El día que a Alexandria Ocasio-Cortez le pasó factura su propia fama

Todo comenzó el pasado mes de julio. Aún no se había anunciado la candidatura de Kamala Harris a la vicepresidencia, pero Donald Trump ya caía en los sondeos de manera imparable y sus defensores aprovechaban cualquier oportunidad para respaldar su mandato. Entre ellos Robert Unanue, director ejecutivo de Goya Foods, cuya defensa del presidente republicano hizo arder Twitter. Numerosos usuarios y líderes latinos criticaron entonces que una de las marcas de origen hispano más importantes de Estados Unidos alabara a un presidente que destacaba por sus políticas antiinmigratorias. Pero la marca se centró solo en uno: el de Alexandria Ocasio-Cortez (AOC), la congresista más joven de la historia de los Estados Unidos que podría haberles brindado, sin pretenderlo, una oportunidad de oro.

AOC no utilizó el hashtag que abanderó el movimiento (#Goyaway) pero sí hizo referencia en su tuit a que dejaría de consumir uno de los productos de la marca. ¿Y entonces, qué pasó? Dos cosas. La primera: que la guerra entre defensores y detractores de Trump se libró a través de la imagen de Goya Foods.

Y la segunda: que las ventas de adobo, el producto que Alexandria habría prometido dejar de consumir, se dispararon. No queda muy claro si fue la propia fama de Ocasio-Cortez y la curiosidad que despiertan sus gustos lo que provocó el repunte de ventas o si lo han conseguido los partidarios de Trump a golpe de tarjeta. Pero lo cierto es que, según contaba hace unos días el propio Unanue en un podcast estadounidense, las ventas del producto se han multiplicado en un 1.000%

Una historia que no tiene fin

Lo que parecía una simple anécdota de precampaña ha vuelto a la actualidad estos días no solo por el anuncio del CEO de Goya Foods, sino también por el nombramiento que este le ha concedido a Alexandria Ocasio-Cortez como empleada del mes por haber repercutido, a través de sus declaraciones, en un beneficio de ventas para la compañía. Una hábil maniobra, basada en la máxima de que es mejor que hablen mal de ti a que no hablen nunca, que ha conseguido que el boicot a la marca se haya convertido en una campaña de marketing casi perfecta.

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