La curva de peso del recién nacido, todo lo que debes saber para estar tranquila

¿Preocupada por la curva de peso de tu recién nacido? Tranquila, es normal, especialmente si se trata de vuestro primer hijo y acabas de estrenarte en el fascinante pero también complicado mundo de la maternidad.

Aunque no es lo ideal, preocuparte por si el bebé coge o no peso forma parte irremediable de todo el proceso de convertirte en madre; ya te pasó incluso antes de confirmar que estabas esperando un bebé cuando dudabas al identificar los primeros síntomas del embarazo, volviste a sentirte insegura ante cómo cambiaba tu tripa durante el embarazo y sobre todo te preocupaste porque no sabías cómo distinguirlas contracciones de parto de las que no lo eran y, si hilamos muy fino, confesarás que incluso elegir un nombre original para el niño o un nombre poco común para niña para también pudo suponerte algún quebradero de cabeza.

Así que sí, estás agobiada por si tu recién nacido engorda o no, por si sigue una curva de peso ascendente es totalmente normal. Por eso, desde aquí, y con el asesoramiento del pediatra Juan Manuel Sanz Gadea,queremos darte algunas indicaciones para que el peso de tu bebé no sea un motivo más para quitarte el sueño en estos primeros días en los que ya es tu peque quien se va a encargar de no dejarte dormir. Teniendo información sobre lo que es importante a la hora de valorar la curva de peso del recién nacido podrás vivir con más tranquilidad esta nueva aventura que es la maternidad.

Las tablas de percentiles de peso y altura del bebé ayudan al pediatra y personal médico a controlar cómo va creciendo el peque. Durante las primeras semanas, estas medidas agobian a muchos padres como tú que acuden a la revisión de su pequeño con angustia por si no ha cogido peso o no ha crecido lo suficiente o lo ‘recomendado’. Esperamos que una vez que leas con atención todos los datos y consejos prácticos que aquí te damos, deje de angustiarte tanto el peso de tu recién nacido y puedas dedicar más tiempo a descansar y a cuidarte tú tras el parto para poder atender así a tu hijo con calma y, sobre todo, para poder disfrutarlo sin agobios, ni miedos.

A los tres o cuatro días de nacer, casi todos los bebés pesan entre 5% y 10% menos que en el momento de llegar al mundo. Es la llamada “pérdida fisiológica” (supone entre 175 y 350 gramos menos), que se debe, entre otros motivos, a que los recién nacidos eliminan los líquidos que han acumulado durante la gestación y expulsan el meconio (la primera caca que hacen fuera del cuerpo materno).

Aunque pueda parecer extraño, este “adelgazamiento” no tiene la menor importancia; de hecho, los bebés empiezan a recuperar peso a los 10 días del parto y hacia los 13-16 días de vida vuelven a pesar lo mismo que cuando nacieron.

Aproximadamente, a partir de los primeros quince días de vida,la curva del peso del bebé tiene que ser positiva… y aquí es donde comienzan las preocupaciones. Muchos padres primerizos interpretan esto como que cada vez que pesen al recién nacido, éste tiene que haber cogido algunos gramos. Pero no es así, sobre todo si le pesan todos los días en casa y viven con tensión ese momento, el que el recién nacido además puede llorar.

Y es que, mientras que la curva de la talla siempre es ascendente, la del peso puede (y suele) fluctuar.Hay muchos motivos que pueden hacer que tu bebé no coja peso en una semana: tal vez ha estado incubando algo (incluso aunque no haya presentado síntomas), ha sudado mucho, está suelto de la tripa o ha tenido menos hambre y se ha dejado parte de las tomas.

No pasa nada: si el pequeño se muestra tranquilo, duerme bien, moja al menos seis pañales diarios y hace caca una vez al día, está bien nutrido y la siguiente semana engordará más.

Para evitarte preocupaciones innecesarias respecto al peso de tu recién nacido, lo mejor es que dejes en manos del pediatra la tarea de ir controlando su evolución en cada una de las citas a las que lleves a tu pequeño. Como éstas serán muy frecuentes (una vez a la semana en el primer mes) y el especialista no se fija sólo en los gramos que el niño gana o pierde, sino en su estado general y en sus reacciones, detectará enseguida si algo no va bien.

En todo caso, si hasta la próxima cita con el pediatra quieres pesar tú al recién nacido puedes hacerlo en casa. Eso sí, siempre y cuando tengas una báscula especial para bebés, lo que no suele ser habitual y además es un desembolso económico que no te merecerá pena.

Te recomendamos que no controles el peso de tu bebé en una báscula de adultos. Además el método de pesarte tú primero y luego con el pequeño en brazos no es fiable.

Para controlar la curva de peso del recién nacido, es mejor pesarlo en una farmacia (siempre en la misma, para que la báscula no varíe) y respetando el plazo que te haya indicado su pediatra (no será más de una vez por semana).

Recuerda, además, que conviene hacerlo siempre a la misma hora (preferiblemente por la mañana y después de que el niño haya hecho caca), con el mismo tipo de ropa y con el pañal limpio y seco.

No te olvides de coger el resguardo con el peso y la fecha para enseñárselo al pediatra en la próxima revisión.

Cada bebé es un mundo y cada situación ha de ser valorada por un profesional médico, pero como cifra orientativa general, sí es importante es que en su primer semestre vaya ganando alrededor de 600 g al mes. Si no ocurre así, el pediatra le realizará pruebas para averiguar por qué no engorda y solventar su problema enseguida.

Existen algunos datos curiosos respecto al peso del recién nacido que conviene conocer para no inquietarse de forma innecesaria por este tema. Toma nota.

– Los pequeños que nacen bajos de peso se recuperan antes de la pérdida fisiológica que los que llegan al mundo rellenitos.

– Los niños que son alimentados con pecho cogen peso más lentamente que los que se crían con biberón.

– Hasta que aprenden a hacerlo bien, mamar les supone un gasto calórico.

– El peso al nacer no determina si en el futuro serán obesos o delgados.

Controlar la curva del peso de tu recién nacido es importante y, por supuesto, no debes quitarle importancia, pero igual de importante es intentar disfrutar de los primeros días de tu bebé junto a tu pareja con tranquilidad y calma.

En la medida de lo posible, además de vigilar si el recién nacido engorda o no, trata de mimarlo, cuidarlo y disfrutarlo porque esos primeros días pasan rápido y no vuelven. Vuestro cariño es también su mejor alimento para crecer sano.

Fuente: Leer Artículo Completo