Improvisad, malditos

Unos, los de la oposición, los critican por improvisar. Los otros, los del Gobierno, niegan que estén improvisando. Y unos y otros llevan enzarzados días en un debate, si es que a eso se le puede llamar debate, tan inútil como absurdo. Por supuesto que están improvisando. Como todos. Frente a todo ESTO, así, con mayúsculas, a pesar de las evidencias y las alarmas, nadie estaba preparado ni había ni hay un plan sobre cómo gestionarlo primero para resistir y después para salir adelante. Improvisar no es solo una realidad. Es una necesidad.

Escucho ese diálogo vacío e infértil y recuerdo enseguida el maravilloso documental La Búsqueda, una de las mejores aproximaciones que he visto nunca a la mente de un creador y a su proceso creativo, mucho más valioso, para mí, que ningún robot recogiendo arena en otro planeta como los niños en las playas. Paco de Lucía cuenta ahí cómo aprendió a improvisar. Se adentraba en las tierras vírgenes y libres del jazz con Larry Coryell, John McLaughlin y Al Di Meola y le dolía la cabeza porque no sabía cómo se improvisaba. Cuando se lo preguntó a sus colegas estos lo miraban sorprendidos. Pensaban que los vacilaba porque a Paco de Lucía no solo le desbordaba ya la música los dedos sino los ojos. El día que aprendió a improvisar respiró. Había descubierto cómo lanzarse al vacío, cómo arriesgarse, cómo romper fronteras y crear nuevos mundos y, también, sí, cómo fallar. Para conseguir todo lo anterior también hay que equivocarse y saber hacerlo.

Eso es improvisar y eso es lo que necesitamos ahora. Pero qué podemos esperar de unos que niegan su capacidad de hacerlo y de otros que lo critican. Lo malo no es la improvisación, que se lo digan a los músicos, que nos lo digan a cualquiera, sino la incompetencia. La improvisación distingue de talentos pero la incompetencia no diferencia ideologías. Y ahí ya podemos ser nosotros los que improvisemos, porque de lo segundo no nos salva nadie.

David López Canales es periodista freelance colaborador de Vanity Fair y autor del libro ‘El traficante’. Puedes seguir sus historias en su Instagram y en su Twitter.

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