Piel grasa: si haces todo esto, la estás cuidando mal

A pesar de que cada piel es un mundo, algunas de ellas necesitan cuidados aún mucho más especiales, como es la piel sensible, la seca o la grasa. Esta última especialmente, porque lo que se suele pensar es que requiere menos hidratación que las otras pero sí más limpieza y pocos se paran a pensar que no solo vale con limpiar la piel, sino que habrá que elegir productos específicos para controlar la producción de sebo.

Pues bien, si esto es lo que estamos haciendo con nuestra piel, como ya se ha podido imaginar, lo estamos haciendo todo mal, y quizás sea por eso por lo que seguimos sufriendo de brotes de acné, vemos la piel cada día más grasa, notamos los poros obstruidos y un sinfín más de consecuencias que tiene no cuidar como se merece una piel grasa. Pero no son los únicos errores que cometemos con la piel de este tipo.

Limpiar y exfoliar en exceso

Lo que vemos con el exceso de sebo es que salen granitos, brillos, puntos negros y a veces esto se convierte en problemas severos pero eso no quiere decir que la solución sea limpiarla mucho más o, lo peor, exfoliarla más de lo que se debería. Esto siguen siendo agresiones hacia la piel.

“La lógica nos puede llevar a pensar que tenemos que limpiar todo ese acúmulo de grasa desde fuera”, dice Claudia Varanski, fundadora de la firma natural y vegana Varanski Naturals, “pero lo cierto es que, al masajear la piel, estimulamos las glándulas sebáceas y le arrebatamos los lípidos naturales, por lo que es muy fácil generar un mecanismo de compensación que agrave aún más el problema. La mesura es importante: basta con limpiar mañana y noche, como cualquier otra piel -¡incluso la sensible y reactiva!-, y exfoliar una vez por semana. Lo realmente importante es elegir la limpiadora adecuada: suave, en textura leche o gel, y respetuosa con el manto lipídico”, explica.

No hidratar

“La piel grasa ‘brilla’, y esto se puede confundir con un exceso de hidratación. Sin embargo, es perfectamente posible tener la piel deshidratada y grasa a la vez. A la hora de hidratar, elige una crema en textura emulsión no comedogénica que le aporte a tu piel el agua que necesita. De nuevo, si no hidratamos correctamente podemos empeorar el problema de sebo porque la piel también lo genera para protegerse de los agresores externos como la contaminación o la radiación solar”, cuenta la experta.

Mala alimentación

La alimentación y el estilo de vida en general que llevamos tiene mucho que ver con cómo se mantiene la piel a pesar de su condición natural: “Una piel bonita se cultiva desde dentro. Es el reflejo de nuestra salud, y se nota mucho las pieles que llevan una alimentación equilibrada y rica en antioxidantes a las que son más descuidadas. Evita los alimentos que inflaman, como el azúcar refinado y los procesados, e incluye muchas frutas, verduras, agua y alimentos ricos en ácidos grasos omega 3. Tu piel te lo agradecerá”, concede Claudia.

No usar cosméticos para piel grasa

La piel grasa, al tener una condición especial, tiene unas necesidades específicas: “Es crucial elegir principios activos que contribuyan a frenar el problema, como el aceite de árbol de té, el cáñamo, la arcilla caolín, la niacinamida, el zinc, las enzimas de piña y papaya… Componte una rutina a base de limpiadora, exfoliante e hidratante específicas, únela a la alimentación adecuada y verás cómo notas la diferencia”, añade Varanski.

¡Lo quiero!

¡Lo quiero!

¡La quiero!




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