La emoción de Inés Ballester

La televisión funciona como una suerte de ‘máquina de la verdad’ en lo que a emociones se refiere. Se puede engañar, claro, pero en general, la emoción es un sentimiento que difícilmente se puede fingir ante la cámara, que detecta la impostura, la desnuda y agranda ante la mirada del espectador. El algodón no engaña, la ‘tele’ tampoco. A cualquier profesional le encanta hallar personas y momentos que faciliten la magia de la emoción en directo. Porque son situaciones que crean una conexión especial entre los protagonistas y la audiencia, porque es real, inusual, irrepetible.

Por eso, cualquier profesional de la pequeña pantalla habría hecho lo que Telemadrid hizo con su presentadora, Inés Ballester: sorprenderla con una conexión en directo con el hospital donde estuvo ingresadapor coronavirus y saludar a las enfermeras que la atendieron durante esos días y a las que la presentadora ‘no ponía cara’ porque estuvieron escudadas con la debida protección. A Inés se le iba cambiando la cara mientras la reportera comenzaba la conexión, porque presentía lo que iba a ocurrir. Pero ni siquiera la corazonada impidió que se le quebrara la voz y hablara emocionada y agradecida con esas mujeres a las que tanto debía. La sorpresa era un homenaje a todos, sanitarios y enfermos, en la persona de la presentadora.

Inés Ballester es una luchadora, pero ella misma reconoció que superar el virus había sido más duro que vencer al cáncer. Ahora vuelve a las tardes de Telemadrid y su presencia, con la misma energía, la misma alegría, es un símbolo para esa ‘nueva normalidad’ que esperamos sea lo más normal del mundo. Un beso enorme, Inés.

Feliz cumpleaños, Jordi

El pasado martes, Jordi Hurtado fue TT por su cumpleaños. TT mundial, que se dice pronto. El 16 de junio debería convertirse en jornada festiva para los profesionales de la televisión. No tanto porque Jordi sea un santo, no nos vamos a meter en su vida privada, como por qué -como el relato breve (brevísimo) de Augusto Monterroso- cuando despertamos, Jordi seguía aquí. La broma a propósito de la edad del presentador ha creado una divertida leyenda de inmortalidad a la que la propia TVE se sumó esta semana, publicando una felicitación en forma de vídeo en la que podía verse a Jordi Hurtado presentado un programa “en la Edad Media”.

Jordi debe estar hasta las narices de la broma, suponemos, pero la sigue con cara de ‘qué-le-vamos-a-hacer’ y esa sonrisa de hombre educado que nos acompaña desde hace… Pues no sabríamos decir desde cuándo, así que digamos que desde siempre. Al margen de la broma, lo cierto es que Jordi consigue cada tarde con ‘Saber y ganar’ una audiencia fiel que casi duplica a la de Ana Rosa, aunque a él nadie le llame el ‘rey de las tardes’. Y lo es. Y hay que reconocérselo. Claro que tiene más experiencia que nadie: lleva la friolera de casi 400 programas. Felicidades. Por todo.

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