Paloma Cuevas y los dos pilares sobre los que está rehaciéndose tras su divorcio (aún sin firmar): así le va en la vida y en los negocios

Han pasado cuatro meses y medio desde que saltara una de las noticias que han marcado la crónica social de este 2020 que ya atisba el final en el horizonte. Paloma Cuevas y Enrique Ponce, tras casi un cuarto de siglo de matrimonio, no habían superado el bache sentimental que arrastraban y tomaban la determinación de separarse. Poco después conocimos que él ya había encontrado con quién rehacer su vida. Mientras, ella ha tenido que soportar esas imágenes de su ex muy acaramelado con Ana Soria en las redes sociales. Esperando con paciencia.

Poco a poco, Paloma se va recuperando. Va viendo la luz. Aunque lo que realmente le gustaría es que el torero estampase su firma en los documentos del divorcio para poder pasar página de manera real. Mientras tanto, observamos cómo se va animando en las redes sociales a compartir pequeños retazos de su día a día o recuerdos del pasado de los que le hacen esbozar una sonrisa como un mecanismo automático.

Hace unos días, escuchábamos a Cuevas hablar por primera vez desde que se conociera la separación. Lo hacía con un mensaje en Instagam en el que rogaba a la gente que se colocase la mascarilla para salvar vidas. Unas palabras con las que rompía ese silencio, pero en las que no hacía ni media referencia a esa complicada situación personal que ha afrontado en la intimidad. Con la discreción que siempre ha regido su vida.

Ahora, emborranando de manera adecuada la cara de la menor, ha querido compartir una imagen junto a una de sus hijas de esas que le dan vida. Porque las pequeñas han sido uno de los pilares sobre los que Paloma se está rehaciendo. “La risa de un hijo es alegría que energiza“, comienza ese texto en el que explica a qué momento pertenece la instantánea.

Una relación enriquecedora que alimenta el espíritu”

Nuestro primer viaje a París juntitas… Ella no paraba de repetir con la gracia de los tres añitos: ‘¡Me encanta PARÍS!’. Era tanta su emoción al llegar a Francia, que de tanto correr por la terminal, mamá se resbaló y acabamos las dos en el suelo… ¡Qué risa nos entró, no podíamos parar de reír! Sin darnos cuenta estábamos ‘construyendo recuerdos'”, contextualiza esa imagen sacada de su álbum personal.

La mirada de una madre y un [email protected] constancia veraz de la devoción por ambas partes, una relación enriquecedora que alimenta el espíritu”, remata a modo de reflexión, dando una pincelada de cuánto de importantes están siendo ellas para levantar su ánimo en estos meses de oscuridad.

https://www.instagram.com/p/CHdRllwjJr9/

También ha contado con una legión de buenas amigas que han sabido ejercer de fieles escuderas. Entre ellas, Cristina Yanes. En una de sus últimas publicaciones en Instagram, una en la que agradece a la Fundación Aladina que siga contando con ella como embajadora, no se olvida de la joyera. Lo desliza en el comentario junto a la imagen en la que luce piezas de Cristina. “Gracias, comadre, por ser mi mejor maestra e inspiración para todo“, son las palabras que le dedica y que hablan de la importancia de su soporte siempre, pero más aún desde este verano.

https://www.instagram.com/p/CHaeIT0jlXp/

Buenas noticias financieras

Pero no solo de lo espiritual y emocional se nutre su recuperación. Lo cierto es que uno de sus negocios le ha dado una alegría en los últimos tiempos. Empresaria con varios proyectos en pie (algunos de ellos junto a Ponce y que forman parte de esos papeles para la disolución oficial de la pareja), hay una que tiene un valor especial para ella y que, en este ejercicio tan complicado por el paso de pandemia, está obteniendo buenos resultados.

Nos referimos a Piccolo Mondo, la tienda de mobiliario infantil que tiene su sede física en el madrileño barrio de Salamanca y que levantó, junto a Susana Gil, en 2011. Paloma administra este negocio desde su sociedad Babycari SL., y tal y como recoge Vanitatis, se ha llevado una alegría al actualizar sus cuentas.

El pasado 2019 facturó medio millón de euros que le permiten remontar las pérdidas del ejercicio anterior que les llevaron a tener que pedir unos créditos bancarios. Ahora, con estas ganancias, se ve más deshogada y su empresa cerró ese ejercicio con algo más de 10.000 euros de saldo positivo. Buenas noticias para ellas y para las tres empleadas que tienen en nómina en tiempos revueltos.

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