La historia del broche de mariposa de Isabel II

Si hay una joya que nunca falta en los looks de la reina Isabel II esa es el broche. Su colección es realmente amplia y en ella no faltan motivos florales, como el lirio en homenaje a Londres, piezas talladas con diamantes, el lazo que heredó de la reina Victoria, la estrella de Jardine que utiliza a menudo o la hoja de palma que Cartier diseñó para la reina Madre.

Todos y cada uno de esos broches guardan un especial significado para Isabel II, como ocurre con el broche con forma de mariposa que decidió usar para su discurso por videoconferencia dirigido a los líderes mundiales que se han dado cita en la COP26 de Glasgow. Para la ocasión, la reina se vistió de verde y sobre su pecho destacaba un impresionante broche de diamantes y rubíes con forma de mariposa.

La pieza en cuestión lleva muchos años en el joyero de la reina: se trata de un regalo de bodas que recibió de parte de la condesa viuda de Onslow, una de sus amigas más queridas. La pieza fue expuesta en el Palacio de St. James junto a otros muchos regalos que la entonces princesa Isabel recibió con motivo de su enlace con Felipe de Edimburgo.

Se da la coincidencia de que la condesa viuda de Onslow era hermana del cuarto barón de Poltimore, quien vendió la tiara de Poltimore en una subasta en 1959, una espectacular pieza que fue comprada para la princesa Margarita y que no dudó en lucir en su boda con Antony Armstrong-Jones.

Otro detalle que no pasó desapercibido en la puesta en escena para el discurso fue la foto de Felipe de Edimburgo que Isabel II tenía junto a ella: una imagen en la que su esposo aparece rodeado de mariposas, una especie en peligro de extinción por la que él estaba especialmente preocupado. Con su broche, Isabel II quiso hacer un guiño a su marido y destacar su labor por la defensa del medioambiente.

El broche con forma de mariposa se ha convertido en un recuerdo aún más querido por Isabel II desde que falleció Felipe de Edimburgo el pasado mes de abril. Una joya que evoca su feliz boda con el amor de su vida y la naturaleza, en la que tanto disfrutaban juntos en sus fincas de Norfolk y Balmoral.

La reina también rescató el broche de mariposa el pasado mes de junio para una de sus audiencias por videollamada. Anteriormente la había lucido en el verano de 2019 durante sus vacaciones en Balmoral, cuando acudió al tradicional servicio religioso que reúne a toda la familia en su cita veraniega más esperada.


Previamente también la había llevado en marzo de 2010, para recibir al presidente de Ruanda, Paul Kagame, en una audiencia privada que tuvo lugar en Buckingham Palace.




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