Los mejores perfumes de Paco Rabanne

Existen pocas miradas de la moda y la mujer, con más de cinco décadas a sus espaldas, tan plenamente vigentes como la de Paco Rabanne: el visionario que se atrevió a experimentar con materiales y siluetas jamás antes utilizados creando un lenguaje estético nuevo. Sus vestidos de placas metálicas o cota de malla, piezas icónicas que a finales de los sesenta llevaron Audrey Hepburn, Françoise Hardy o Jane Birkin, continúan empoderando con una feminidad sin concesiones. La culpa la tiene Julien Dossena, actual director artístico de la casa y el hombre que mejor ha sabido traducir la herencia disruptiva del modisto. «Cuando pienso en Paco Rabanne, no pienso en retro sino más bien en revolución, rebelión y renacimiento. Paco Rabanne siempre se ha basado en la evolución hacia el futuro y la modernidad», asegura el diseñador bretón.

La marca, pionera también en el universo de la perfumería, lleva desafiando las normas desde 1969, el año en el que vio la luz Calandre: un jugo femenino original, casi disonante, en el contexto clásico de entonces. Lanzada medio siglo después, su colección Pacollection continúa el diálogo con la mentalidad del fundador que Dossena entabló cuando llegó a la casa en 2013. Esta línea incorpora el primer frasco de perfume flexible, inédito tanto para la vista como para el tacto. Una innovación patentada que evoca las prendas inspiradas en la era espacial del genio de Guipúzcoa.

El legado radical de Rabanne, sin embargo, no se refleja solo en esta singularidad. Los ingredientes más sorprendentes –del wasabi a la calabaza; del jengibre a la leche– se dan cita en seis jugos sin distinción de sexos que rompen con lo establecido. Estos días, la familia aumenta gracias a la llegada de tres nuevas propuestas: Major Me, Blossom Me y Dandy Me. «Los nuevos perfumes de Pacollection expresan una sensación de individualismo libre –explica Dossena–. Interpretan las actitudes audaces de nuestros referentes creativos a partir de expresiones olfativas irresistibles».

Además, la sostenibilidad es otro de los puntos claves del proyecto. Las fragancias son veganas y el papel del embalaje es de origen ecológico y reciclable. Todas se erigen como un canto a la belleza sin reglas, a la audacia, a la irreverencia. El espíritu vanguardista de Paco Rabanne sigue más vivo que nunca.




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