La dieta australiana no solo es más saludable que la dieta mediterránea, si no que te ayudará a perder peso (sin darte cuenta)

“Que si la dieta mediterránea es la más saludable. No, perdón, ahora es la dieta nórdica. Aunque la dieta japonesa también tiene sus beneficios” Si alguna vez has escuchado esta diatriba sin sentido, repetidamente… levanta la mano. Estamos contigo. En lo que se refiere a tipos de alimentación y muy concretamente, cuando hablamos de dietas según geografía, nunca hay un claro ganador. Los expertos aseguran que la dieta mediterránea es una de las más saludables ya que, resumidamente, basa su ingesta de alimentos en comer un poco de todo. Legumbres, proteínas, pastas, arroces, fruta, verdura… nada de privación hasta la extenuación (aunque en la teoría, adíos a los bollos) siempre y cuando basemos la dieta en el equilibrio. Sin embargo, cuando hacemos referencia a la pirámide nutricional de España, algo cojea. No son los colores ni los dibujos de los alimentos -que en algunas ocasiones también- si no la división que presentan.

Volvamos al colegio: ¿Cómo se divide esta pirámide? En la parte inferior como base encontramos las indicaciones de una vida saludable: beber agua, hacer ejercicio y mantenernos activos. A continuación, y según el grado de actividad física, nos proponen los carbohidratos como el pan, las legumbres, la pasta y las harinas. Después, las frutas las verduras y el aceite de oliva. En el cuarto peldaño, dividen la pirámide en dos: el grupo de los lácteos y el del pescado y los huevos. En penúltimo lugar estaría la carne y como cima, indicando un consumo muy moderado, los ultraprocesados como los caramelos. bollos y la mantequilla. Hay nutricionistas que están de acuerdo con esta división, no obstante, hay otros que se echan las manos a la cabeza nada más verla. Como le ha ocurrido al coach nutricional Álvaro Vargas en una de sus últimas publicaciones en Instagram.

En el post, compara la pirámide Española con la de Australia poniendo de manifiesto cómo la última es más saludable y coherente. En la base y haciendo referencia al 50% de su alimentación encontramos las frutas y las verduras junto con las legumbres. A continuación, se recomiendan los granos enteros y la pasta, pan y carbohidratos integrales, no como en España que hasta hace unos años aparecían las harinas refinadas como recomendación. Los autralianos avisan de la moderación en el consumo de la sal y el azúcar y olvidan los ultraprocesados de la pirámide, mientras que en nuestro país se recomiendan en la punta de forma ocasional. En la antepenúltima clasificación se hace referencia a los huevos, el pescado, la carne y los lácteos, mientras que el la punta se hace referencia a las grasas saludables como el aceite para condimentar o cocinar.

Si Carlos Ríos viera esta comparativa…. sabemos que se echaría a llorar. Y no es para menos. Seguimos afirmando que la dieta mediterránea es una de las más saludables:

-Se consumen grasas buenas como por ejemplo, el aceite de oliva virgen extra.

-Es antiinflamatoria.

-ayuda a la prevención de afecciones cardíacas y además, fomenta la pérdida de peso a largo plazo.

-Es una dieta muy variada y completa.

Pero, si miramos con lupa la pirámide nutricional que se enseña en los colegios, esta está llena de errores. Los ultraprocesados deberían desaparecer, el consumo de azúcar y sal debería estar controlado y al igual que en Australia (y como aconsejan también las nutricionistas de FuturLife) la ingesta principal de alimentos debería basarse en frutas y verduras.

Si hablamos de dieta España va por delante, pero si hablamos de pirámides… somos los últimos de la clase.

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