Lady Kitty Spencer, la influencer ‘desheredada’: el hermano de Diana de Gales prefiere que las propiedades de la familia pasen a su hijo menor (y sabemos por qué a ella no le importa)

De todas las Spencer, herederas del glamour de Diana de Gales, lady Kitty Spencer fue el patito feo (y juerguista) durante años. La que fuera una chica rellenita de la alta sociedad retirada de los focos en su Sudáfrica natal, ahora es una modelo de firmas de lujo capaz de protagonizar portadas posando para Bulgari, Gucci y Dolce & Gabbana. Pero antes de optar a esta vida de it girl que combina aristocracia y estilo, lady Kitty Spencer ha tenido que hacer un esfuerzo para borrar su pasado de juerguista digno de Kate Moss. Aunque de aquellos barros aún se arrastran algunos lodos, y a pesar de ser la primogénita de los Spencer su padre, Charles Spencer ha decicido mantener la tradición y hacer que sea su único hermano, Louis de 27 años, el que herede la valiosa finca familiar de los Spencer: la residencia de Althorp.

La primogénita de la estirpe de los Spencer se ha tomado la decisión con increíble deportividad. Ahora que ya todo el mundo la conoce como la prima modelo de los príncipes Enrique y Guillermo de Inglaterra parece que se ha calmado mucho su antiguo temperamento. Incluso es capaz de felicitar a su hermano pequeño por ser el heredero de la mansión de su infancia, aquella en la que aprendió a montar a caballo y en en cuyo jardín buscaba huevos de pascua. “Lo de ser la pimogénita puede ser un tema complicado, porque a medida que los tiempos cambian, las actitudes también. Pero he crecido comprendiendo que es Louis quien debe heredar, y Louis hará un trabajo increíble“, ha declarado en una entrevista en exclusiva para la revista Town & Country.

Pero no siempre fue así. La joven que ahora posa con soltura en la alfombra roja del Festival de Venecia embutida en una talla 36 imposible de lucir por ella misma hace apenas unos años (en 2011 sin ir más lejos), fue durante un tiempo más conocida por su capacidad de salir de fiesta en Ciudad del Cabo hasta altas horas de la madrugada y sus besos y anuncios falsos de boda con el futbolista Larry Cohen que por sus vínculos con la familia real británica.

Todo eso cambió cuando decidió abandonar el retiro sudafricano que sus padres habían escogido como el lugar para mantener a la familia alejada de la atenta mirada de la prensa sensacionalista y volver al epicentro de la acción: Londres. Perdió los muslos gruesos por los que tanto la criticaban en Instagram y trabajó duro para tener una carrera en el mundo de la moda.

Y en cuanto a sus amoríos y feeds de Instagram anunciando compromisos con estrellas del fútbol, las cosas cambiaron radicalmente cuando la sobrina de Diana de Gales conoció en 2018 a Michael Lewis. Él es un rico empresario con negocios textiles y una empresa de biotecnología que ya ha cumplido los 60 (de hecho es cinco años más mayor que el propio padre de Kitty Spencer, Charles Spencer) y ya ha estado casado en una ocasión.

Desde que la pareja empezó a salir el perfil que han mantenido es de absoluta discreción, de hecho la noticia que dió el Daily mail sobre que él le había pedido matrimonio ha tardado meses en ser confirmada de manera oficial (y eso que todo el mundo pensó que se casarían en Italia el verano pasado y se desconoce la fecha de suposible boda). Entre su compromiso, en el que está en juego una fortuna de más de 90 millones de euros, y sus suculentos contratos con la industria del lujo, no dudamos que a Lady Kitty le compensa (al menos económicamente) el haber abandonado su pasado juerguista (e incluso olvidarse de ser la heredera de Althorp).

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