Las otras veces que Rocío Carrasco generó expectación con su aparición en la tele (y que no entró al trapo de la polémica)

Silencio. Silencio. Y silencio. Esa es la estrategia que, en todos estos años, ha seguido Rocío Carrasco cada vez que se le ha mencionado un conflicto familiar. Sobre todo, ese que mantiene desde hace ocho años con su hija, Rocío Flores, con quien no se habla desde el día en el que todo se precipitó en una pelea con demanda de por medio. La misma que salía a la luz cuando la joven ponía un pie en Honduras (así le ha cambiado físicamente la experiencia), hace cuatro meses, y que dejaba en mejor lugar a la madre que a la hija.

Dicho todo esto, Carrasco regresa esta noche a la televisión. Es TVE quien, después de varios contactos, ha conseguido que la heredera de la Jurado, acceda a ponerse, de nuevo, delante de una cámara. No lo hacía desde 2017, cuando colaboraba en ‘¡Qué tiempo tan feliz!’, un sitio cómodo, puesto que la presentadora, María Teresa Campos, es como una madre para ella y jamás le pondría en un aprieto. Tampoco ella hubiera contestado.

Porque, a excepción de ese tímido conato (con lágrimas incluidas) de explicar al mundo sus sentimientos para con su hija en la presentación del musical sobre su madre (fue a finales de enero, y puedes recordarlo aquí), nunca ha hablado. No ha respondido ni a provocaciones ni a llamadas de atención. Y, por eso, tampoco se puso al servicio de las preguntas de la prensa el pasado lunes, en la presentación de este formato en el que va a colaborar con el ente público.

La expectación era máxima. Más por poder preguntarle si dará ese paso al frente, si tendrá esa conversación pendiente con su hija para intentar arreglar las cosas, que por saber qué opina de Carmen Sevilla, la protagonista de la nueva entrega de ‘Lazos de Sangre’ en esta temporada que se estrena este jueves. Ella lo sabía y su manera de responder (así lo hizo a la última felicitación de cumpleaños de su hija) fue la de no prestarse, siquiera, a que se le realizaran las preguntas.

La pelea del antes y el después

Lo cierto es que esta atención se generó también en su último trabajo sólido en la pequeña pantalla. Era 2014 cuando Mediset la anunció como una de las presentadoras de ‘Hable con ellas’. En aquella ocasión, la propia Rocío se encargó de zanjar el tema antes de que se pusiera sobre la mesa: estaba para hacer un trabajo muy concreto y no para hablar de esa vida privada que tantos titulares ha dado durante años. Incluso, con exclusivas de por medio ofrecidas por ella misma.

Se esfumaba, de esa manera la oportunidad. Se difuminaba una expectación que, como consecuencia de que el lío aún no se había producido, no existía cuando se puso al frente de ‘Nacidas para cantar’, el espacio que presentó en Canal Sur en el año 2011, cuando nada hacía presagiar que terminaría por romper todo tipo de contacto con sus dos hijos.

Pero la historia de Rocío con los medios (como presentadora y colaboradora, no como personaje, que es de lo que huye ahora) va mucho más allá de estos coletazos en los que ha despertado interés por asuntos de índole personal. En 1993, formó parte del especial de Nochevieja de La 1, la cadena que, ahora, la rescata.

En Telecinco, fue copresentadora de ‘Cita con Apeles’ (1997) y colaboradora durante siete años de ‘Día a día’. Y en Antena 3 pudimos verla, también en el papel de colaboradora, entre 2004 y 2005, en ‘Cada día’. Eran otros tiempos. Era otra Rocío. Y, sobre todo, estaba ante un terreno mucho menos abrupto que el que se le lleva presentando desde que su hija decidiera convertirse en estrella de la televisión e implorar ese perdón.


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