Londres, el paraíso de doña Sofía donde Victoria Eugenia de Battenberg también hacía sus compras

El verano de 1912, la reina Victoria Eugenia de Battenberg apareció en la portada del suplemento de la revista Nuevo Mundo acompañada del siguiente titular: “La Reina de España en Londres”. La fotografía que acaparaba la página mostraba a la esposa de Alfonso XIII “recorriendo las tiendas de la capital inglesa con objeto de comprar juguetes para sus augustos hijos” mientras un lacayo sujetaba una bolsa a punto de reventar y ayudaba a la reina a bajar de su coche. Casi un siglo después, la familia real no ha perdido su afición por las tiendas londinenses, pero los titulares que protagonizan por ello esta semana son menos inocentes que los de Nuevo Mundo.

Era este lunes el periódico digital elDiario.es quien desvelaba la noticia: la Fiscalía del Tribunal Supremo ha asumido la investigación del uso por parte de don Juan Carlos, doña Sofía y otros familiares del rey de unas tarjetas de crédito opacas vinculadas a cuentas extranjeras entre los años 2016 y 2018.

Aunque ese mismo día medios como El País aseguraron que la madre de Felipe VI no es una de las personas investigadas, la información original de elDiario.es recoge que “entre los gastos cargados a la tarjeta de doña Sofía aparecen varios viajes a Londres”, una ciudad en la que, según destacaba el mismo periódico, “la esposa del rey mantiene desde hace años su residencia habitual”. Lo mismo dijo hace algunas semanas la examiga de don Juan Carlos, Corinna Larsen, al declarar en una entrevista con OK Diario que doña Sofía “pasaba periodos prolongados en Londres”, unas palabras que apuntalaban el rumor que ha perseguido siempre a la reina: que la mayor parte del año no vive en sus aposentos del palacio de La Zarzuela sino en la capital británica.

Cierto o no, no es ningún secreto que doña Sofía conoce tan bien las calles de Londres como en su día lo fue la abuela de su marido. Cercana la Navidad, la reina también viajaba hasta la capital de Reino Unido para comprarles regalos a sus nietos, como pudo comprobar en 2013 el paparazzi Antonio Montero cuando, después de seguir a doña Sofía hasta los almacenes Selfridge’s de Oxford Street, la vio comprar varias cajitas de unos “polvos mágicos” que, al mezclarse con agua, se convertían en nieve.

Inaugurados en 1909, los almacenes Selfridge’s ya eran muy populares en tiempos de Ena de Battenberg y actualmente son proveedores oficiales de alimentos y productos para el hogar del palacio de Buckingham. También pueden presumir de ser uno de los centros comerciales favoritos de doña Sofía, a quien además de en 2013 se ha visto allí muchas otras veces. Hace dos años, sin ir más lejos, la reina fue fotografiada en Selfridge’s acompañada de su hermana, la princesa Irene, y un séquito al que a la salida del centro comercial se veía cargar como al lacayo de la reina Victoria Eugenia Battenberg con las características bolsas amarillas de estos grandes almacenes.

Harrods es otro de los establecimientos favoritos de doña Sofía en Londres. Propiedad de Mohamed Al-Fayed hasta 2010, Harrod’s es proveedor oficial de la reina Isabel II al igual que Selfridge’s, pero también tiene un curioso vínculo con la casa real española: solo en estos grandes almacenes puede comprarse el perfume de Loewe “Un encuentro en el puente Reina Victoria”, creado en exclusiva para Harrods y bautizado así como homenaje al puente madrileño que inauguraron los reyes Alfonso XII y Victoria Eugenia de Battenberg días después de una boda con la que, justamente, estrecharon los lazos entre España y Reino Unido, país natal de la abuela de Juan Carlos.

No sabemos sí doña Sofía ha usado este perfume en concreto, pero Loewe fue una de las marcas que, según informó en su día el suplemento LOC del diario El Mundo, le interesó a su paso por los almacenes Harrods y Selfridge’s en diciembre de 2012: la reina también fue vista comprando productos de Swatch, Swarovski, Roberto Cavalli…

A Victoria Eugenia de Battenberg los viajes a Londres no solo le servían para comprar juguetes con los que entretener a sus hijos durante los veranos en Santander o San Sebastián: también le permitían rememorar su infancia en el palacio de Kensington, donde se crio como nieta de la reina Victoria. Algo parecido ocurre con doña Sofía.

Fue en Londres donde su hermano, Constantino II de Grecia, se exilió con su familia en los años setenta, por lo que han sido muchas las ocasiones que la reina Sofía ha tenido que viajar a la capital británica para reunirse con su hermano y su cuñada, Ana María de Grecia.Allí asistió doña Sofía a los bautizos de sus sobrinos pequeños, Teodora y Felipe, a la boda de los príncipes Pablo y Marie Chantal… Y cuando en 2009 Constantino de Grecia tuvo que someterse a una operación de corazón, doña Sofía no dudó en tomar un vuelo de Ryanair desde Santander para visitarle.

Lo normal durante esas estancias en Londres era que doña Sofía se quedara en el hotel Claridge’s. Allí no solamente vivió durante su exilio su tío Jorge II, sino que también fue el lugar en el que, con motivo de la boda de los duques de Kent en 1961, la reina se enamoró de don Juan Carlos. El matrimonio siguió alojándose en el hotel durante los viajes que hicieron a Londres como reyes, y así en los años ochenta era habitual solicitar la Suite Royal y que la lujosa habitación estuviera ocupada por ellos.

En los viajes a Londres de los últimos años, sin embargo, ha trascendido que la reina Sofía no se hospedó en el Claridge’s sino en el Meliá White House, un hotel de cuatro estrellas de la cadena Meliá situado a un paso de Regent’s Park. La factura no solo era mucho más económica que en el Claridge’s, sino que además beneficiaba a esta empresa hotelera fundada en Palma de Mallorca: hacer patria en Londres era posible.

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