#diasextraordinarios: El 'ejército' de modistas voluntarias que Wolflamb ha puesto en marcha para fabricar mascarillas

Si hay algo que está recorriendo casi cada rincón de la sociedad estos días es la solidaridad. Todo el mundo quiere sumar, ayudar en la medida de sus posibilidades y frenar cuanto antes esta pandemia que ha puesto a todos los países en jaque. El material, desde batas a mascarillas, escasea y son muchos los profesionales que no disponen de la protección sanitaria. Pensando en aportar su granito de arena para afrontar este problema nació Modistas Solidarias, una iniciativa impulsada por la diseñadora María Cordero, que está detrás de la firma de moda española Wolflamb.

“El fin de semana que comenzó el estado de alarma, me puse a pensar cómo aportar y descubrí una iniciativa de unas modistas en Zaragoza junto con el Hospital Clínico: el centro les donaban sábanas y ellas hacían mascarillas. Pensé en todos nuestros tejidos de algodón 100% y hablé con mi madre, que trabaja conmigo en Wolflamb. Decidimos parar la producción y nos pusimos a hacer mascarillas“, cuenta María.

Su objetivo era abastecer a los hospitales situados cerca de su taller, en Valencia, y puso a trabajar con ellas a todas las costureras de su equipo. “Rápidamente se fueron añadiendo familiares y amigas que sabían coser y se pusieron a colaborar. La respuesta ha sido brutal. También se han sumado otras marcas con pequeños talleres y particulares. Alicia, ganadora del programa Maestros de la Costura, también nos está ayudando desde Madrid junto a su madre y su suegra. La red de Modistas Solidarias se ha extendido a toda España”, cuenta con emoción María.

En total, el equipo suma ya entre 60 y 80 personas, porque el proyecto crece por momentos. María y el equipo de The Lab Talents, formado por por Amor, Natalia y Dacil, se encargan de hacer llegar las instrucciones necesarias para confeccionar las mascarillas y los materiales si no disponen de ellos. Además de los tejidos de Wolflamb, han sido muchas las empresas que han donado material, como KA International, Duerme Safilia y Baby Led Weaning España. Y también particulares, como la abuela de una enfermera de la clínica Ruber, que tenía más de 50 kilos de tejido de sábana totalmente nuevo, comprado para hacer ajuares, y lo ha donado.

Junto a voluntarios anónimos han sido muchos los rostros conocidos que están apoyando la iniciativa: “En un primer momento mandé un mensaje a algunos de ellos y gente como Ariadne Artiles y Nagore Robles habló de nosotros. También se sumaron Eugenia Silva, Blanca Padilla, Paz Vega… Y los diseñadores Vicky Martín Berrocal y Juan Avellanada. Estamos a la espera de recibir la donación de un tejido antivírico con partículas de plata que está homologado por parte de Lupo Bags para que Vicky y Juan puedan hacer batas en sus talleres”, apunta María Cordero.

La diseñadora quiere dejar claro que aunque sus piezas no están homologadas ofrecen una protección adicional muy importante y se pueden esterilizar a diario, hirviéndolas o lavándolas a más de 65º. Hasta ahora, más de 4.000 mascarillas han sido entregadas en centros como el Hospital General de Valencia, la Policía Local o la Policía Nacional de Torrent. Esta semana está prevista la entrega en otros centros como el Hospital 12 de Octubre, el Hospital de Donostia o el Almacén Central de la Plataforma Logística Sanitaria de Granada, y así siguen creciendo las peticiones a diario.

El día a día de María, Amor, Natalia y Dacil ha cambiado mucho desde hace una semana: “Desde primera hora estamos gestionando todas las peticiones que llegan por mail, redes, whatsapp, donaciones, fabricación… y nos están llegado mensajes del extranjero para poder aplicar esta iniciativa en Paraguay, República Dominica, Puerto Rico, Argentina…”, cuenta María. También está la impotencia por no saber si pueden llegar a todos los pedidos que reciben: “Algunos centros nos piden 100 o 200, pero hay otros que piden 1000, y se van sumando cada día… y nuestra capacidad es limitada. Nos escribe gente que tiene una panadería o una frutería y está sin protección, y tenemos que priorizar. Es triste tener que elegir, no queremos ni imaginar lo que deben estar sufriendo los médicos”, dice María con un nudo en la garganta.

La diseñadora y fundadora de Wolflamb tiene claro qué es lo más gratificante de esta iniciativa: “La respuesta de la gente, hay muchas emociones de por medio, desde la desesperación de los sanitarios, policías, personal de supermercado… luego por otro lado ves la bondad y la solidaridad de todos los que apoyan, se te ponen los pelos de punta. Llorábamos el otro día las cuatro por FaceTime porque los mensajes que recibes te generan un revuelo emocional constante”.

Y por supuesto siempre piensa en su equipo, que la ha seguido sin pensárselo dos veces en esta aventura: “Trabajan 24 horas 7 días a la semana haciendo mascarillas, para ellos no hay Netflix, no hay yoga, no hay nada. No tengo palabras para agradecérselo”.

El sueño más inmediato de María, como no podía ser de otra manera, es que la pesadilla del coronavirus acabe cuanto antes: “Que nos contacten para comprar vestidos y no mascarillas, porque las hemos servido todas y ya no hacen falta. También pienso en sacar mi empresa adelante, me gustaría que mis trabajadores que están al pie del cañón puedan subsistir. Nuestra tienda física se inauguraba este mes de marzo y está cerrada. Tengo el miedo y el sueño de que cuando esto acabe podamos seguir en pie”, piensa María, aunque sin poder quitarse de la cabeza el sufrimiento de los que ahora están en primera línea librando la batalla.




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