Las mil vidas de Mila Ximénez en televisión

Es difícil definir una personalidad profesional tan completa como la de Mila Ximénez (Sevilla, 1952 – Madrid, 2021) aunque, sin duda, merece la pena embarcarse en esta empresa aún a temor de las críticas de aquellos seguidores que piden tapar con tierra las sombras de su ídolo. A “ni Mila, ni Milo, ni Milu” no le divertiría nada que ahora la pintásemos tan yerma de defectos como a su admirado padre Ángel. A Ximénez, como recordó su compañero Kiko Hernández el pasado miércoles, lo que más le aburría era aburrirse. Las biografías de vidas y milagros de Santos no eran las hojas en las que la periodista buscaba recreo.

‘Animal televisivo’ es el término que mejor resume a la andaluza. Una pareja de vocablos manoseada de tanto usarla para referirnos a los muchos personajes que se pasearon por los platós con notable éxito. Y a veces, ni notable. En su caso era cierto, Mila estaba dotada de un instinto de camaleón que la permitió vivir mil vidas dentro de la caja tonta. Adaptarse o morir (de hastío). Unas veces interpretó el papel que le asignaron y otras tantas el que se le antojó. Pasaba de echar humo por las orejas a fumar la pipa de la paz en un pispás. Decir que era indomable es negar una profesionalidad sobradamente demostrada. ¿Cuántas veces la disfrazaron en Sálvame pese a su animadversión a recrear el estilo de otros? Hasta grabó, por petición de la dirección, un videoclip interpretando el Si te marchas de Merche.

El pistoletazo de salida para la carrera televisiva de Mila tuvo lugar en el año 2003 con un vídeo de Aquí hay tomate en el que advertía de la chorizada que se estaba llevando a cabo en el Ayuntamiento de Marbella y arremetía contra Isabel Pantoja, imagen de la localidad malagueña y amante del alcalde de entonces, Julián Muñoz. Ximénez definió a la tonadilleracomo “rara, siniestra, extraña, oscura”. La audiencia enloqueció con esta sucesión de adjetivos y la voz grave de la profesional que años antes había tenido hasta su propia sección de entrevistas, Café con Mila Santana, en el diario ABC.

El polémico Crónicas Marcianas, sanctasanctórum entonces de la llamada telebasura, la rescató de su barbecho mediático para convertirla en uno de los gladiadores más fieros de este circo romano conducido por Javier Sardá. Allí reconoció relaciones, como una íntima con Encarna Sánchez para la que había trabajado en el programa de radio Directamente Encarna, que nunca tuvieron lugar. Mintió para asegurarse el pan del día siguiente, como reconoció en La Caja, una extensión del Sálvame de noche en el que colaboradores y rostros populares se prestaron a protagonizar una catarsis emocional en prime time.

En Marte pronunció una de sus frases más celebradas, “de puta a puta, taconazo”. Se la espetó a Marujita Díaz, con la que también se cardó la peluca en Enemigos íntimos. La casualidad quiso que las dos enemigas, reconciliadas gracias a un desternillante polideluxe, muriesen el mismo día, con seis años de diferencia. Una coincidencia que señaló en su cuenta de Twitter Dinio García, expareja de Marujita y conviviente en Gran Hermano VIP 2019 de Mila. En el padre de todos los realities, Mila se hizo con la medalla de plata y llegó a una audiencia, más cría, que la parafrasea con frecuencia (“No para, no para, no para”) y donde dejó constancia de que la Ximénez de Cisneros no era tan fiera como la pintaban.

También en 2004 Milagros entró a formar parte del equipo de A tu lado, donde estrechó lazos con Mayte Zaldívar, exmujer del citado alcalde marbellí, y a la que demostró lealtad cuando muchos la dejaron de lado coincidiendo con su paso por el talego. Ese mismo año comenzó a dejarse ver por TNT, un caótico espacio conducido por Jordi González, donde interpretó el papel de azote de los Pantoja que le exigían. En La Noria (2007-2012) Ximénez volvió a demostrar sus habilidades como aguda entrevistadora.

Telecinco decidió llenar el hueco que había dejado en la parrilla Aquí hay tomate con “lo mejor de lo peor”, como definió a su tropa el capitán del catamarán, Jorge Javier Vázquez, la tarde del estreno el 27 de abril de 2009.Sálvame diario, todavía en antena, nació después de medir las laureas del nocturno Sálvame en el que se comentaba, en clave de bronca y una vez por semana, la actualidad de Supervivientes. Durante su paso por el reality, Mila, que fue concursante en la edición de 2016, gritó a los cuatro vientos que las reinas de la pequeña pantalla también van al baño aunque fuese, como en su caso, para medir sus ganas contra las fuerzas del estreñimiento. Dejó constancia, como Rosa Benito y Chelo García Cortés, de que la voluntad pesa más que los años quedando en tercera posición. Sin aparcar su fuerte pronto, se presentó más amable, más humana, menos rara.

En el Sálvame ordinario, como en su versión Deluxe, Mila fue evolucionando, al compás de las nuevas sensibilidades, y del propio programa. De hablar de terceros, los colaboradores pasaron a hablar de sí mismos. Casi siempre en clave de humor. En la versión de sobremesa, que ocupa entre cuatro y cinco horas de la parrilla diaria, Milagros se ahogó, tomó aire y respiró. Se desprendió de una máscara de fundadora del Eje del mal que le pesaba tanto y se dejó mimar. Amenazó con coger las horas que le quedaban por perder ante las cámaras y largarse a su casa tantas veces como prometió seguir al pie del cañón hasta que el público dijese hasta aquí. En directo anunció una tarde, emocionada, que sería abuela por segunda vez, y otra, con un nudo en la garganta, que padecía cáncer.En definitiva, Mila, vivió, entre Sálvames, Últimas cenas, Fashion Weeks, especiales de Navidad y Nochevieja, los años más felices de su vida acompañada por sus homólogos, muchos amigos, sobre las tablas y arropada por su familia en el camerino.

Jorge Javier, su mejor colega, la misma tarde de su fallecimiento durante labreve despedida que le dedicaron sus compañeros en Sálvame Limón (la programación de la Eurocopa no entiende de lutos) recordó a su equipo que la audiencia también había perdido a una compañía querida y continua aunque el último año lo hubiese pasado fuera del foco. Los niños que lloraron la muerte de Chanquete son ahora los adultos que lamentan la de Mila. A éstos, se suman los millones de espectadores jóvenes a los que Ximénez amenizó los días desde hace más de una década y que la convirtieron en carne de meme, que es la nueva forma de trascender en la memoria colectiva.

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