Paul Newman o cómo la historia de amor más aplaudida de Hollywood se construyó sobre la infidelidad

Paul Newman, antes de ser Paul Newman, no tenía muy claro qué quería hacer con su vida. Fue expulsado de la universidad por un incidente -el primero de muchos- relacionado con el alcohol, pasó tres años en el ejército y a su vuelta, todo parecía indicar que se entregaría en cuerpo y alma a la tienda de deportes que la familia tenía en Ohio. Pero no. El teatro universitario le había metido el gusanillo en el cuerpo, así que decidió probar suerte. Y entre prueba y prueba -y despachos de agentes- se topó con ella. La mujer con la que pasaría 50 años de su vida, aquella a la que comparó con un filete: Joanne Woodward.

La primera vez que se vieron, ella pensó que era “asqueroso” -porque en un día tremendamente caluroso en el que ella no podía parar de sudar, él parecía “un anuncio de refresco helado”-. Él, sin embargo, pensó que Woodward tenía un aire moderno e independiente. Le pareció que era diferente a todas las mujeres que conocía, empezando por la suya. Porque en aquel momento ya había una señora Newman y varios hijos pequeños.

La familia que existió antes de “la familia feliz”

Paul había conocido a Jackie Witter en una compañía de teatro amateaur. Jóvenes, guapos y sin demasiadas preocupaciones, los dos compartían la pasión por la interpretación y comenzaron su matrimonio apoyando los proyectos del otro. Sin embargo, una vez que empezaron a llegar los niños, Jackie relegó sus ínfulas de actriz a un segundo plano y se dedicó a cuidarlos. Paul no. Lo que sí hizo fue compaginar su carrera como actor con la venta de enciclopedias -con bastante éxito, por cierto-, hasta que las puertas de Broadway se le abrieron de par en par. Aunque Joshua Logan, el director de Picnic -una de sus primeras oportunidades- dijo de él que era “un ángel de Botticelli sin la menor carga sexual”, lo cierto es que Newman acabó triunfando. Y fue precisamente en la película de Logan donde volvió a coincidir con Woodward. Esta vez, sin embargo, ella supo ver que había algo más allá de aquella cara bonita.

Se hicieron amigos y sentían tanta necesidad de pasar tiempo juntos que era frecuente verlos en fiestas tras los rodajes, mientras Jackie se quedaba en casa con los niños (que para entonces ya eran tres). Sin embargo, y a pesar de que todo el mundo -incluida la mujer de Newman- tenía la mosca detrás de la oreja respecto a la relación de Woodward y Newman, ella decidió irse a vivir con Gore Vidal -cuya homosexualidad no era ningún secreto- y empezaron a circular rumores de compromiso. Hay quien dice que, a pesar de lo poco efectivo que podría parecer, era un ultimátum para Newman.

Cuando ella estaba en pleno fulgor de su carrera, llegó ‘El largo y cálido verano’ (la primera de las 13 películas que protagonizaron juntos). Una química -más que evidente y comentada por todos- los condujo a vivir juntos (a pesar de que la figura de Jackie seguía ahí) e incluso llegaron a comprar una cama enorme, sobre la que Newman solía bromear diciendo que la habían comprado en un burdel. Solo cuando Woodward se quedó embarazada, incapaz de soportar más humillaciones, Jackie le concedió el divorcio a Newman.

Se casaron en Las Vegas, en una ceremonia discreta y se convirtieron en la pareja de moda. Ella era la actriz del año pero, poco a poco, fue cediendo terreno en favor del brillo de él. Joanne perdió el bebé que esperaba, pero no tardó en volver a quedarse embarazada y, tras un par de años dedicada al cuidado de sus hijos, intentó dar un paso al frente. Pero no salió bien. Sin embargo, el primer trabajo de Newman tras las cámaras la devolvió a primera plana. Todo el mundo quería saber cuál era el éxito de aquella pareja y fue entonces cuando Newman pronunció la famosa frase de “¿Para qué buscar una hamburguesa si tengo un filete en casa?”, repetida incontables veces como un ejemplo de fidelidad máxima. Hasta que se le volvió en contra.

Newman triunfaba como actor y empezaba a despuntar como director cuando el mundo maravilloso que había construido junto a Woodward casi se derrumba. Se empezó a rumorear que durante el rodaje de ‘Dos hombres y un destino’ había mantenido un romance con la periodista Nancy Bacon (de un año, según ella) y la broma recurrente pasó a ser que quizá no salía para buscar hamburguesas pero que sí lo hacía para ir a por Bacon. Según contó la periodista poco después: “Llegó un momento en que me dije que tenía otras opciones y le dije: estás siempre borracho y ni siquiera puedes hacer el amor. Y puse punto y final”.

La respuesta de Woodward fue marcharse con toda la familia (incluido Newman) de vacaciones. A la vuelta, el amor estaba renovado, Paul había dejado el alcohol (a excepción de las cervezas) y ella cerró el asunto explicando que “Ser la señora de Paul Newman tiene su lado bueno y su lado malo, y puesto que seguimos estando juntos, lo lógico es pensar que hay más bueno que malo”.

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