10 cosas sobre Barack Obama que hemos aprendido en sus memorias

Estos son, según todos los estándares, tiempos turbulentos. E incluso cuando parece que el reality de televisión de la presidencia de Donald Trump está a punto de llegar a su fin, muchos todavía se encuentran recordando con nostalgia una época que se sintió comparativamente menos apocalíptica. Es posible que extrañen la presencia de Barack Obama, un presidente que, independientemente de su posición en el espectro político, se comportó con un nivel de conducta, consideración y moderación del que carece Trump.

Obama volvió a acaparar la atención pública en el período previo a las recientes elecciones para apoyar la campaña de su exvicepresidente, y ahora presidente electo, Joe Biden. Ahora, aquellos que quieran saber más sobre la vida y la carrera de Obama pueden obtener una visión personal gracias a sus nuevas memorias, Una tierra prometida, recién publicadas en España. El libro ya batió récords por el anticipo de 65 millones de dólares pagado al expresidente. ¿Cuáles son las valiosas ideas que contiene? Siga leyendo para conocer las principales conclusiones que hemos extraído de sus 768 páginas, (eso solo el primero de los dos volúmenes planificados que recorrerán su mandato).

1. El libro trata sobre algo más que política

Obama enfatiza que su objetivo es ofrecer una visión genuina de su vida, "no solo un registro histórico de eventos clave", y explica: "Quería ofrecer a los lectores una idea de lo que es ser presidente de Estados Unidos; quería abrir un poco el telón y recordarle a la gente que, a pesar de todo su poder y pompa, la presidencia sigue siendo solo un trabajo y nuestro gobierno federal es una empresa humana como cualquier otra, y los hombres y mujeres que trabajan en la Casa Blanca experimentan la misma mezcla diaria de satisfacción, decepción, fricciones en la oficina, errores y pequeños triunfos que el resto de sus conciudadanos".

2. Luchó por encontrar un sentido de pertenencia

Se podría suponer que cualquiera que esté dispuesto a presentarse a la presidencia tiene un ego saludable –o, en algunos casos, no saludable–, pero Obama revela que la génesis de sus propias ambiciones políticas provino de un lugar muy diferente. Revela haberse sentido durante mucho tiempo como un extraño: "mi carrera en la política realmente comenzó con la búsqueda de un lugar en el que encajar, una forma de explicar los diferentes hilos de mi herencia confusa", y en otros pasajes se describe a sí mismo como alguien "de todas partes y de ninguna parte a la vez, una combinación de partes que no encajan, como un ornitorrinco o alguna bestia imaginaria".

3. No siempre fue un buen conversador

Conocido por sus discursos inspiradores y carismáticos, sus mensajes potentes templados con una nota de humor y encanto desenfadado, Obama admite que no siempre ha sido un maestro de la palabra. Mirando hacia atrás en su yo más joven, afirma que adoptó un tono ‘pseudointelectual’ algo equivocado para tratar de impresionar a las mujeres, incluso leyendo a Karl Marx para obtener puntos extra, una estrategia que, concluye, "se demostró inútil en su mayoría".

4. A Michelle le llevó un tiempo asumir sus ambiciones políticas

Parece imposible imaginar el tiempo de Obama en el cargo sin la querida ex primera dama Michelle Obama a su lado, una apasionada defensora de su esposo y una consumada abogada y autora por derecho propio. Sin embargo, el libro revela que ella albergaba reservas sobre el camino que eligió su marido. Obama relata que su esposa se negó a hacer campaña con él para su carrera por el Senado de los Estados Unidos, y luego, cuando él le habló de sus planes de pasarse a la política nacional y postularse para presidente, ella respondió: "Dios, Barack … ¿Cuándo será suficiente?" Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que la conquistara para la labor y se convirtiera en un rostro familiar en la campaña".

5. Fumar fue su vicio personal durante mucho tiempo

Michelle Obama era conocida por cultivar frutas y verduras en el jardín de la Casa Blanca, además de despertarse a las 4.30 de la mañana para hacer ejercicio antes de un ajetreado día de tareas. Su esposo fue el tema de un artículo del New York Times muy difundido en el que se informaba que comía siete almendras todas las noches (más tarde enfatizó que si bien disfrutaba del nutritivo refrigerio, bromeaba sobre la cantidad exacta). Sin embargo, a pesar de la concienciación por la salud de toda la familia, Obama admite haber fumado hasta 10 cigarrillos al día durante su primera etapa en la Casa Blanca. Sin embargo, finalmente lo dejó cuando notó cómo su hija Malia "frunció el ceño" al notar su aliento a tabaco.

6. El tiroteo de Sandy Hook le hizo ver más allá de la "política"

En diciembre de 2012, 26 personas, entre ellas 20 niños, fueron asesinadas a tiros por Adam Lanza, de 20 años, en una impactante masacre en la escuela primaria Sandy Hook en Newtown, Connecticut. Obama lo recuerda como el día más triste de su presidencia, un hecho que lo motivó a esforzarse más por la reforma de control de las armas. Pero un nuevo proyecto de ley presentado en el Congreso para prohibir las armas de asalto de estilo militar, la Prohibición de Armas de Asalto de 2013, fue tumbado en el Senado de mayoría republicana. En conversación con Oprah Winfrey sobre su nuevo libro esta semana, el expresidente dijo: "Tenías padres que acababan de perder a sus hijos sentados frente a senadores pidiendo enfoques muy modestos y razonables … Y fue todo visto como política, a diferencia de este momento humano al que deberíamos haber podido responder como sociedad”.

7. Reconoce que cometió errores durante su presidencia

Sin ofrecer solo un relato autoengrandecedor de sus propios éxitos, Obama admite libremente que se arrepiente de los errores cometidos durante su administración. Describe su fracaso en aprobar la reforma migratoria como "una píldora amarga para tragar" y se hace responsable de la pérdida del control de la Cámara, afirmando: "No pude unir a la nación (…) alrededor de lo que sabía que era correcto. Lo cual para mí fue igual de condenatorio”. También profundiza en la difícil decisión de ordenar ataques con aviones no tripulados contra sujetos terroristas, afirmando que si bien "no se alegró" de los asesinatos, los consideró "necesarios".

8. Critica abiertamente a Trump y lo que representa

Los Obama, que nunca han sido una familia a la que le gusten los pequeños dramas, son conocidos por su diplomacia y moderación, como dijo Michelle: "when they go low, we go high" (Cuanto más se rebajan ellos, más crecemos). Pero su maridso es honesto cuando se trata de expresar su opinión sobre su sucesor, incluida la confrontación de la preocupante dinámica racial en juego en la ascensión de Trump al poder. Él escribe: "Fue como si mi sola presencia en la Casa Blanca hubiera provocado un pánico profundamente arraigado (…) que es exactamente lo que Donald Trump entendió cuando comenzó a vender afirmaciones de que yo no había nacido en los Estados Unidos y, por lo tanto, era un presidente ilegítimo. Para millones de estadounidenses asustados por un hombre negro en la Casa Blanca, les prometió un elixir para su ansiedad racial".

9. Pero reconoce que el republicanismo de Trump no es uno que todo el partido respalde

Al recordar una conversación con el exsenador estadounidense John McCain, Obama refleja que la política se ha polarizado cada vez más en los últimos años. Habla de las facciones extremas que están surgiendo, escribiendo que McCain dijo que ‘no podía soportar a muchos de los ‘locos’ en su propio partido", añadiendo que "el desdén que expresó por el ala extrema derecha de su partido no era solo una fachada… Los ‘locos’ de su partido desconfiaban de él, lo consideraban un RINO – Republicano sólo de nombre”.

10. Tiene esperanzas en el futuro

Aunque las memorias terminan en 2011, poco antes de que Osama Bin Laden sea asesinado por un equipo de los SEAL de Estados Unidos, Obama da un paso adelante en el marco temporal del libro para reconocer el clima actual. Escribe que "aún no está listo para abandonar las expectativas sobre las oportunidades de Estados Unidos" y está "convencido de que la pandemia que estamos viviendo actualmente es tanto una manifestación como una mera interrupción en la marcha incesante hacia un mundo interconectado, en el que los pueblos y las culturas no pueden evitar chocar". Continúa: "En ese mundo (…) aprenderemos a vivir juntos, a cooperar entre nosotros y a reconocer la dignidad de los demás, o moriremos", antes de señalar la responsabilidad en Estados Unidos , "el único gran poder en la historia formado por personas de todos los rincones del planeta (…) Para ver si realmente podemos estar a la altura del significado de nuestro credo".

Artículo publicado en Tatler y traducido. Acceda al original aquí.

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