Paula Giménez: "En conciliación queda mucho por hacer"

Hoy se cumplen cinco años desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas destacó en el calendario el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, un día que busca reconocer la trayectoria de las mujeres que han logrado avances significativos en el mundo de la ciencia y cuyos nombres apenas aparecen en los libros.

Un olvido crucial porque no solo supone que la historia no reconozca sus logros, sino que muchas generaciones de mujeres no han tenido ese referente tan necesario para convertirse en guía e inspiración, un referente capaz de demostrarles que a base de tesón y esfuerzo se pueden conseguir las metas, aunque la brecha de género siga siendo una realidad en las carreras científicas.

Sobre ello hablamos con Paula Giménez, directora de la Unidad de Sueño de la Clínica HLA Vistahermosa y asesora del Consejo Rector de Asisa-Lavinia.

¿Cómo nació la vocación? ¿En qué momento decides dedicarte a la Medicina?

Me viene desde pequeña porque mi padre era traumatólogo y en casa siempre viví lo que era la Medicina. El trabajo hacia el tercero, el cuidado de la salud y el esfuerzo. Me gustaba ver la vida que llevaba. En aquella época no había equipos de traumatología como ahora que están muy organizados, les llamaban a cualquier hora, y yo recuerdo el sacrificio y la vocación. Nunca me planteé otra cosa.

Cuando pasaste por la Facultad, ¿había un número parecido de alumnos y alumnas o el alumnado era mayoritariamente masculino?

En las Ciencias de la Salud hay muchas mujeres desde hace años. En mi época no había tanta diferencia, estábamos parejos… y tengo recuerdos fabulosos de aquella época.

Pero no fue hasta 2017 cuando el número de mujeres colegiadas en Medicina superó al de hombres, ¿crees que la igualdad a la hora de acceder a los puestos es real o las mujeres lo tienen más complicado?

Cada vez somos más las mujeres que accedemos a carreras como Medicina, ahí no hay problemas, donde yo percibo la diferencia es en los altos puestos. Al final en el desempeño asistencial casi no hay diferencias entre mujeres y hombres pero cuando vas a optar a una jefatura de servicio o puestos de gestión sí que nos encontramos con un porcentaje mucho más elevado de hombres que de mujeres. Ahora combino la actividad asistencial con la gestión y en esto somos muy pocas mujeres, no solo dentro de la compañía sino en mi sector, yo prácticamente estoy reunida con hombres todos los días y con pocas mujeres, esa es la realidad.

Con largas jornadas y una alta intensidad e implicación laboral, ¿la conciliación sigue siendo el gran caballo de batalla para las mujeres?

Sí, en cualquier sector queda mucho por hacer en conciliación. Al final es un sacrificio personal tuyo, tu carrera te gusta, quieres superarte, avanzar más y tener éxito profesional, pero también quieres tener éxito personal y familiar. Tienes que atender a los niños, y las que somos madres sabemos que cada edad tiene sus requerimientos y tienes que estar ahí. Al final es cuestión de quitarte tiempo tuyo personal y ahí nos queda mucho por trabajar.

¿Qué se debería hacer para que la mujer no tenga que pagar de esa manera y vivir en un estado permanente de elección y renuncia?

Por un lado hay que poner el foco en la educación. La sociedad ha cambiado mucho en los últimos años pero aún falta. Yo tengo hijo e hija, les educo igual a los dos, los hombres tienen que colaborar en esta educación y tiene que venir desde la infancia. Y luego que las empresas ayuden. Yo con el teletrabajo ahora paso más tiempo en casa y puedo estar más pendiente de los niños. Pasar tantas horas fuera como pasamos también es el gran problema que tenemos nosotras.

Hoy se celebra el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, ¿crees que uno de los fallos es que durante mucho tiempo las niñas no hayan tenido referentes en el mundo de la ciencia? ¿Que los libros estén llenos de nombres de hombres y apenas aparecen mujeres?

Sí, sí, así es. El papel de los referentes es muy importante, yo creo que soy un buen ejemplo para mis hijos, los dos quieren estudiar Medicina, me ven día a día esforzarme, trabajar, la motivación que tengo. Ha habido pocos referentes femeninos y las mujeres valemos mucho. Creo que la incorporación de la mujer a los equipos directivos y la ciencia en general aporta mucho, porque tenemos unas cualidades distintas. Espero que las mujeres seamos referente y las niñas vean que somos igual de capaces que los hombres.

¿Qué aporta una mujer en un entorno de gestión?

Tenemos una gran capacidad de escucha y empatía, que es fundamental en puestos directivos. También una gran capacidad de gestionar equipos, y el esfuerzo porque nos ha costado mucho llegar aquí. Lo tenemos muy interiorizado y luego el hecho de querer hacerlo igual o mejor que el hombre nos mantiene alertas y una gran capacidad de motivación.

Las mujeres tenemos gran capacidad de escucha y empatía

¿Qué consejo le darías a una joven de Secundaria que esté pensando en dedicarse a la ciencia en estos momentos?

Que estudien lo que les guste, que las ciencias es un campo muy amplio, con mucha trayectoria, que trabajen y se esfuercen y que persigan sus sueños, yo creo que trabajo, esfuerzo y superación personal son las palabras clave. Sobre todo que te guste, y con eso podemos llegar donde queramos.

Te dedicas a la Medicina del Sueño, en los estudios muchas veces se ha utilizado al varón de modelo y los resultados se han extrapolado a hombres y mujeres. Quizás es un tema del que no se habla demasiado… una forma de predominancia del hombre que pasa desapercibida y tiene consecuencias importantes.

Sí. Un ejemplo muy claro es cuando nosotros estudiamos la apnea del sueño, esa gente que ronca y se queda parada sin respirar. El ejemplo clásico que te ponen siempre es un hombre a partir de 50 años, obeso e hipertenso, un prototipo que en teoría tienes que extrapolar a la mujer. Sin embargo, la mujer te cuenta que se despierta a media noche y ya no duerme, suele ser menopáusica, muchas veces delgada, y puede tener hipertensión u otras cardiopatías. Es decir, el perfil de la mujer con apnea del sueño no tiene casi nada que ver con el hombre, y nosotros en la carrera estudiamos el perfil o genotipo del hombre. Con el tiempo y la experiencia aprendes que cuando viene una mujer premenopáusica con insomnio de mantenimiento tienes que sospechar una apnea del sueño. Pero eso no sale en los libros, es un ejemplo de cómo los estudios se hacían en varones. Esto va cambiando porque ahora sabemos que el género cambia mucho la manera en la que se manifiesta la patología.

En tu caso, además de ejercer la Medicina te dedicas a la gestión sanitaria, ¿sientes que estamos cerca de romper muchos techos de cristal o aún queda un largo camino por recorrer?

Va lento, pero vamos avanzando. Es verdad que las dificultades para conciliar hacen que muchas mujeres se lo piensen, al menos en Sanidad. Tú puedes trabajar en el ámbito asistencial y no quererte complicar la vida dirigiendo una compañía de seguros a nivel de gestión. Necesitamos ser más ambiciosas.

¿Qué deseo te gustaría ver hecho realidad?

Que las mujeres lleguen donde quieran, que no tengamos ningún freno en ese sentido, y que se mejore la conciliación, que es la espinita que tenemos todas, que tenemos que hacer malabarismos para compaginarlo todo.




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