Con dos estrellas Michelin, lo dejó todo para volver a su país: hablamos con la chef dominicana María Marte

El rumbo de María Marte cambió el día en el que, con 24 años, dejó su país, República Dominicana, para lavar platos en la cocina del prestigioso Club Allard de Madrid. Llegó muy lejos. Su historia de cuento de hadas culinaria impresionó, inspiró y fascinó dentro y fuera de los fogones. Gracias al esfuerzo, la constancia y el talento, ascendió hasta jefa de cocina revalidando las dos estrellas Michelín del restaurante. Después obtuvo el reconocimiento y acaparó los focos. Recibió galardones como el Premio Nacional de España a la mejor jefa de cocina. Recogió en un libro su propia historia que, más que de otro mundo, parecía de otro planeta. Pero hace dos años, la cocinera sorprendió con un anuncio: “Me marcho”. Colgó el delantal y volvió a su país con nuevos retos. Hoy, en mitad de una pandemia, nos cuenta desde Jarabacoa qué ha significado ese viaje de vuelta a sus raíces y el reencuentro con los sabores de su vida.

MUJERHOY. ¿Por qué en la cima del éxito decidió volver a su país?

MARÍA MARTE. Dejar España fue muy difícil, pero no me arrepiento de mi decisión. Quería dedicar más tiempo a mis hijos, que vivían lejos de mí, y llevar una responsabilidad como un restaurante de dos estrellas era más que complicado. No podía compaginar la vida familiar con este trabajo.

Ser mujer y mandar en una cocina de hombres no es nada fácil. Es un reto diario”.

No es sólo que tuviera que elegir entre familia o trabajo, sino que también debió imponerse en un mundo de hombres.

Ser mujer y mandar en una cocina de hombres no es nada fácil. Cuesta mucho ganarse el respeto. Aún más demostrar que tú vales y que has sido elegida para tan gran puesto. Es un reto diario que se renueva. Muchos lo aceptan, pero otros te miran de otra manera.

Volvió a sus raíces, a Jarabacoa, un municipio en la provincia de la Vega, en República Dominicana ¿Cómo es su vida allí ahora?

En armonía y tranquila, haciendo lo que me gusta y cerca de los míos. Cuando cocino soy dueña de mi tiempo y eso me hace muy feliz. He invertido en mis raíces.

Además de a la familia, ¿ha recuperado olores y sabores que creía haber olvidado?

La cocina dominicana es fantástica… Sentir el olor del orégano fresco de esta tierra no tiene precio. Todos los días aprendo algo nuevo y asociar estos sabores a la cocina de autor es fabuloso. Ha sido una experiencia maravillosa, me ha vuelto más creativa y allá donde cocino llevo mis raíces.

Pero no trabaja en ningún restaurante…

Cocino por el mundo y tengo una empresa de eventos privados. Las peticiones llegan a través de mi representante, lo gestionamos y damos servicio a los clientes, que demandan desde charlas de motivación a cenas y comidas. En las conferencias hablo de superación personal, de cómo logré dos estrellas Michelin y hacer realidad mi sueño profesional. Hace unas semanas estuvimos en Qatar, donde se celebraba la semana de la dominicanidad y fui como representante.

Dejar España fue muy difícil, pero no podía compaginar mi vida familiar con llevar un restaurante con dos estrellas”

También planea el salto a EE.UU.

En diciembre estaré allí, pero no para cocinar. Estoy trabajando en un proyecto del que hablaré más adelante, no quiero adelantar nada. Estoy dando de nuevo clases de inglés. En Madrid era imposible por el trabajo. Quizá pase el fin de año en EE.UU. No sé aún el menú de ese día ni en dónde me sentaré a la mesa.

Su viaje coincide con un relevo en la Casa Blanca. ¿No tendrá algo que ver?

No había pensado en ese cambio, la verdad. Solo espero que todo sea para bien.

La pandemia ha golpeado duramente al sector la hostelería. No solo por las pérdidas, sino también porque se han truncado muchos planes y proyectos. Entre ellos, su esperada vuelta a España.

Estoy loca por volver, desde febrero no voy. Tenía un nuevo proyecto en Madrid y de momento se ha detenido. Mi idea era formar un equipo de mujeres fuertes y decididas para trabajar en un restaurante del que yo sería socia y chef ejecutiva, pero nada de eso se ha podido hacer. Una cocina llena de mujeres. Si se retoma, hablaré de ello. A través de la Fundación María Marte, conseguimos becar a algunas mujeres de República Dominicana sin recursos para que viajaran a España a aprender cocina. Tuvieron un año de aprendizaje, pero la pandemia lo paralizó. A pesar de todo, regresaron al país con un futuro asegurado. Retomaré este proyecto en cuanto la situación se controle.

¿Qué mensaje transmite a estas mujeres que quieren seguir su estela y se han encontrando con una dificultad extra por culpa de la crisis sanitaria?

Les diría que no se rindan nunca, que todo pasa por alguna razón. No hay nada que sea fácil. Es importante que nunca dejen de soñar, pero sobre todo que luchen por avanzar hacia esos sueños.

¿Qué echa más de menos de España, la cocina o las personas?

Extraño el Mercado de San Miguel, en Madrid, donde solía comprar y pasear. Pero también el mágico olor del pimentón de La Vera. Y por supuesto el Club Allard. Mantengo una buena relación con su directora, Luisa Orlando. Es lo bueno de haberme ido bien de un lugar que ha significado tanto para mí.

¿Tiene pensado ya un deseo para el año que viene?

Que todo esta situación del coronavirus acabe ya y que encuentren la cura para el cáncer. Me preocupa mucho ver a tanta gente a mi alrededor padeciendo esta terrible enfermedad.

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