Repasamos la afición por el fútbol de los ‘royals’, de Felipe VI al príncipe Guillermo

Casi nadie en Europa está siendo inmune a los efectos de la Eurocopa. Ni los aficionados, que viven el torneo con emoción nada contenida… Ni los miembros de la realeza, cuya pasión futbolera está quedando al descubierto en este torneo. No todos lo expresan tan abiertamente como la familia real danesa, que ha hecho de su instagram un auténtico foro de apoyo a su selección; y que ha celebrado por todo lo alto el pase a semifinales, que disputará el miércoles contra Inglaterra. El ganador jugará contra España o Italia, los otros dos clasificados tras los cuartos de final (contra Suiza y Bélgica, respectivamente).

El primer partido (Italia-España) se celebra este martes a las 21:00 horas, y sabemos que Felipe VI es un gran aficionado al deporte: al abanderado de la delegación olímpica española en Barcelona 92, le gustan todo tipo de disciplinas, desde la vela –con la que fue olímpico– hasta el tenis o el fútbol. Felipe es seguidor confeso del Atlético de Madrid, hasta el punto de que en 2016 le vimos incluso emocionarse en las gradas con un golazo de su equipo. En las finales de las dos Eurocopas (2008 y 2012) y el Mundial (2010) que ganó España en cuatro años increíbles, incluso vimos a Letizia en el palco, y haciéndose fotos con los jugadores tras la victoria.

Tal vez la española no sea una de las realezas europeas más modernas, por eso de que no tienen Instagram y no podemos saber cómo han celebrado la victoria de la selección en cuartos contra Suiza. Ni si lo vieron. Aunque lo más seguro es que sí, por lo menos el rey, que tiene precedentes: Felipe VI estuvo presente en Sevilla para ver a España debutar en la competición contra Suecia, aún en la fase de grupos. Era el primer partido que se celebraba de nuevo con público y el monarca se mostró contento de que “tengamos campeonato y de que se pueda jugar. De que haya público en los estadios con todas las medidas de precaución y que poco a poco esa normalidad se pueda recuperar”.

El miércoles le toca el turno a las familias reales más forofas: el príncipe Guillermo no sólo es fan, sino también presidente de la Asociación de Fútbol inglesa. Una pasión que ya ha transmitido a su hijo mayor, el príncipe George. Al pequeño de 7 años le vimos emocionarse en su primer partido en 2019 junto a su padre, con cada gol del equipo del que son seguidores, el Aston Villa. En aquel momento, llamó la atención que Guillermo no celebrara los goles, pero más tarde explicó que era porque se sentaban en el lado de los aficionados del Norwich, que iba perdiendo. “Yo no lo celebraba, el problema era que estaba sentado con los aficionados locales. George lo celebró por mí”. La semana pasada George volvió a un estadio –el de Wembley–, trajeado y con una actitud mucho más madura, acorde con el protocolo, pero demasiado seria para su edad.

Guillermo, por su parte, protagonizó titulares el pasado mes de abril tras mostrar abiertamente en Twitter su descontento con un tema muy polémico: la Superliga que varios equipos europeos querían construir al margen de la UEFA. “Ahora, más que nunca, debemos proteger a la comunidad del fútbol, desde el nivel más alto hasta la base, y los valores de competencia y equidad en su esencia. Comparto la preocupación de los aficionados sobre la Superliga y el daño que puede hacer al deporte que amamos ", rezaba su tweet. Los miembros de la realeza no suelen dar opiniones en público por protocolo, por lo que el tweet ocasionó un gran revuelo, en el país que más equipos (seis) iba a aportar a la competición de doce nombres. Por eso o por ser respetuosos con los otros equipos, desde la cuenta oficial de los duques de Cambridge no han compartido nada en relación al torneo.

A quienes sí que veremos disfrutar en directo del partido contra Inglaterra –y mucho– es a la familia real danesa. El pasado sábado Dinamarca y República Checa se disputaron el pase a semifinales de la Eurocopa, bajo la atenta mirada del príncipe Federico de los daneses, y toda su familia. Para su regocijo, el resultado fue un 2-1 para los primeros; y los miembros de la realeza no dudaron en celebrarlo por todo lo alto.

Los daneses jugaban con la mente puesta en Christian Eriksen, el jugador que a principios de la competición tuvo un susto con el corazón y ahora se encuentra en recuperación. Y con el mismo pensamiento sintonizaba otro Christian, esta vez el príncipe del país, que vio el partido a su peculiar manera: sentado en el suelo del palacio, con un ordenador en una silla y luciendo la camiseta de Eriksen. Lo sabemos gracias a la imagen publicada en la cuenta de Instagram de la familia (@detdanskekongehus) en la que aparece de espaldas.

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Fuera de Dinamarca, en París, el príncipe Joaquín también compartió una imagen pasándolo bien junto a su mujer, María, y sus dos hijos menores, los príncipes Enrique y Atenea. La familia reside en la capital francesa desde el pasado mes de septiembre, porque Joaquín está sirviendo como Agregado militar de la Embajada de Dinamarca en París, un puesto que se espera que mantenga durante al menos 3 años. Pero antes residían en el castillo medieval francés Château de Cayx, de su propiedad. La imagen de Joaquín es buena y eso tranquiliza a sus seguidores, que celebran su salud justo un año después del ictus que sufrió el príncipe y del que ya parece estar recuperado.

https://www.instagram.com/p/CQ3-opygdC-/

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Lo veamos o no en las redes, estas semifinales se van a vivir con mucha intensidad en sus respectivos palacios.

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