Jeque, ex tenista y amigo del emir de Catar: Nasser Al-Khelaïfi, el artífice del fichaje de Messi en el Paris Saint Germain

Es hijo de un pescador de perlas, pero no se dedica a la joyería sino al negocio deportivo. Nasser Al-Khelaïfi, artífice de los fichajes de Sergio Ramos o Neymar, por nombrar solo algunos de los más recientes, acaba de hacerse con la joya de la corona del fútbol mundial: Leo Messi. Al-Khelaïfi es la cara visible del Paris Saint Germain, pero no es el dueño aunque haya firmado los fichajes más sonados y más caros de los últimos años: Thiago Silvia, David Beckham, Zlatan Ibrahimovic, Thiago Silva, Kylian Mbappé, Ángel Di María y más recientemente, Neymar o Sergio Ramos.

El argentino apenas le ha costado nada, sobre todo teniendo en cuenta que llevarse a Neymar del Barcelona le costó 222 millones de euros para anular su contrato, algo que no ha hecho falta con Messi por tenerlo ya vencido. A "la Pulga", mote cariñoso con el que se conoce al jugador, "solo" deberá pagarle sus honorarios: unos 35 millones de euros por temporada. El cheque, sin embargo, lo paga otro hombre: el emir de Catar Tamim ben Hamad Al Zani, propietario del club galo desde 2011.

Al Zaní tiene ahora mismo otro encargo futbolístico de mayor envergadura: organizar el Mundial de Fútbol de 2022 en su país. La forma en que lo logró es objeto aún de diversas investigaciones que empezaron cuando la estrella del balompié, Michel Platini, fue detenido e interrogado en 2019 acusado de recibir sobornos como miembro de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) para modificar su voto y conceder el mundial a Catar. Según informó en su día la revista France Football, todo se gestó en el palacio del Elíseo: el 23 de noviembre de 2010, nueve días antes de las votaciones donde el emirato catarí tuvo una victoria inesperada, Platini se reunió en secreto en la residencia oficial del entonces presidente Nicolas Sarkozy.Una cena a la que acudió el emir y un representante del fondo Liberty, propietario del Paris Saint Germain pues según el reportaje, a cambio del mundial en su tierra, el emir debía comprometerse a sanear e impulsar el club parisino.

La operación recibió el nombre de Qatargate y fue resultado de la investigación de France Football , donde se destaparon esa y otras irregularidades cometidas por la FIFA en la adjudicación de dicho mundial. Platini quedó libre sin cargos; después apareció el conocido como Informe García, un documento que debía depurar todas las responsabilidad pero que la FIFA prefirió no publicar al completo y resumir ante la opinión pública que todo había sido una falsa alarma. Diversos testimonios posteriores, así como otras investigaciones han ido demostrando que no fue solo eso, pero a día de hoy Catar sigue preparando el Mundial de 2022.

Mientras, el compromiso de aupar al PSG también sigue adelante: hasta 1.200 millones lleva gastados en fichajes el emir. Gestionándolos, un jeque nacido en Doha hace 47 años. Pero la carrera profesional de Nasser Al-Khelaïf no empezó como empresario sino tenista, disciplina en la que también ejerció de segundo: como reza su biografía oficial, la de Wikipedia, fue el segundo mejor miembro del equipo catarí de Copa Davis. El mejor puesto alcanzado por el primero, Sultan Al-Alawi, fue el 950 en el ranking de la ATP.

Tras dejar el deporte profesional, Al-Khelaïf se erigió en 2008 en presidente de la Federación de Tenis de Catar, puesto que aún ocupa, así como de la entidad que organiza el badminotn en su país. Fue en el mundo del tenis donde conoció al emir, a quien le une una amistad de 30 años, que le ha confiado también la dirección del Qatar Sports Investments, organismo público encargado de impulsar el deporte en el emirato.

En países como Catar el acceso a cualquier información es complicado y apenas trasciende nada sobre las vidas de los jeques que no ellos no quieran que se sepa. Por eso no se sabe si Nasser está casado, dato que sí se conoce de su mentor, que tiene tres esposas con las que viaja a todos lados. Nasser Al-Khelaïfi, calificado como un tipo carismático por quienes le han conocido –algunos tenistas españoles mantienen una fluida relación con él–,siempre acude solo a los actos públicos.

Uno de los pocos datos que se conoce de la vida del CEO del PSG es también de corte romántico pero de otro estilo: su padre fue pescador de perlas, la principal industria del país hasta la década de los 40 del siglo XX, antes de que el petróleo lo invadiera todo. El empleo del progenitor estaba ya en decadencia cuando nació el hijo, pero es un oficio que aún se ver en la sociedad catarí con admiración, se asocia a la historia del país y se trata a los que se dedicaron él con devoción por ser una tarea muy peligrosa. También era muy lucrativa: dos salidas al año sacaban el sueldo del año. Esos viajes debían hacerse entre junio y septiembre, los mismos meses en los que el fútbol europeo abre la veda, es decir el mercado de fichajes de verano. Fue con la calor cuando Nasser, licenciado en Económicas, se llevó al PSG a Ibrahimovic, a Neymar y ahora también a Leo Messi.

La televisión, su otro negocio

Sus negocios van más allá del fútbol, y aunque varias fuentes expertas en el negocio del balompié aseguran que podría ser tan rico como su jefe, su nombre no aparece en ninguna de las listas que elabora Forbes. Se sabe que tiene un puesto en el comité organizador del Mundial de Catar 2022 y algo menos conocido, pero no menos importante: desde 2016, año en que el diario L’Equipe lo nombró el hombre más poderoso del fútbol francés, compró Miramax, la productora que crearon los hermanos Bob y Harvey Weinstein.

Estos días ha aparecido sonriente para darle la bienvenida a Leo Messi, pero sobre Nasser Al-Khelaïfi también hay sombras de corrupción. En 2018,Football Leaks, a través del periódico alemán Der Spiegel, reveló que el PSG recibió 1.800 millones de euros de forma fraudulenta de parte del Gobierno de Qatar. Que Nasser no es un simple hombre de paja del emir, queda claro en el libro The Billionaires Club: The Unstoppable Rise of Football’s Super-rich Owners (El club de los multimillonarios: el imparable ascenso de los propietarios súper ricos del fútbol) donde se cuenta comoaquella reunión en el Elíseo francés que dejó sin corona al considerado rey del fútbol, Platini, también se negoció quitarle los derechos de emisión del fútbol francés a Canal +, cadena de televisión por la que Sarkozy mostró siempre un desprecio indisimulable. "BeIn Sports, la renombrada marca del canal Al Jazeera Sports, pagaria 70 millones por los derechos de un partido de la liga gala, lo que le daría pie a conseguir los de la Champions League y la Eurocopa de 2016. El presidente de BeIn Sports es Nasser Al-Khelaïfi", explicaba en esas páginas James Montague, autor británico de varios libros premiados sobre el negocio del fútbol.

El joven jeque logró los derechos de emisión, pero no ha conseguido aún alzarse con una Champions League, algo que según le contó al Financial Times en su primera entrevista concedida en cuanto tomó las riendas del PSG, iba a conseguir antes de cumplir cinco años en el cargo. Han pasado 10 y no ha llegado. Lo que si ha conseguido es a Messi: habrá que ver si con "la Pulga" salta esa liebre.

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