3 realities de Netflix que tienen el mismo morbo y relaciones de pareja tóxicas que La isla de las tentaciones 3, pero de los que no hay spoilers

Conspoiler o sin ellos la última edición de La isla de las tentaciones y su ración semanal de sexo, mentiras y parejas raras sigue siendo uno de los mayores éxitos de audiencia de Telecinco. Tenían difícil superar momentazos de ediciones anteriores como el de Christofer y Fanny o el culebrón de Melyssa, Sandra y Tom, pero con solo un episodio y un gran revuelo en redes sociales el nuevo casting lo ha conseguido. La mala noticia es que las esperas entre capítulo y capítulo se nos hacen largas, pero no desesperemos porque Netflix tiene la solución. Si buscas en el fondo de armario de la plataforma puedes encontrar realities tan desquiciados, morbosos y sentimentales que son dignos de hoguera en una playa de la República Dominicana. Si eres una “isla adicta”, no te pierdas estas otras opciones porque las vas a disfrutar.

Jugando con fuego: la peor pesadilla de un adicto a Tinder

Si creías que ya lo habías visto todo cuando Lobito hizo acto de aparición en La isla de las tentaciones diciendo aquello de “soy un lobo y busco a mi Caperucita“, haz palomitas porque Jugando con fuego te va ahacer olvidar a Isaac. Ningún participante de ninguna de las ediciones de La isla ha soltado por la boca lo que el casting de este reality dice en los primeros diez minutos.

Hay muchachas embutidas en bikinis microscópicos mirando a cámara risueñas y afirmando cosas como “ten paciencia conmigo que soy un poco corta”, “mi tipo ideal de chico es el que tiene trabajo” o “¿Australia? No sé dónde queda eso”.Por supuesto también hay muchachos hípermusculados capaces de comparar sus atributos con un bote de ambientador y de asegurar que no tienen que hacer nada para ligar porque poseen su “propia fuerza gravitacional” que hace que las mujeres acudan ellas solitas.

La premisa del reality no puede ser más sencilla y malvada. Han juntado a todos estos aspirantes al Nobel en una villa privada en una playa paradisiaca porque cumplen con los requisitos necesarios: están buenos, están solteros, son promíscuos y les gusta el sexo, beber y tomar el sol a partes iguales. Además, les prometes un premio de 100.000 dólares y les dejas que jugueteen un rato entre ellos. En dos horas ya empiezan los primeros besos, ese es el ritmo.

La sorpresa llega cuando un trasto con forma de ambientador high tech les informa doce horas más tarde que se acabó lo que se daba y que si quieren ganar el premio no pueden darse ni un triste besito. Cada vez que haya roce, perderán dinero. Una dura prueba para estos adictos al Tinder y fóbicos de cualquier tipo de relación de más de 15 segundos. ¿Serán capaces de contenerse o acabarán perdiendo el dinero poco a poco? Por si te enganchas a Jugando con fuego, hay buenas noticias. lo acaban de renovar.

Back with the ex: regreso al pasado ¿con final feliz?

Menos activos sexualmente que los anteriores, pero mucho más románticos y lacrimógenos, en este reality el morbo está en ver si el ex dará de nuevo calabazas al pretendiente o no después de volver a pasar una temporada juntos.

Jeremy y Meg estuvieron juntos siete años y llevan cuatro sin verse, pero ahí va el bueno de Jeremy a pedirle de nuevo a Meg que salga con él. Peter, que ya ha cumplido los 57 años, lleva casi treinta sin ver a su gran amor de los 20, Diane, y también la pide salir. Erik hace lo propio con Lauren, a la sazón su novia durante años, un tiempo en el que solo la veía los domingos porque es un adicto al trabajo. ¿Habrá cambiado lo suficiente durante los seis años que no se han visto las caras como para hacer que vuelva con él? Y por último tenemos a Kale que quiere recuperar a su novio del instituto, al que lleva tres años sin ver y que la dejó porque le fue infiel. ¿Volverá a surgir la chispa entre los ex y sus parejas? ¿Es caso este el reality ideal para ver entre hoguera y hoguera?

Love is blind: la belleza está en el interior (si eres guapo)

Adiós primeras impresiones debieron de pensar los creadores de este reality. Si queda algún resquicio de romanticismo en los relities de parejas lo puedes encontrar en Love is blind. La dinámica de este reality es sencilla: juntas a solteros y solteras en una villa (qué original) y los separas por sexos. No se pueden ver, pero pueden hablar los unos con los otros a través de unas salas especiales y glamourosas, una especie de vis a vis sin contacto visual.

La idea es que dejen de centrarse en lo físico para que después de pasar diez días hablándose a través de las paredes descubran si son capaces de conectar a nivel sentimental con el otro. Por supuesto, en el casting no hay nadie feo, que la belleza está en el interior, pero tampoco hay que exagerar. ¿Encontrará alguien el amor verdadero?

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