La mujer más rica de Inglaterra es amiga de Isabel II y su abuelo inventó el tetra brik

Kirsten Rausing tiene 67 años, una fortuna de más de 13.500 millones de euros y, desde el domingo, un puesto honorífico en una de las listas de "mujeres más ricas de". En este caso, de Inglaterra. El Sunday Times la ha nombrado la mayor milmillonaria del Reino Unido en un ránking en el que ha escalado tres posiciones desde el año pasado, pese a que su fortuna no haya aumentado tanto. Un dinero que le viene como heredera de un tercio de la fortuna Tetra Pak, la empresa sueca que hace posible que podamos tomar leche en envases de cartón sin morirnos.

Una fortuna que comparte con sus hermanos pequeños, Finn y Jörn. Los tres son hijos de Gad Rausing, que junto a su hermano Hans transformó el sueño familiar –una empresita de seis personas que descubrió la forma de prescindir del cristal a la hora de envasar líquidos– en una industria milmillonaria. La familia ha tenido sus más y sus menos. En 1995, Hans le vendió a su hermano su mitad de la propiedad del holding familiar, por unos 6.500 millones de euros. Es decir, la mitad de lo que tiene hoy su sobrina. Gad murió en el año 2000 y, desde ese momento, fue su hija Kirsten la que se encargó de dirigir un negocio con osadías históricas, como convertirse en una de las empresas de la Europa capitalista que más presencia tuvieron en la Unión Soviética, por ejemplo.

Kirsten nunca se casó, no tiene descendencia y su vida fuera del negocio famliiar son los caballos. El abuelo inventor del tetra brik, Reuben, le regaló un establo en su Suecia natal cuando tenía 15 años y la convirtió en una autoridad en el tema. Aunque de esto hablaremos un poquito más adelante. Porque no se puede entender a Kirsten, cuya fortuna familiar supera a la del duque de Westminster, gran casero de ricos y amigo de príncipes, sin entender la tragedia familiar.

Su tío Hans moriría en 2019. Vivió lo suficiente para ver como su sobrina acumulaba fortuna, y como su rama de los Rausing se vería salpicada por un horrible escándalo: su hijo mayor, Hans Kristian, adicto a la heroína, vivió dos meses en un estupor yonqui acompañado del cadáver de su mujer. Una historia que fue carnaza para los tabloides y que hundió la buena reputación del apellido. Algo que afectó especialmente a Kirsten, la mejor posicionada en la alta sociedad británica.

Kirsten es toda una autoridad en una de las materias favoritas de la reina Isabel II: los caballos de competición. Forma parte de casi todas las asociaciones y, tras el regalo de su abuelo y una breve experiencia en Irlanda hace décadas, regenta su propio establo de crianza en Inglaterra: el Lanwades Stud, una fábrica de ganadores en las islas y en el continente europeo. Kirsten, de hecho, tiene una particularidad: es una de las escasísimas dueñas de establo de crianza que también gestiona personalmente el negocio.

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Su amor por las carreras (es una de las presencias habituales en Ascot), por los propios caballos y por todo el mundo hípico es la mayor constante de su biografía. Y una de las pocas cosas que trascienden la privacidad con la que los tres hijos de Gad preservan su intimidad: en 2003, Kirsten dimitió de uno de los mayores organismos hípicos del Reino Unido porque los hombres del cotarro no le consultaron el nombramiento de un nuevo presidente. Y este es el mayor escándalo que se le conoce a ella.

Pero lo del primo heroinómano hizo que la reina Isabel II decidiese intervenir. Hace cuatro años, la reina elevó el estatus de Kirsten nombrándola deputy lieutenant del condado de Suffolk, en el sureste de Londres. El cargo es honorífico y permite añadir dos letritas al nombre como tratamiento: Kirsten Rausing, DL. A todos los efectos, significa que Rausing es una de las representante de la reina en el condado, dependiente del Lord-Lieutenant de la zona, que en este caso es una lady: Claire FitzRoy, condesa viuda de Euston. Juntas, su deber en otros tiempos habría sido movilizar milicias en el condado en nombre de su majestad, un poder bastante atractivo que se perdió hace un siglo exacto.

Aunque le quedan otros, en especial el de ayudar a organizar las visitas al condado de la reina, el príncipe Carlos y los miembros en activo de la familia real. También, si la ocasión lo requiere, repartir medallas en nombre Isabel II y un largo etcétera de funciones cortesanas y protocolarias. El título supone un gran honor personal, y distingue a las personas más notables de la zona. Es decir, una forma de separar a los Rausing de Gad del escándalo de los Rausing de Hans ante los ojos de los británicos.

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