de 40 millones de euros la unidad.

Durante 17 años, desde 2003 hasta este mismo verano, cuando Gulfstream anunció el cese de producción de este modelo, el Gulfstream G550 fue uno de los emblemas de su fabricante: motores Rolls-Royce capaces de llevar al aeroplano a 940 kilómetros por hora (cifra teórica que ha roto en al menos 50 ocasiones), y un interior de lujo que se ha convertido en marca de la casa. Sus sucesores, los G650/650ER, se han basado en ese diseño original de 14 ventanas panorámicas para disfrutar la luz y el paisaje y un truquito extra que lo convirtió en el favorito de millonarios y hombres de negocios de medio planeta: los pasajeros vuelan en una cabina más presurizada de lo normal, como si estuvieran volando más cerca de tierra. Así, respiran mejor (con aire fresco que se renueva al 100% de forma constante) y se cansan menos durante el trayecto.

El Gulfstream G550 admite hasta 19 pasajeros, que pueden trabajar, relajarse con algunas de las pantallas de alta resolución que monta el módulo de viajeros o hasta dormir en un dormitorio reservado y aislado del resto para tener la máxima intimidad. La tripulación de cabina también viaja en un módulo aislado para aumentar la intimidad. Y que lo que pase en el aire, se quede en el aire. Nadie lo sabe mejor que Julio Iglesias, que durante años ha sido el propietario de uno de los más de 600 aparatos fabricados por Gulfstream en estos años.

El rey supuestamente lo habría usado en cinco de los trayectos desvelados por El Confidencial, aunque ya en tiempos de las revelaciones de Corinna se le había asociado a vuelos en aparatos Gulfstream. En verano de 2017, habría volado de Bermudas a Madrid (y posiblemente de Madrid a Bermudas en el mismo aparato, aunque de esto no hay datos) en un G550. Más detallado es el viaje que le llevó a finales de diciembre de Torrejón a Bahamas para pasar la Nochevieja allí junto a otras cinco personas, con vuelta el 3 de enero de 2018. Algo que, de confirmarse, explicaría en parte por qué el rey se cayó de la agenda oficial para la Pascua Militar de ese año. La factura publicada por el digital habla de 285.000 euros, presuntamente pagados por Zagatka, fundación dirigida por Álvaro de Orleans-Borbón, con el Palacio de la Zarzuela como dirección del cliente.

Un vuelo que da una idea de las capacidades del G550: hay cerca de 7.000 kilómetros entre Madrid y Nasáu, una distancia que ni siquiera hace que el avión tenga que esforzarse. Su alcance máximo es de 12.500 kilómetros, algo que daría para visitar desde Madrid casi cualquier continente, salvo Oceanía.

El mismo modelo de avión fue el elegido un año antes para una de las citas célebres del rey: el Gran Premio de Abu Dabi de Fórmula 1. Juan Carlos habría volado en G550 de alquiler a la ida y a la vuelta de ese fin de semana de deportes del motor, donde el monarca acude puntualmente desde hace años. Un viaje cuyo precio, 171.540 euros, casi equivale a los 189.000 euros que cobró en todo ese año el rey emérito. Que sea el elegido para fines de semana de competición y fiestas de Nochevieja es un indicativo de esa fortaleza de los Gulfstream 550 en adelante: la cabina presurizada y las posiblidades de descanso, que convierten un vuelo intercontinental en una refrescante experiencia hasta para un señor de 80 años.

El gasto se explica en parte porque el rey no puede tener su propio avión privado sin levantar demasiadas sospechas. Su sueldo durante los últimos 30 años no daría para pagar un G550 nuevo, que empezó a venderse en 42 millones de dólares en 2003, y que de segunda mano no baja de los 12 millones de euros. Esto sólo la propiedad: los gastos operativos, de combustible, mantemiento y tripulación, pueden salir tranquilamente por otro millón adicional. Con lo que Juan Carlos, al menos, no ha podido optar por una de las ventaja que ofrecen los Gulfstream: la personalización. Con una docena de acabados diferentes, el espacio habitable se puede modificar para admitir menos de esos 19 pasajeros, convertir en varios dormitorios (cuatro camas dobles) el espacio de los asientos, añadir persianas personalizadas y decoración de interior al gusto (algo que sí hizo el cantante Julio Iglesias), etcétera. Pero no es el único modelo de Gulfstream en el que habría viajado Juan Carlos

En realidad, la historia del G550 se remonta a otro modelo emblemático: el Gulfstream V, un avión privado del siglo pasado que se convirtió en el favorito de algunos de los milmillonarios tecnológicos de la época de Bill Gates, como su rival Larry Ellison o Steve Jobs, al que Apple le regaló su propio Gulfstream V en el año 2000. Jobs después lo cambiaría por el hermano mayor del G550:el G650. Un modelo en el que también ha volado el rey, y que poseen Jeff Bezos o Elon Musk. El G650, cuyo coste de fabricación ascendía a 65 millones de dólares, es la evolución lógica del G550: un artefacto capaz de volar a casi la velocidad del sonido ampliando el confort y la intimidad de sus pasajeros. Y de sus afortunados pilotos: los asientos de la cabina de mando van recubiertos con auténtica piel de oveja.

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