Puré de verduras para el bebé, todo lo que necesitas saber

  • La alimentación complementaria de los bebés a partir de 6 meses, al detalle.


¿Cuándo empezar a darle al bebé puré de verduras? ¿Cómo prepararlo para que sea adecuado y nutritivo? ¿Y si no le gusta? ¿Qué cantidad debería comer? Todo lo referente al inicio de la alimentación complementaria de los bebés genera siempre un sinfín de dudas entre los padres especialmente si es el primer hijo y no hay una experiencia previa en el mundo de la maternidad. Aquí te desvelamos todas tus dudas sobre cómo preparar el puré de verduras para que tu bebé lo acepte y esté bien alimentado.

Si ya eras de las que se preocupaba por cómo evoluciona la curva de peso del recién nacido, seguramente ahora estarás también muy pendiente en esta nueva etapa de su alimentación. Sin embargo, comienza por tomarlo con calma y a ello te ayudará saber que hasta el año la alimentación principal del bebé sigue siendo la leche y que esta le aporta prácticamente todo lo necesario. Lo importante más allá del peso de tu hijo es que esté sano, enérgico y feliz.

Así pues, aunque a partir del sexto mes, o cuando lo indique el pediatra, el bebé ya está preparado para comenzar a probar nuevos alimentos, no te agobies si al principio no se come el puré de verduras porque seguirá estando igual de nutrido y bien alimentado. Pero, para que tengas suficientes recursos, aquí te contamos todo lo que necesitas sobre cómo preparar el puré de verduras para el bebé, qué ingredientes puedes usar y cuáles no deberías incluir.

Tradicionalmente el puré es el método más usado por los padres para comenzar a dar nuevos alimentos y, casi todos, comienzan por las verduras y por introducir los cereales en la dieta del bebé. Sin embargo, has de saber que desde hace un tiempo las pautas han evolucionado y el calendario de incorporación progresivo de alimentos va quedándose atrás. A partir de los seis meses el bebé ya puede tomar verduras, pero también cereales, legumbres, huevo, pescados, carnes y frutos secos, con algunas excepciones que debes conocer.

Si estás en el momento de introducir las verduras en la dieta del bebé y eliges hacerlo con un puré, presta atención porque todo lo que te vamos a contar aquí entonces te interesa y mucho. Pero ¿y si el bebé no quiere puré de verduras? Pues siempre existen alternativas.

El bebé a partir de los seis meses, siempre que sea capaz de permanecer sentado sin apoyo y haya perdido el reflejo de extrusión, puede probar ya cualquier verdura.

Las únicas verduras que no deberían darse antes del año son las de hoja verde como espinacas y acelgas por su alto contenido en nitratos. Si se añaden a algún puré no deberían representar más del 20% de los ingredientes.

Así pues puedes empezar por hacer el puré con las verduras que prefieras, las que más consumáis en vuestro hogar o por las que vayan a darle en la guardería, por ejemplo.

Una combinación suave y que suele ser bien aceptada por muchos peques es, por ejemplo, es la de patata y zanahoria. Igualmente suaves y digestivos serán también los purés elaborados con puerro, calabacín o judías verdes.

Lo más importante es que lo hagas siempre sin sal hasta que cumpla el año. Por otro lado, y en la medida de lo posible, deben tener prioridad las verduras frescas y si son de temporada todavía mejor.

Lávalas muy bien con agua bajo el grifo para eliminar cualquier posible resto de tierra, insecticidas o productos químicos. Ponlas a cocer siempre peladas y con poca agua a poder ser una olla exprés o al vapor.

Si quieres añadir un hilo de aceite de oliva que sea mejor una vez elaborado y en crudo.

Con el fin de detectar posibles alergias o intolerancias, espera al menos tres días antes de añadir una verdura nueva al puré de tu bebé.

Ten en cuenta que las verduras aportan muchas vitaminas y minerales, cada una en distinta proporción, y que la mejor manera de conseguir que este aporte sea equilibrado es con mucha variedad.

Desde los seis meses de vida, ya puedes incorporar pequeñas cantidades de carne o de pescado al puré del bebé. Eso sí, al igual que con las verduras introduce cada nuevo alimento de uno en uno y dejando pasar al menos tres días antes de introducir el siguiente.

Elige las partes más tiernas de pollo, ternera, pavo, conejo o cerdo y asegúrate de que no lleven nervios, ni piel. En el caso del pescado, ya sea blanco o azul, revisa bien que no tenga espinas.

Hasta que cumpla un año no incorpores pescados como el atún, el cazón o el emperador porque pueden tener mercurio.

Si quieres hacer aún más completo el puré también puedes incorporar un poco de huevo cocido o un puñadito de arroz.

Al principio, vale con un par de cucharadas. Si se niega en redondo, dale a probar solo la puntita de una cucharada. Si no hace ascos, puedes seguir. No insistas demasiado, dale tiempo, no le fuerces y piensa en raciones pequeñas como lo es su estómago.

Ten en cuenta que al igual que nos pasa a los mayores, los bebés no siempre tienen el mismo apetito y habrá sabores concretos que no les gusten.

Recuerda que hasta el año la leche sigue siendo su principal fuente de nutrientes, así que no te obsesiones con que se lo coma todo, no es necesario.

Una buena ración de puré para un bebé de hasta 1 año puede ser de unos 150 gramos. De todos modos, ante la duda consulta siempre antes al pediatra.

Ponle siempre una cantidad pequeña en el bol para evitar tener que desperdiciar puré. El resto puedes conservarlo en la nevera herméticamente cerrado hasta 48 horas.

Si quieres aprovecha a cocinar más cantidad de puré de verduras casero y luego congélalo en tarritos de porciones pequeñas de unos 180 gramos aproximadamente. Una buena idea también es congelarlo en bandejas de cubitos de hielo o en hueveras con tapa.

Para descongelar el puré de verduras del bebé, sácalo el día antes a la nevera y caliéntalo al baño maría o en el microondas (removiendo siempre y comprobando que no hay partes que quemen, antes de dárselo). No congeles lo que has descongelado.

En la medida de lo posible, mejor siempre casero y elaborado con verduras frescas o congeladas. Si por falta de tiempo, recurres a los tradicionales purés de verduras precocinados, conocidos a veces como ‘potitos’, lee con atención el etiquetado para elegir la opción más saludable.

Un buen truco es dedicar un rato a congelar bolsitas con las verduras ya limpias, peladas y troceadas. Así ganarás tiempo a la hora de hacer el puré de verduras de tu bebé, ya que sólo tendrás que echar las verduras a cocer y evitarás recurrir lo menos posible a los tarritos de puré industriales.

Ya sea porque tu bebé se resiste a los purés o porque prefieres apostar por el BLW (baby led weaning), una gran opción es dar al bebé las verduras sin triturar, algo que cada vez más recomiendan muchos pediatras por sus múltiples beneficios.

Si lo haces, dáselas siempre bien cocidas para que estén blanditas, sin sal y en trozos grandes y alargados para que el bebé puede agarrarlo bien y los gestione él solo.

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