3 técnicas mindfulness infalibles para mantener tu motivación en plena forma

Las técnicas de mindfulness se han convertido en la tabla de salvación de nuestro buen ánimo en este año tan atípico. No es para menos, porque han demostrado ser eficaces para gestionar todo tipo de problemas, desde los picos altos de ansiedad y estrés, a el sentimiento de culpa que nos invade cuando hemos fallado en nuestros objetivos. Pero no todas las técnicas de mindfulness se reservan para momentos en los que lo estamos pasando mal: las visualizaciones, respiraciones y demás elementos que proponen esta manera consciente de vivir la vida también nos pueden echar un cable en positivo. Si usas a menudo las tres técnicas que te proponemos a continuación, por ejemplo, conseguirás todo lo que te propongas gracias a que mantendrás tu motivación intacta. ¿Lista para motivarte?

Técnica mindfulness para motivarse y tomar una decisión

Tienes claro tu objetivo, deseas emprender un nuevo proyecto, pero te falla la iniciativa y necesitas aumentar tu capacidad de decisión. En momentos como ese, y durante un par de semanas, usa la visualización del salto al vacío. Sentada en una silla cómoda, cierra los ojos y respira larga y profundamente. Cada vez que expulses el aire visualiza como la tensión abandona tu cuerpo junto al aire exhalado.

A continuación, imagínate de pie en un acantilado. Siente el sol en tu cabeza y en tu piel y la roca bajo tus pies. Mira hacia abajo y contempla el mar en calma y de un precioso color azul. Siente cómo crecen las ganas de zambullirte en el agua a pesar de que hay que saltar desde las alturas.

Visualiza cómo te acercas al borde del acantilado, respira hondo, e imagina que saltas al agua. Durante un segundo el aire acaricia tu piel antes de sumergirte en el agua fresca. Nada hacia la superficie y disfruta de las sensaciones agradables que ha provocado la zambullida en ti.

Técnica mindfulness para cuando sientes la incertidumbre nos demotiva

En ocasiones la incertidumbre nos roba nuestra capacidad de motivarnos y entusiasmarnos con nuestra vida y nuestros proyectos. Si ese es tu caso la técnica de la visualización de la montaña te puede ayudar a mantenerte firme ante la adversidad.

Sentada con la espalda derecha y sin apoyarla en el respaldo inicia un ciclo de varias respiraciones relajantes. No tienes que respirar más profundamente o más lentamente de lo normal, solo encontrar un ciclo de respiración que te sea natural. Una vez encontrado tu ritmo, evoca en tu mente la imagen de una montaña. Traza su silueta con todo detalle, desde la base hasta la cima. Disfruta haciendo este retrato mental de tu montaña, ponle árboles, prados, cumbres nevadas… lo que te resulte más bonito.

Ahora imagina que atraes la montaña hacia ti de manera que al final os fundáis. Siéntete como esa montaña: tus pies son su base; tu tronco sus laderas; tu cabeza, la cima. Recuerda que dentro de ti hay una montaña fuerte y estable que se mantienen hermosa e inalterable aunque pasen las estaciones, llueva o nieve. Los árboles pueden crecer, las flores nacer y desaparecer, la nieve helarse y derretirse, pero la esencia de la montaña, como la tuya, sigue siendo la misma.

Técnica mindfulness para cuando la falta de concentración rompe nuestra motivación

Sin concentración no hay motivación que valga: para estar motivados necesitamos estar enfocados en nuestro objetivo. Esta técnica de meditación de cinco minutos está especialmente diseñada para conseguir que nuestra mente retome lo foco y permitirnos lograr lo que deseamos. Si no te sale a la primera, no desesperes, aprender a meditar requiere su tiempo. Los novatos pueden empezar por aplicar esta técnica durante un minuto al día e ir ampliando el tiempo poco a poco.

Siéntate en una posición cómoda, cierra los ojos y respira centrando tu atención a la respiración. Presta atención al frío del aire que inhalas y el aire cálido que sale de tu cuerpo. Imagina que hay una pequeña pluma flotando en la punta de tu nariz y que debes mantenerla en ese punto con tu aliento. Si aparecen distracciones mientras intentas hacer el ejercicio de la pluma deséchalas poniendo una etiqueta mental genérica a la distracción (por ejemplo, “sonido” o “pensamiento”) y volviendo a concentrarte en la visualización de la pluma. Cuando transcurra un minuto, abre los ojos e incorpórate lentamente.

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