Así tienes que usar el champú en seco para que la melena parezca más voluminosa (y sin residuos)

El champú en seco entró en nuestras vidas como el producto milagro que nos permitía postergar un día más el lavado de la melena, un alivio genial para las que hemos notado que el lavado diario castigaba demasiado el cabello (sobre todo el teñido). Sin embargo, lo que le ha elevado al nivel de básico de culto es su capacidad para engrosar la fibra capilar y añadir una densidad maravillosa al pelo fino. Por un precio de lo más ajustado (el de Batiste, un clásico, ronda los 16 euros), hace milagros. Sin embargo, su uso tiene peculiaridades que merece la pena tener en cuenta para no arriesgar más de la cuenta nuestro pelo. Lo más básico: es fundamental elegir el formato que mejor vaya con tu pelo y tus habilidades técnicas: spray, espuma o polvo.

https://www.instagram.com/p/CIF84kJBCoe/

Una publicación compartida de Teresa Bass (@teresa_bass)

En principio, el formato polvo está más enfocado a refrescar el pelo muy graso, pues por su concentración de ingredientes secantes absorbe mucho mejor la grasa. Deja residuo blanquecino pero se puede eliminar fácilmente con el secador de pelo. La espuma es facilísima de utilizar y no deja ningún tipo de residuo, pero quizá no es muy práctica a la hora de añadir textura a una melena mediana o larga. Si tu objetivo es aportar cuerpo al pelo fino, el spray es tu formato: limpia y engrosa de una pasada. Eso sí: debes aplicarlo a unos 15 centímetros de distancia y, preferiblemente, por zonas. Comienza levantando las raíces (aplica spray y, cabeza abajo, mueve y ahueca) y pasa luego a rociar por mechones de medios a puntas. Para librarte de restos blanquecinos, puedes cepillar o sacudir boca abajo la melena.

https://www.instagram.com/p/CIS8z0dH8JL/

Una publicación compartida de Teresa Andrés Gonzalvo (@teresaandresgonzalvo)

En cuanto domines la técnica y tengas claro dónde y cómo tienes que rociar, el champú en seco se va a convertir en tu aliado número uno. Si es el caso, debes tener muy claras las contraindicaciones de este cosmético. La primera es el residuo que queda en el cuero cabelludo y que puede obturar el folículo capilar. Tendrás que realizar una exfoliación cada 15 días para retirar todo ese producto residual. Además, el champú en seco aporta un tono mate al pelo que oculta su brillo natural. Aunque puedes compensar este efecto con una ligerísima capa de spray brillo, es fundamental no hacerlo habitualmente. A tu cuero cabelludo no le viene nada bien esta acumulación cosmética.

Fuente: Leer Artículo Completo