Pepa Rus: "Aída fue para mí un trampolín y mi escuela de aprendizaje

¿Quién no ha metido la pata alguna vez enviando un mensaje a otro destinatario o dejando un teléfono desbloqueado? La actriz Pepa Rus nos habla de su último trabajo en el Teatro Lara junto a Mirem Ibarguren con la comedia Me gusta como eres y de su vida al margen de los escenarios.

Corazón

Vuelve al Teatro Lara con la comedia ‘Me gusta como eres’ tras unos meses retirada de los escenarios a raíz del nacimiento de su hija. Se bajó de las tablas embarazada y hoy resurge con una niña en casa. ¿Cómo ha sido esta vuelta al hogar profesional?

Pepa Rus Mi hija ya tiene un año y por suerte ya he vuelto a la normalidad en lo que a trabajo se refiere. Me encanta esta comedia porque es para pasar una hora y media de carcajada. Hay un gran equipo detrás que dirige Gabriel Olivares y creo que ha conseguido que la gente se ría de verdad. Encima trabajo con mi amiga Miren y eso ayuda mucho.

C. ¿Cree que nadie pasaría la prueba de dejarse un teléfono descolgado o enviar un mensaje a otro destinatario por error?

P.R. Si me pasa a mí te aseguro que me muero. Alguna vez me ha pasado, pero no al nivel que trata esta comedia. La trama se centra en cómo reaccionan dos parejas, que van a reunirse, cuando una de las dos se deja el teléfono descolgado y ponen a caldo a los otros. Los aludidos se dan cuenta de que su amistad no es tan sincera como pensaban, hasta el punto de que llegan a pensar si realmente hay algún tipo de amistad.

C. De ahí que le preguntara si es posible quedar bien, habiendo pasado por una situación así. ¿Cree que somos lo que decimos o decimos más de la cuenta sin querer?

P.R. Creo que todos somos bastante bocas y en la intimidad siempre se nos va la fuerza por la boca. Pero precisamente porque creemos que nadie más nos oye, decimos cualquier burrada aunque eso luego realmente ni lo piensas ni es tan bruto. Lo que pasa es que cuando escuchas de forma casual algo así, emocionalmente te afecta y te puede doler mucho. Pero insisto, creo que todos somos muy bocas a veces, y no pensamos lo que decimos.

“Alguna vez he mandado un audio o mensaje equivocado y me he querido morir”

C.¿Se ha encontrado en muchas situaciones incómodas de esas que piensas ‘tierra trágame’?

P.R. Alguna vez he mandado un audio o mensaje equivocado y me he querido morir, pero mi suerte es que nunca ha sido nada hiriente

C. Tengo la sensación de que su lista de enemigos no debe ser muy larga. Vamos, ni tan siquiera corta.

P.R. Lo cierto es que me suelo llevar bien con la gente.

C. Como actriz de comedia es buenísima y ahí está, entre otros trabajos, su interpretación como la Macu de la serie ‘Aída’. ¿En su vida real también es una cachonda o todo se debe a su trabajo?

P.R. Soy bastante menos divertida que la mayoría de los personajes que he realizado. Los guionistas de mis papeles tienen bastante más ingenio que yo.

C. Pero su vis cómica si que es suya y únicamente suy

P.R.

Reconozco que desde niña tengo pasión por la comedia y no hay nada que más me fascine que hacer reír. Y he tenido la suerte de trabajar en la comedia y te aseguro que no es nada fácil. Por ejemplo, cuando tenemos que llorar muchos solemos coincidir en usar aquellos temas que nos hagan emocionarnos. Pero con el humor es más complicado ya que ahí la variedad es muy amplia. De ahí que hacer reír al público en general me resulta de lo más apasionante.

C. ¿Es de las personas que cree que con una sonrisa todo es más fácil?

P.R.

Sí. Es verdad que somos humanos y necesitamos nuestros momentos de venirnos abajo, pero al final es muy importante rodearte de la gente que te haga sentir bien.

C. ¿Cree que en España nos hace falta reír más?

P.R. Los españoles tenemos un muy buen sentido del humor y la muestra está en las grandes comedias que se hacen a pesar de la crisis que tenemos y los problemas que hay. Yo que soy de Cádiz he tenido la suerte de criarme en una tierra donde a pesar de los problemas un buen chiste te puede alegrar el día.

C. Lleva años instalada en Madrid y no sé si le queda la añoranza de volver a su tierra natal.

P.R. Yo en Madrid ya he echado raíces y no podría vivir en otro lugar. Aunque eso no quita que viaje a Cádiz cada vez que puedo.

C. Se la ve muy adaptada, además no tiene ni siquiera acento gaditano.

P.R. Cuando hablo con mi madre te aseguro que lo tengo, pero por mi trabajo no se me nota.

C. Hace un año nació su hija en Madrid, en el Hospital de La Paz.

P.R. Siempre agradeceré la labor de los profesionales de la sanidad pública, que son increíbles y debemos estar orgullosos. Es verdad que al vivir en Madrid echo mucho de menos a mis padres y hermanos. Por eso intentamos al menos vernos una vez al mes, para que mi hija pueda disfrutar de ellos. Reconozco que la familia de mi pareja nos ayuda mucho, ellos sí viven en Madrid. Pero mi caso es como el de cualquier madre trabajadora.

C. He visto que siempre sale sola con su hija. ¿Su pareja y padre de la niña no quiere aparecer en los medios?

P.R. No. Él no se dedica a mi mundo y prefiere estar al margen de todo lo mediático, por eso no hablo nunca de él. Evidentemente respeto su decisión y además es que me parece muy bueno que separemos las parcelas de la vida profesional y la familiar. En mi casa yo soy Pepa a secas y la actriz se queda en los escenarios. Es más, cuando grabo ‘La que se avecina’ y tengo que salir de casa a las cinco de la mañana, te aseguro que no soy ni Pepa (risas). Ahora estoy feliz con el teatro, me permite organizarme mejor y disfrutar del trabajo.

“Llevo años con mi pareja. que tengamos mundos diferentes es muy positivo”

C. ¿Ha conseguido que su personaje de Macu no se coma a la actriz?

P.R. Doy gracias por ese papel porque fue mi trampolín y mi escuela de aprendizaje. Estar con Paco León o Carmen Machi es todo un lujo cuando estás empezando. Cuando me llamaron para decirme que me habían seleccionado me volví loca de alegría.

C. ¿Y usted cómo lleva eso de estar siempre con el interrogante en el trabajo cuando se acaba un proyecto?

P.R. Te diré que el cuerpo se hace a ese tipo de vida. Como dice mi hermano, mi trabajo consiste en estar agobiada. O porque tienes mucho que hacer o porque no te llaman. Pero siempre agobiada. Te diré que es parte del encanto de la profesión, aunque a nivel práctico o económico es complicado porque nunca sabes cuánto va a durar el trabajo, pero es mi vocación y siempre lo he tenido claro. De todas formas, hoy no hay trabajo seguro. Lo que nunca puedo es programar unas vacaciones o un viaje, porque la agenda puede cambiar en cualquier momento.

C. ¿Con una hija uno no se hace más conservador en el sentido económico?

P.R. Un hijo te hace modificar tu escala de valores y te vuelves más sensible a los asuntos infantiles. En eso sí que cambias.

C. ¿Cree que sigue siendo la Pepa de siempre?

P.R. Es fundamental mantener tu parcela como mujer y persona ante tus amigos, pareja o familia. Me encanta estar con mi hija pero necesitaba volver a trabajar y retomar mi vida profesional.

C. ¿Qué le hace sonreír hoy?

P.R. Reconozco que soy de risa fácil pero es verdad que quien mejor te conoce es quien más lo consigue.

C. ¿Ha disfrutado o ha sufrido más con el amor?

P.R. Si el amor hace sufrir, no es sano ni bueno. El amor es compartir todo con la otra persona y es normal que haya crisis o rachas malas pero la balanza tiene que estar en el lado positivo para que compense. Sino, no tendría sentido.

C. Su casa hoy huele a bebé, con su pareja está bien… ¿le preocupa tanto bueno alrededor?

P.R. Vivimos en una sociedad donde a veces nos asusta estar tan bien porque piensas que no va a durar. Lo que hay que hacer es aprovechar y disfrutar esos momentos, y no agobiarse con lo que pueda pasar. Llevo años con mi pareja, tenemos una convivencia maravillosa y creo que es muy positivo que tengamos mundos diferentes, porque siempre tenemos algo que contarnos.

C. ¿Cuál sería el balance de este año y qué espera del 2020?

P.R. El balance es que ha sido un año muy distinto con la llegada de mi hija, y reconozco que lo he disfrutado. He vivido un año precioso por ella y por mi trabajo en el Teatro Lara. Creo que para el 2020 debemos aprender a quejarnos menos e intentar ser un poco mejores.

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