Hablamos con Nicola Coughlan (Penélope en ‘Bridgerton’) sobre los secretos de su personaje (y lo que pensó su madre al ver la serie)

Aviso: Este artículo contiene spoilers de la primera temporada de Bridgerton.

Antes de que Nicola Coughlan fuera contratada por Shonda Rhimes para interpretar un papel principal en Bridgerton, el delicioso drama de época de Netflix que ha sorprendido a los espectadores confinados en sus casas durante las vacaciones de Navidad, ella era una gran fan de RuPaul: reinas del Drag. "Podría citar de memoria las 12 temporadas enteras si me lo pidieseis", nos reveló la actriz la semana pasada. No está exagerando: "Si no llego a ser nunca una jueza invitada extraespecial en el programa, no sé qué sentido tendría mi vida", escribía en Twitter en 2018, el año en el que se hizo famosa en el Reino Unido gracias a la aclamada comedia de Channel 4 Derry Girls. Un año más tarde intensificó sus esfuerzos de promocionarse como jueza tuiteando sus calificaciones en un collage de pruebas. ("La prueba C soy yo en un espectáculo drag siendo aplastada hasta la muerte por hermosos hombres gais, que es exactamente como quiero morir", suplicó descaradamente.)

Así que cuando Coughlan descubrió que su dulce personaje de Bridgerton, Penélope Featherington, escondía a la columnista de cotilleos lady Whistledown, un álter ego de leyenda, la actriz tradujo, naturalmente, su doble identidad en términos drag. "A veces pienso en lady Whistledown como una especie de álter ego de Penélope", comenta Coughlan. "En ocasiones las drag queens dicen que encuentran la confianza que no podrían tener normalmente en su personaje drag. Me fue útil pensar de esa manera sobre Whistledown".

En la serie, Penélope es una adolescente inocente que sufre de inseguridad, debida sobre todo a su enamoramiento de Colin (Luke Newton). Mientras tanto, su alias lady Whistledown, interpretada por la voz en off de Julie Andrews al estilo Gossip Girl, hierve ante los secretos de una sociedad intocable. Coughlan pasó horas rastreando los tablones de anuncios de los libros de Bridgerton deJulia Quinn,en los que se basa la serie de Netflix, para analizar más a fondo la deliciosa dicotomía del personaje.

"En cierto modo, es una contradicción total, porque tiene un estatus muy bajo. Está en todos los bailes, pero ni su familia le presta atención ni Colinle presta la atención que ella quisiera", dice Coughlan. "Pero, al mismo tiempo, es también el personaje de más alto estatus en cualquier habitación en la que esté, porque es lady Whistledown. Ella es la maestra de las marionetas. Ella mueve todos los hilos. Puede cambiar la fortuna de alguien en un abrir y cerrar de ojos".

Coughlan tuvo que seguir una línea difícil interpretando a Penélope, ya que su álter ego de Whistledown no se revela hasta el último episodio de la temporada.

"No podía jugar abiertamente… No podía estar en el fondo garabateando cosas en un cuaderno", dijo Coughlan. Ayudó con ingeniera inversa a preparar un pequeño juego detectivesco que indicaba la identidad secreta de Penélope, para ello se basó en el texto de cada episodio de Whistledown. Si una columna se centraba en un incidente particular relacionado con Daphne y Simon, por ejemplo, Coughlan preguntaba a los directores de la serie si podía situarse más o menos cerca de ese momento mientras ocurría. "Creo que sería divertido para la gente mirar atrás y ver a Penélope, casi como una especie de ¿Dónde está Wally?, escondida en ciertos lugares".

Si le dan luz verde a Bridgerton para una segunda temporada, Coughlan espera que Penélope pueda trasladar más de su seguridad en sí misma a su vida diaria.

"Me encantaría que tuviera más confianza en sí misma, que pudiera responder a sus hermanas un poco más y decirle a su madre: ‘No voy a llevar este horrible vestido amarillo’", sentencia Coughlan. "Ella adora a Colin. Me gustaría que no se sintiera tan intimidada por él. Creo que está desesperadamente enamorada de él y siempre lo estará, pero me encantaría que no lo tratara como a un dios, para que pudiese tener conversaciones normales con él. Siento que Colin y Penélope tienen un sentido del humor muy similar".

Coughlan también anticipa cómo el éxito de Whistledown afectará a Penélope. "Siento que, como Whistledown es tan venerada, va a tener algún efecto en ella. Obviamente pienso egoístamente en Penélope y digo: ‘Bueno, obviamente es rica gracias a Whistledown’", dice la actriz, mientras se pregunta en qué podría gastar Penélope las ganancias de su columna secreta.

Si la próxima temporada sigue según los libros de Quinn, cambiará de la perspectiva de Daphne Bridgerton (Phoebe Dynevor) a la de su pícaro hermano mayor Anthony (Jonathan Bailey). Independientemente de cuál de los Bridgerton dirija el drama romántico de la temporada, Coughlan solo espera que haya suficiente tiempo en pantalla dedicado a la amistad de Penélope con Eloise (Claudia Jessie), una de las historias favoritas de la temporada para los espectadores y para la propia Coughlan.

"Siempre pienso en el debut de Eloise en sociedad, porque realmente quiero una amiga en los bailes, tanto en la ficción como en la vida real. Solo quiero alguien con quien poder charlar", dice Coughlan. "Me gustaría mucho estar con Claudia en cualquier momento, así que me encantaría ver más de esta amistad".

Últimamente Coughlan ha vivido muchos momentos surrealistas, ya que era una actriz relativamente desconocida en los EE.UU. antes del debut de Bridgerton en navidad. Coughlan dijo que pasó las vacaciones y posiblemente el día más importante de su carrera enviando mensajes de texto a Jessie, su mejor amiga de Bridgerton.

"Pensaba: ‘Esto es raro, ¿no?", dijo Coughlan. "También empecé a convencerme de que nadie iba a ver la serie, lo cual fue realmente inútil… Creo que porque vengo de hacer actuaciones en teatro marginal y todavía tengo este miedo de que solo haya 15 personas en el público".

Coughlan intentó distraerse de los nervios del estreno preparando "una cantidad indecente de aperitivos" para la comida de Navidad de su familia. Pero más tarde la actriz no pudo evitar darse el gusto de unirse a su familia para ver la serie.

La actriz había advertido a su madre de lo picante que era la serie, pero, aparentemente, sus advertencias no fueron suficientes. En los primeros cinco minutos, la madre de Coughlan se escandalizó por la toma de "el culito de Anthony Bridgerton". "De repente ya no estaba contenta conmigo", dice Coughlan. "Tuve que recordarle que yo no había escrito la serie y que además Penélope es una verdadera santa, así que no tenía que preocuparse por eso".

La otra decepción para la madre de Coughlan fue que Penélope no llegó a bailar mucho. Cada vez que en la serie aparecía un baile, la madre de Coughlan preguntaba con entusiasmo: "¿Vas a bailar en este?". Y la actriz tenía que dar la noticia de que no, que Penélope solo bailaba una vez en la primera temporada. "Jesús", se quejaba su madre.

"Ahora adora la serie", se apresura a añadir Coughlan. Sin embargo, las notas de su madre son cada vez más largas. "Tengo una pequeña lista de cosas que, si nos renuevan para una segunda temporada, a mi madre le gustaría que hubiera".

Artículo original publicado en Vanity Fair Hollywood y traducido por Estrella Ariza. Acceda al original aquí.

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