Ana Locking, diseñadora: "El miedo por el cáncer me ha hecho sentir más bella y querida"

El 26 de agosto cumple 50 años y los celebrará haciendo un viaje con sus amigos. Será una doble celebración. En estos meses de pandemia, la diseñadora Ana Locking (Toledo, 1970) ha vivido situaciones dramáticas en cascada: le diagnosticaron y extirparon un cáncer de pecho; su pareja, el brand manager Alberto Gonper, se contagió de Covid-19 y su empresa textil sufrió el desplome del consumo y de ingresos. A principios de marzo supo que tenía cáncer y la operaron el día 17 de ese mes. Estos últimos seis meses han sido para ella un virulento terremoto vital, un tsunami, un huracán que la ha volteado con crudeza y la ha puesto a prueba ante sí misma. Cuando hace unas semanas le preguntamos si se veía con ánimo para hablar del cáncer, propuso celebrar esta victoria con una parte fundamental en esta recuperación: su gente. “Son fundamentales”, reivindica. Y aquí están. Algunos de sus amigos se reunieron para acompañarla y abrazarla en la sesión de fotos que ilustra esta entrevista.

Mujerhoy ¿Cómo descubrió que tenía cáncer de mama?

Ana Locking Me noté un bulto cuando estaba en la ducha, un par de semanas antes del desfile de febrero. Me hicieron una biopsia y varias pruebas y a principios de marzo me dijeron que había que operar ya. Me hago revisiones anuales, siempre he estado muy mentalizada porque mi madre lo sufrió hace 25 años, así que me preparé para entrar en quirófano. Hoy, la prevención y el diagnóstico precoz marcan la diferencia entre la vida y la muerte. Las revisiones son fundamentales.

M.H. ¿Y qué pasó después?

A. Locking El doctor Guadalfajara me operó el 17 de marzo, cuatro días después de entrar en vigor el confinamiento. Cuando volví a casa, mi pareja, Alberto, se contagió de Covid-19 y estuvo 15 días con 39,5º de fiebre. Pasé de enferma a enfermera en un segundo. Estábamos los dos solos confinados en casa. Los amigos no podían estar presentes; mis padres, que viven fuera, tampoco. Él estaba aislado en una habitación y yo tomaba todas las precauciones sin dejar de ayudarlo.

M.H. No tuvo margen ni para compadecerse.

A. Locking Hizo que me olvidase de mí, no me permitió lamerme las heridas. No podíamos darnos un abrazo, ni una caricia, ni cogernos de la mano… Estaba demasiado preocupada por no contagiarme, por cuidar a Alberto, que tenía una fiebre altísima y no le bajaba. No nos veíamos ni en nuestra propia casa. Fue muy duro pero al final salimos adelante los dos.

M.H. ¿Ha descubierto algo de sí misma en esta dura experiencia?

A. Locking La determinación es fundamental y la voluntad te empuja. He aprendido que la convicción es un arma poderosísima para ganar cualquier batalla. El miedo al cáncer me ha hecho sentir más bella y querida, porque en la vida cotidiana no nos queremos lo suficiente. El cáncer tiene el poder de hacerte reflexionar y situar las prioridades de verdad en su sitio.

M.H. Suena paradójico, ¿no cree?

A. Locking Pues sí, porque en situaciones críticas te das cuenta de que el amor, el cariño y la amistad son lo más valioso de la vida, la mejor arma para salir adelante. Otra herramienta importante para enfrentarte a las adversidades es el humor. A mí me ha servido mucho que mis amigos me hicieran bromas y no se mostraran vulnerables ni me trataran como si fuera una florecita intocable. Me han ayudado mucho en todo y también me han hecho reír. La risa es salvación… y una forma de sanación.

M.H. ¿Cuáles fueron los momentos más duros?

A. Locking Cuando fui al hospital y el oncólogo me dijo los pasos tras la operación: ocho meses de quimioterapia, luego radioterapia y, después, cinco años de hormonación. Salí de la consulta asustadísima, en shock, pero me dije: “No puede ser”. Decidí ir a otro médico para tener una segunda opinión. No me había tratado con cariño, había sido muy frío, me vio en 10 minutos.

M.H. Y la situación cambió…

A. Locking Efectivamente. Fui a la Fundación Tejerina y la doctora Ana de Lara me dio otras pautas diferentes para no tomar las medidas con tanta prisa. Hicieron una serie de análisis al tumor y los resultados abrieron otra posibilidad: hacerme el test Oncotype. Lo hacen en Estados Unidos, cuesta 3.000 € y es muy importante porque, tras analizar el tumor, te dice las probabilidades que tienes de que se repita en el futuro, el grado de aceptación de tu cuerpo a la quimioterapia e, incluso, si la necesitas o no. Mi tumor era peligroso, grado 3+, pero lo cogimos a tiempo, estaba encapsulado y no había afectado a otras zonas. Así que cuando me dieron los resultados del test fue el día más feliz de mi vida. Contra todo pronóstico, no necesitaba quimio, era suficiente con radioterapia. Ya he acabado y ahora tendré revisiones semestrales durante dos años. Ese segundo diagnóstico y el test fueron decisivos, por eso animo a las mujeres que puedan tener poca información o sentir dudas a que busquen otra opinión.

M.H. ¿Se enfrenta ahora al futuro de otra manera?

A. Locking Con menos drama, con menos agobio, priorizando las cosas realmente importantes… Antes me ponía fatal si, por ejemplo, un tejido no llegaba a tiempo. Cualquier problema en el trabajo me ponía nerviosa. Me seguiré entregando 100% a lo que hago, porque me encanta, pero ahora siento que no me va la vida en ello. Si no llega un tejido, se sustituye por otro y listo.

M.H. La situación del sector textil no es nada fácil a causa de la pandemia. ¿Qué previsiones hace?

A. Locking La moda dará un giro radical e irá más en consonancia con la realidad. El sector atraviesa un momento crítico y somos conscientes de que tendremos que producir menos colecciones y hacer que sean más sostenibles; consumiremos con más respeto, no con la ansiedad con que lo hemos hecho hasta ahora, que parecía que no hubiera un mañana. Creo que haremos un consumo más responsable, que el fast fashion está cada vez más cuestionado y que volveremos a valores como la calidad, la procedencia, la justicia en el proceso de producción…

La moda dará un giro radical e irá más en consonancia con la realidad”.

M.H. ¿Qué impacto está teniendo esta crisis en su empresa? ¿Puede hacer frente a sus compromisos con empleados, proveedores, clientes…?

A. Locking Lo tengo bien organizado porque somos cuatro personas y lo demás lo externalizo. Comparto la oficina con un taller de 10 modistas que me cosen todo, pero que trabajan por su cuenta para otros clientes. Eso me ha permitido moverme mejor.

M.H. ¿Qué proyectos tiene en estos momentos para mantener la actividad económica de su firma?

A. Locking Hace dos años hicimos un proyecto de interiorismo en 10 apartamentos de Málaga y los mismos propietarios nos han encargado el interiorismo completo de dos edificios en Luxemburgo –uno de 12 apartamentos y otro de cuatro–, que acabaremos en septiembre. Después, tenemos otro proyecto de 18 apartamentos también allí, así que tenemos asegurada la continuidad mientras se va recuperando la moda.

M.H. Y lo más inmediato es que se toma unas cortas vacaciones con los amigos para festejar su cumpleaños.

A. Locking ¡Así es! Será un cumpleaños muy especial. Mis amigos han sido y son fundamentales en la vida y en este proceso. Me telefoneaban cada día, me escribían, me hacían videollamadas, me dejaban la compra en la puerta, nos traían las medicinas… Me hacían reír y transmitían mucho ánimo. Todos, amigos que viven en otros países, como Ángel Nieto o Katio Rico, me acompañaban a todas horas. Es increíble como se puede estar tan cerca de alguien viviendo tan lejos. Tanto amor recibido me acompañará toda la vida, tanta fuerza siempre estará conmigo.

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