Verónica Echegui: “Raffaella Carrá es muy guay, auténtica y divertida. Es igual delante que detrás de las cámaras”

Amor, bailes, risas, estética setentera… ¡y canciones de Raffaella Carrá! ¿Se puede pedir más a una película en los tiempos que corren? “Yo creo que es el mejor momento para meterse en una sala de cine que es segura, que se respetan los protocolos y desconectar dos horas de todo lo que estamos viviendo y conectarnos a una alegría porque es Explota, explota es un chorro de felicidad que transmite muchas ganas de vivir y mucha esperanza”, nos dice sin dudarlo Verónica Echegui, protagonista junto a Ingrid García-Johnsson de esta comedia musical dirigida por Nacho Álvarez. “Te digo más, yo cuando la vi con mi pareja –el actor Álex García– y con una amiga, salimos cantando y bailando, en los créditos ya nos levantamos a bailar… ¡porque es inevitable!”, nos revela la actriz madrileña.

Explota, explota cuenta la historia de María (Ingrid García-Johnsson), una joven ingenua que tras dejar a su novio plantado en el altar descubre que quiere comerse el mundo convirtiéndose en bailarina en el complicado mundo de la televisión en los años setenta. Junto a ella estará su inseparable Amparo (Verónica Echegui), un personaje que brilla con luz propia por su chispa divertida y tierna. “Amparo es una mujer maravillosa a la que lo único que le pasa es que se preocupa más de los demás que de sí misma. Se entrega al máximo y vive su felicidad a través de la de los demás. Tiene una forma muy pura y muy poco contaminada de ver la vida, un tanto ingenua, y tiene un corazón enorme”, nos explica Echegui.

Si hay algo que encandila de su personaje es su acento murciano, algo que la actriz borda en cada escena en la que se come la pantalla. “La verdad es que en guion solo estaba escrito que era una persona de provincias pero no decía de cuál. Entonces le dije al director: ‘¿De dónde la quieres?’. Él es uruguayo y le expliqué que aquí en España hay un montón de zonas y de acentos, y le estuve explicando un poco cada una y le iba haciendo un poco los acentos, que algunos se me dan mejor que otros (risas). Pero me di cuenta de que si fuera murciana sería perfecto porque tiene un lado cómico y luego la riqueza del murciano a mí me fascina porque tienen palabras para llamar a las cosas que me encantan. Tengo una amiga de allí y me vino como referencia y al director le gustó cuando se lo presenté. Ese fue el inicio de Amparo”, añade entusiasmada a pesar de llevar varias horas de promoción incansable en Madrid.

Amistad, amor y temas de actualidad… en los 70

La estrecha relación entre los dos personajes principales, dos mujeres que se quieren y se ayudan, revela uno de los temas principales de Explota, explota, el feminismo en tiempos de censores y Franco en España. “Amparo tiene otras metas en la vida y como quiere mucho a su amiga, quiere ayudarla y que no sufra y que le salga bien lo que quiere. Su amistad es muy pura y muy bonita porque no hay juicios y se entienden, se apoyan y se acompañan pero no se meten en la vida de la otra ni la intentan cambiar, son un equipo y eso me encanta”, nos cuenta, añadiendo que “a Ingrid la conocía de Apaches, aunque ahí solo trabajamos juntas muy poco y además eran escenas como de ‘mala onda’ porque eran dos personajes que estaban enfrentados. Así que aquí estábamos las dos felices de hacer algo bonito, teníamos ganas de disfrutar de esa amistad y las dos estábamos de acuerdo de potenciarla y que fuera la más potente de la historia”.

Y las dos parecen amigas de toda la vida y las dos cantan y bailan temazos de Raffaella Carrá que hacen que los pies se te vayan mientras estás sentado en la butaca del cine. “Bailar siempre me ha gustado y creo que puedo decir que lo hago bastante bien, así que aquí el reto era lo contrario, no bailar bien (risas). Y luego lo de cantar, la verdad es que me lo he pasado genial aunque me imponía porque me daba pudor. Pero ha sido una experiencia maravillosa”, nos confiesa la actriz a la que conocimos allá por 2006 por su papel protagonista en Yo soy la Juani, de Bigas Luna.

“Conocer a Raffaella fue alucinante”

Rumore, 0303456, Ballo, ballo… Las canciones de Raffaella Carrá son un personaje más en la película que es todo un homenaje a la estrella italiana. “La conocí en Roma cuando fuimos a rodar la penúltima escena de la peli y fue alucinante porque fue como cuando conoces a alguien a quien admiras y dices ‘ay, qué guay, eres lo mismo detrás que delante de la cámara’. Yo sentí eso al conocerla, sentí que es una mujer auténtica con mayúsculas, es el mismo ser siempre y además es una tía muy divertida, alegre, muy guay. ¡Y me dijo que le había gustado mucho como había cantado la de Hay que venir al sur!”, nos dice con entusiasmo Verónica.

Pero además de música, amor y bailes facilones típicos de esos años en los que en la televisión pública existía la figura del censor, en la película se habla de temas que bien podrían discutirse en la actualidad en cualquier foro. El feminismo, las apariencias, la autocensura que ahora nos infligimos a la hora de expresar una opinión en las redes sociales o en una entrevista… “Yo creo que sirve para reflexionar también si uno quiere y pensar un poco en qué hemos avanzado y en qué nos hemos quedado atrás como conjunto, como sociedad. Yo veo que el tema de la autocensura está muy de actualidad y que la censura no es como antes, que había un censor que ponía las reglas, ahora eso no se evidencia en nadie concreto sino que es todo más difuso, es más difícil ver dónde ha comenzado todo eso por ejemplo en las redes, en qué momento se ha iniciado y en qué momento lo hemos continuado nosotros y hemos entrado al juego. Y creo que también está la posibilidad de que cada uno tenga la responsabilidad de decidir cómo actúa ante ello y hasta qué punto quiere perder su libertad y autocensurarse”, recalca.

¿Y ella se autocensura a la hora de mostrarse en público? “Para mí las redes sociales son el medio que tengo para transmitir mi trabajo. A mí como creadora lo que más me interesa es que lo que hago llegue a la gente y cuando decido hacerlo me siento responsable como un agente cultural de las cosas que voy a contar porque me parece interesante que lleguen al público. Con lo cual, yo veo así las redes, no las enfoco desde un lado personal. Yo como actriz quiero llegar a todo tipo de público, a todo tipo de personas tengan la ideología que tengan, la religión en la que crean… Me da igual, yo siento que como artista, ya la creación necesita de una ‘amoralidad’ y una libertad para llegar a todos y ese es mi objetivo. Luego ya cada uno que haga la reflexión que quiera hacer”, concluye.

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