El regreso de Maite; \u2018Acacias 38\u2019

QUÉ HA PASADO

• Camino se derrumba tras la muerte de Ildefonso.

• Felicia decide abandonar Acacias e irse a Cantabria.

• Bellita se asusta cuando empieza a perder su voz.

Anabel organiza una íntima fiesta de cumpleaños a Camino. La mujer pretende que su amiga se olvide por unas horas del fallecimiento de Ildefonso y deje a un lado su sentimiento de culpa por el terrible suceso.

Al festejo invita a Felicia para intentar que la hostelera se reconcilie con su hija y también con Marcos. Este, al ver aparecer a su amada en el salón, la coge del brazo y tras subirla a su coche se la lleva de Acacias. “Debemos hablar sobre nosotros ya, y cuánto más lejos estemos mejor”, asegura y ella no opone resistencia alguna.

Terminado el festejo, la joven regresa a su casa, donde nuevamente se hunde en su gran tristeza. En ese instante alguien llama al timbre: no es otra persona que Maite.

Superado el impacto inicial de volver a verse tras tanto tiempo separadas, se funden en un apasionado beso. “Te quiero con todo el corazón”, se dicen mutuamente.

Ambas creen que la mejor opción es marcharse a París, pero antes deben poner en orden algunas cosas en el vecindario.

Por otro lado, Felipe ha regresado a casa. Su cónyuge es quien se ha propuesto cuidarlo y aprovecha el estado de amnesia del abogado para volver a conquistarlo. A pesar de las duras luchas que han tenido, sigue amándolo como el primer día.

La mujer se reúne con Laura y le sugiere aliarse en contra de Velasco. “Él está intentando manejar tu vida y la mía para lograr deshacerse de mi esposo. Debemos acabar con él, solo así nos dejará en paz de una maldita vez”, afirma.

La criada acepta y esa misma noche ambas mujeres tienden una trampa a su víctima. La señora lo invita a cenar en su piso y envenena una copa de vino que le ofrece, pero el abogado no es ingenuo y capta al momento lo que pretenden. Loco de furia, se abalanza hacia su agresora con el propósito de asfixiarla con sus propias manos.

Cerca de allí, Armando debe hacer frente a un nuevo problema, ya que le han asignado otra misión y esta vez Susana no podrá acompañarlo. Para no darle tan desagradable noticia, decide marcharse a hurtadillas.

Sin embargo, Rosina, que como siempre logra enterarse de todo, alerta a su amiga de lo que está ocurriendo con su marido. La sastra consigue llegar a la estación antes de que parta el tren. “Estaré esperándote, sé que regresarás y continuaremos con nuestra vida en común, querido”, dice. El diplomático le da un fuerte abrazo de despedida.

A esta marcha se suma Marcelina, que debe viajar a Barcelona una temporada para cuidar a su tío enfermo. En el altillo, sus compañeros reúnen dinero y le compran un billete para que pueda irse. Ella se emociona ante semejante gesto de amistad.

En su hogar, los Domínguez observan desesperados cómo el ungüento que les vendió el doctor Puerta no alivia la afonía de Bellita, al contrario, su dolencia empeora.

Alodiaecha más leña al fuego cuando asegura haber visto al médico la noche anterior en malas compañías. José investiga esta información y descubre que el recién llegado es, en realidad, un estafador.

Al comprender que su voz no estará recuperada para su próxima actuación, la artista decide cancelar el espectáculo y guardar reposo.

Quienes tampoco están en su mejor momento son los Palacios. Desde que Antoñito fuera nombrado diputado del Partido Conservador tras ganar las elecciones, se comporta de una forma pedante con su familia y amigos. Ramón no tiene más remedio que recordarle que la política se basa en ayudar a los demás y no en buscar el beneficio propio.

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