Entrevista con Moderna de Pueblo

Si no hubiera habido una pandemia de por medio, podríamos haber compartido una agradable charla con Raquel Córcoles y Carlos Carrero, pareja que está detrás de Moderna de Pueblo, el personaje de cómic que puede presumir de una alta popularidad y una inigualable capacidad para destilar feminismo en cada una de sus palabras (o bocadillos) y poner el foco en temas que siguen levantando ampollas.

Pero la pandemia nos ha llevado a colarnos en el salón de su casa gracias a Zoom. Y extrañamente ha sido inevitable sentir que estábamos allí, en su sofá, en un salón bañado a raudales por la luz que entran por los dos balcones, en el que las plantas y los libros llenan de calma un espacio llamado a ser testigo del estrés que se viven en los momentos previos a la entrega de un proyecto, cuando Carlos y Raquel se afanan porque todo esté perfecto. Forman un tándem creativo tan bien compenetrado que sus respuestas se entrelazan y se dan paso el uno a otro de manera tan natural que no deja de llamar la atención.

Su último trabajo es Coñodramas, un libro que con buenas dosis ironía su editorial define así: “Atufa a feminismo y encima solo habla de cosas de chicas. Tonterías divertidas, muy reales y muy comunes, pero de muy poca importancia para la mitad de la población. En una palabra: COÑODRAMAS”.

Coñodramas. ¿Fue fácil alcanzar el consenso para titular así al libro?

Carlos Carrero: Facilísmo, se le ocurrió a Raquel y según lo dijo pensamos “este es el título”, no hubo ninguna duda.

Raquel Córcoles: Era una palabra directa que resumía bastante bien los temas de los que estábamos hablando.

C. C.: Y era un poco como esta idea de exagerar lo femenino que te sitúa a ese lado del rosa, el morado, el coño…

R. C.: Quizás en una parte de la carrera de Moderna hemos evitado que se nos relacionara con cosas de chicas, dramas tontos de mujer y eso era como precisamente hacer la reivindicación contraria.

En 300 páginas es difícil que haya alguna mujer que no se sienta identificada con estas aventuras, ¿con qué propósito os pusisteis frente al papel y el ordenador?

C. C.: Realmente empezamos a pensar de qué iría Idiotizadas 2 pero dijimos ‘vamos a pensar en hacer otra cosa porque no nos apetece hablar de lo mismo’. Coñodramas tiene un enfoque muy diferente, pero al final son las ideas que hablamos en casa y están en nuestra cabeza. Muchas ideas surgen paseando, caminamos como dos horas muchas noches y las apuntamos en el móvil. Luego nos hacemos un mapa de ideas e intentamos componer una historia a través de eso. Al final se quedan fuera el 70%, pero son todo temas que nos molaban.

¿Es fácil trabajar a cuatro manos? ¿Cómo es el reparto de papeles?

R. C.: Ahora estamos compenetrados, antes no costaba más diferenciar o incluso tratarnos, porque cuando hay demasiada confianza de pareja, hay que descartar un montón de ideas… Hemos adquirido confianza, nos ha ido bien y cada trabajo que haces te reafirma. Ahora ya tenemos más claro lo que buscamos, el papel que juega cada uno en el guión… Yo voy escribiendo los temas que pactamos que vamos a hablar, los desarrollo un poco, él va pensando cuál es el sentido de toda la obra, vamos hablando y sacando ideas, y mientras yo dibujo él revisa, que a nada le falte coherencia, cuanto más tiempo mejor porque más capas de trabajo tiene.

¿Cómo han sido las jornadas creativas para sacar adelante este libro? ¿Hay más de estrés o de disfrute?

R. C.: Más de estrés.

C. C.: Un poco de cada, disfrutamos mucho porque hablamos…

R. C.: Somos muy de emocionarnos en plan ‘Siiiii ¡esta idea!’

C. C.: Pero hay mucho de estrés por los tiempos, de repente no te cuadra nada, tienes otros trabajos…

R. C.: Cuando se acerca el final ya llevas un cansancio acumulado brutal, el dibujo me lleva muchas horas y es cansado, Carlos es perfeccionista porque no quiere que la caguemos al final, y ahí se junta una tensión con la editora llamando y diciendo ‘Ni un día más’ y nosotros ‘arghhhh’

¿Alguno de los personajes se ha convertido en vuestro ojito derecho?

R. C.: A mí me encanta el amigo friki de Coñodramas. Le vemos dibujado, le ves la cara y ves que funciona, te imaginas más rasgos de él, y como te enamoras se te ocurren más escenas de manera natural.

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Moderna de Pueblo ha cumplido este 2020 diez años, ¿hay Moderna para rato? ¿Es de esos personajes que sientes que no se van a agotar nunca?

R. C.: ¡Tendremos que hacer algún cumple o algo! Sí, después de haber hecho un libro tienes la sensación de que has contado todo lo que te apetecía contar y sientes que tienes que volver a llenarte de ideas, energía, pero en realidad no es una fórmula que se vaya a acabar. En Coñodramas hay más parte de guión imaginativo, nos hemos quedado con la sensación de que podemos hacer más guiones que no dependen tanto de esa atadura de alter ego, hacer cosas diferentes y no esperar otros 4 o 5 años para sacar el próximo de Moderna, crear otros cómics con una ambición más de entretenimiento, inventando personajes.

El libro puede arrancar sonrisas pero está lleno de invitaciones a la reflexión, desde los hombres que por primera vez en la Historia se ven relegados a un segundo plano al hecho de que una mujer tenga que ser excepcional para alcanzar el mismo lugar que un hombre mediocre… ¿Cuánto debate hay detrás de cada viñeta?

R. C.: Muchísimo, les damos muchas vueltas. Primero porque son temas que ya de por sí nos han obsesionado durante una parte de nuestra vida.

C. C.: El guion lo vamos cambiando durante todo el libro, tenemos una base al principio, una escaleta, pero cuando Raquel se pone a dibujar se le ocurren nuevas cosas, vamos cambiando también en función de lo que vemos que es más importante…

R. C.: Dan por hecho que es poco profundo porque es un cómic y te choca porque hay mucha ambición de transmitir cosas.

C. C.: Teníamos ambición de que fuera relevante todo lo que contamos, que no hubiera nada porque sí.

¿Os sentís libres o sois de los que tenéis que trabajar la autocensura?

R.C.: Nos sentimos responsables más que nada.

C. C.: Luego contamos muchas cosas personales que otra gente no contaría…

R. C.: En ese sentido Carlos era más reservado antes y ahora le da igual contar todo. Yo siempre he sido muy de contar. A veces decíamos ‘quedas demasiado bien’, hay que meter algo de mierda (risas), el mérito es dejar tus vulnerabilidades a la vista aunque corras el riesgo de que te juzguen. En cuanto a temas complicados y polémicos, más que de censurarnos nos preocupamos de no meter la pata y de informarnos muy bien, de leer mucho sobre ese tema, intentando que no caduquen las ideas…

¿Hasta qué punto son importantes las redes sociales en vuestro trabajo? ¿De qué manera influyen los comentarios que os dejan vuestros seguidores?

C. C.: Desde el principio ha sido lo más importante, el tiempo nos da la razón en que es lo que nos da relevancia, nos surgen trabajos…

R. C.: Es una red de apoyo sin la que Moderna no habría arrancado. Si solo hubiera tenido el público de El Jueves quizás no hubiera podido desarrollarme como autora. Pero a través de redes llegaba a muchas mujeres que me apoyaron, compartieron, hicieron que la bola se hiciera más grande y yo decidiera dejar mi trabajo para apostar por ello. Ser esclavos es una realidad pero más que esclavos sabemos usarlo como una herramienta porque tiene mucho valor.

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Alguna lectora sentirá que Coñodramas puede ser la alternativa perfecta a una quedada de catarsis con las amigas… ¿Por qué no hay que dejar de comprar este libro?

R. C.: Lo damos todo, cada página está hecha con tanto cariño, te hace reír, contar algo… no soy objetiva pero los cómics son mejores que nuestras redes.

C. C.: En las redes haces muchas cosas para salir del paso en el día a día, con otro criterio. En el libro pocas cosas hay que hayamos dejado y cambiaríamos.

¿Te importa el género de tus lectores, que sean hombres o mujeres? Es un tema que sobrevuela en varios capítulos…

R. C.: Es algo que te encuentras sin esperártelo y va marcando tu carrera. Cuando empecé te hacen una entrevista y el titular pone ‘Humor femenino’ y dices ‘ay, no sabía que era eso’ y sientes las connotaciones que eso conlleva, porque solo vienen mujeres a las firmas…

C. C.: Te acompleja en una parte de tu carrera pero nos hemos quitado los complejos. Hemos analizado por qué al público masculino no le interesa…

R. C.: Imagina un sector en el que yo leo muchos autores que hacen cómic pero cuando me los encuentro noto que en todo caso han visto cosas por las redes pero jamás se han interesado en ver tu obra, ¿Por qué lo tuyo no lo ven como algo que vaya con ellos? Cuando te pones a hacer los envíos de los libros hay muy pocos hombres a los que se lo mandamos porque no han mostrado mucho interés. Cuando hay una protagonista femenina está el estigma de que lo de mujeres es para nosotras y lo de hombres es universal.

¿Cuáles son los libros que os nutren como lectores?

C. C.: Ensayos, lecturas de feminismo, y también series y películas.

R. C.: Yo cada día necesito consumir alguna cosa cultural, es lo que me da la vida, podcasts, no paro de conocer referentas, y cosas nuevas que me interesan, que nos dan las conversaciones que te dan ideas, te educan y te entretienen.

¿Dónde os veis dentro de una década? ¿Créeis que ya no hará falta reivindicar el feminismo?

R. C.: A mí me gustaría pensar que el feminismo ya va a estar integrado en todas nuestras historias pero quizás podemos probar para que no sea el eje central.

C. C.: Me gustaba una cosa que dijo Eva Hache y era que lo que ella hacía era feminista porque ella era feminista. No tiene que ir nuestro próximo libro sobre algo que el eje central sea el feminismo.

R. C.: Al final nos busca. Los temas en los que acabamos sofocándonos y motivándonos suelen ser feministas. Quizás nos gustaría más que fuera un subtexto, experimentar para que no sea el eje central.

¿Cuáles son vuestros próximos proyectos?

R. C.: Estamos haciendo colaboraciones en redes con gente que nos gusta y queremos usar este año para visibilizar a esa gente con las redes de Moderna.

C. C.: También nos gustaría ganarnos n el sector audiovisual la confianza que tienen con nosotros en el sector editorial.

¡Lo quiero!



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