Gwyneth Paltrow propone tratar la ansiedad y la depresión con psicotrópicos (y no se puede)

El primer episodio de la serie documental dedicada al universo de terapias new age de Gwyneth Paltrow llegó con polémica: Gwyneth, con el beneplácito de Netflix, chequea el uso de sustancias psicodélicas (concretamente la psilocibina y el MDMA) para tratar trastornos mentales, desde estrés postraumático a depresión y ansiedad.

¿Es una nueva excentricidad de la mujer que vende en su web velas con olor a sus genitales? ¿O tienen alguna validez científica lo que afirman los testimonios que aparecen en The Goop Lab? Parte de esos testimonios están protagonizados por representantes de una organización que sabe mucho sobre estas drogas: MAPS. “Esta organización lleva un tiempo financiado estudios para probar la aplicación de una psicoterapia asistida con MDMA (“éxtasis”) en los Trastornos de Estrés Postraumáticos resistentes a otros tratamientos – explica el Dr. Luis Caballero Martínez. Jefe del Servicio de Psiquiatría y Psicología Clínica del Grupo HM Hospitales-. Pero hasta donde sé, no se ha derivado ninguna aprobación al respecto. Al ser drogas de abuso y con un riesgo potencial su eventual aprobación por las agencias reguladoras (si se produjera finalmente) estaría sometida a requisitos y controles rigurosos”.

El uso terapéutico de los psicotrópicos no es una novedad

Por mucho que nos pueda extrañar, ni Gwyneth Paltrow ha encontrado una terapia extraña y escondida ni el uso de estas sustancias es un tema que la ciencia haya eludido y mantenido en secreto. De hecho, en el siglo XX hubo un gran interés en el uso de drogas psicodélicas para el tratamiento psiquiátrico, pero los malos resultados y la posterior aprobación de la Ley de Sustancias de 1970 en EE.UU., limitaron significativamente el progreso de estas investigaciones y, por consiguiente, sus resultados.

Los psicotrópicos son agonistas de distintos sistemas de neurotransmisión cerebral, es decir, afectan a nuestro sistema nervioso central y producen una liberación del neurotransmisor glutamato (entre otras acciones). ¿El resultado? Aquel que los consume percibe cambios temporales en la percepción, el ánimo, el estado de conciencia y de la conducta.

“El potencial de estas sustancias para tratar determinadas dolencias mentales ha llevado a la FDA estadounidense ha aprobar el estudio de algunos psicodélicos en medios terapéuticos pero, hasta la fecha, de esos estudios no se ha derivado ninguna autorización”, asegura el dr. Luis Caballero Martínez.

Ahora, el interés sobre la investigación psicodélica terapéutica ha renacido. Un ejemplo de ello es la revisión de estudios realizada por investigadores del Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de Washington que analiza el uso de medicamentos psicodélicos como la psilocibina, el LSD, el MDMA y la ayahuasca, en el tratamiento de diversas enfermedades psiquiátricas, incluidas la depresión resistente al tratamiento, el trastorno de estrés postraumático, la ansiedad y los trastornos por uso de sustancias.

¿Su conclusión? Que la investigación acumulada hasta la fecha apunta a que existe la posibilidad de que surjan psicodélicos que se puedan emplear en terapias para afecciones psiquiátricas que no responden a los tratamientos convencionales. Sin embargo, de momento, dado el alto potencial de uso indebido, también recomendaba precaución y más investigación. “Hay que aclarar que se habla de psicoterapias cortas asistidas por psicodélicos, no de la toma regular, prolongada ni indiscriminada de psicodélicos como fármacos.”, asegura el experto.

No todo vale como terapia psicotrópica

Es en la forma y no en los datos en lo que falla el documental de Gwyneth Paltrow. Con la premisa (cierta) de que existe un renovado interés por la investigación de estas sustancias para combatir enfermedades mentales resistentes a todo lo demás, por la pantalla de nuestro televisor desfilan situaciones que podríamos definir como exóticas.

Como cuando envía a su asistente personal y a un grupo de voluntarios del equipo de Goop a Jamaica a tener una experiencia terapéutica tomando un té de setas psicotrópicas en un “entorno terapéutico” en el que los terapeutas también toman un té de setas psicotrópicas. “Cuando se habla de “entorno terapéutico” hay que preguntar quién lo ofrece y como lo garantiza, porque bajo ese epígrafe no es raro que se ofrezcan prácticas no convencionales, sin garantías e incluso ilegales”, asegura el dr. Luis Caballero Martínez.

No nos engañemos, por lo tanto, por lo que vemos en Netflix: si alguna vez llega a aprobarse el uso de psicotrópicos para el tratamiento de la depresión o la ansiedad no será para consumirlos por nuestra cuenta en una cabaña en plena selva tropical tirados sobre una alfombra en el suelo. Eso no es una terapia, es un espectáculo de televisión.

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