Acné, manchas, arrugas… qué tipo de peeling facial utilizar según las necesidades de cada rostro

Si el sérum facial antiedad combinado con las mejores cremas hidratantes se te queda corto, es el momento de aumentar el rendimiento de tu neceser para acabar con el acné, las manchas y las arrugas que más nos preocupan. ¿Cómo? Con un peeling químico que actúe con más potencia que los exfoliantes habituales. Pero… ¿qué tipo de peeling facial utilizar según las necesidades de cada rostro?

Los expertos dermatólogos del Instituto Médico Láser aseguran que invierno es la mejor época del año para realizarlos (ya que no se puede exponer el rostro al sol) y dividen el tratamientos en tres partes: peelings superficiales, medios y profundos.

Los primeros tratan la superficie de la piel, suavizando las imperfecciones, afinando la textura del cutis y reduciendo los poros. Son los que mejor funcionan para combatir el exceso de grasa y entre los ingredientes imprescindibles encontramos el ácido salicílico o el láctico, que pertenecen a la familia de los betahidroxiácidos.

“Tienen una penetración específica en los poros por ser liposolubles. Es el peeling más empleado para el recambio celular de las pieles grasas” explican los dermatólogos. Lo mejor de todo es que estos activos se pueden encontrar fácilmente en tienda para realizar el tratamiento en casa, aunque también se pueden hacer en centros médicos.

Los de segundo tipo llegan hasta al dermis papilar, por lo que penetran más en profundidad teniendo así un mayor tiempo de recuperación de la piel. Este tipo de peeling es ideal para combatir las marcas del acné y problemas de pigmentación. Los alfahidroxiácidos (AHA), como el ácido glicólico, exfolian la piel de manera natural sin ser agresivos, eliminando eficazmente las células muertas y promoviendo así la renovación celular.

Terminamos con los peelings profundos. Elígelos si quieres eliminar en profundidad las arrugas. “Alcanzan la profundidad de la dermis papilar, eliminando todas las capas de la epidermis. Su nivel de corrección es tal, que eliminan arrugas superficiales, medias y profundas, logrando recuperar el fotoenvejecimiento de las pieles más estropeadas. Esta intensa renovación cutánea, induce una reestructuración de la arquitectura dérmica y más concretamente del colágeno, cuya importante retracción, cambia el signo de la flacidez”, explican desde IML. Este tipo de tratamiento suele estar controlado por un dermatólogo sin posibilidad de hacerlo tú misma en casa.

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