Color, verano y positividad, así es la primera colección de moda de Coco Dávez: “He cerrado el círculo rindiendo homenaje a esos sueños de adolescencia”

Valeria Palmeiro es una artista multidisciplinar que empezó como fotógrafa para después darse cuenta de que era en la ilustración donde iba a encontrar su futuro profesional. Empezó trabajando para diferentes medios –y firmando como Coco Dávez, su nombre artístico–, tarea que realizó durante unos cinco años. Sin embargo, nunca dejó de lado la fotografía, porque se dio cuenta de que “ambas disciplinas van de la mano: para enseñar proyectos al mundo necesitaba de ella”, confiesa. Esta sinergia llegó gracias a Instagram, la red social en la que la que empezó a mostrar su obra de forma más libre. Su gran despegue llegó con su serie "Faceless", que nació en 2015 como un “homenaje” a sus referentes en forma de ‘Quién es quién’ y se viralizó hasta convertirse en un libro.

Más de seis años después, un podcast, una Menina madrileña en 2018 y un sinfín de colaboraciones con marcas, Coco Dávez ha cumplido su sueño de adolescente: crear una colección de moda, Play The Game. Lo ha hecho de la mano de Brava Fabrics, una firma nacional que diseña en España y confecciona en Portugal de forma ecológica, y con cuya filosofía encaja a la perfección. “Otras marcas me ofrecieron hacer algo en el pasado, pero quizás no me convenció lo que había detrás. Siempre he dicho: ‘Bueno, con el que tenga que ser será, aunque sea más tarde’. Y con Brava había una sinergia muy bonita, por eso me lancé”, explica sobre su forma de abordar nuevos proyectos.

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“Es el guiño a mi yo adolescente. El premio a la chica de 14 años que se pasaba los días pintando figurines de moda”, explica sobre lo especial de estas prendas veraniegas con su sello. “He cerrado el círculo rindiendo homenaje a esos sueños de adolescencia”.

La colección es también una oda al verano, sobre todo al Mediterráno –lugar al que la creadora se llevaría todas las prendas por su sol y su energía–, pero en ella no hay hueco para las etiquetas: es unisex. También es vitalista, colorista y muy positiva. Casi tanto como ella: aunque irradia una vitalidad que se aprecia desde los primeros minutos de conversación, Valeria Palmeiro es humana y también tiene sus días grises. “Yo no sé pintar si estoy triste”, confiesa. Por eso ha ideado una forma de entrenar su mente y sacar el trabajo adelante aún en los días que no todo va rodado: “De alguna manera me creo una rutina que seguir para conseguir cerrar un proyecto. Pero también te digo, si estoy fatal y veo que ese día no sale nada, prefiero cerrar e irme a casa, darme un paseo, leerme un libro… antes que estar perdiendo el tiempo sabiendo que ese día no sale nada”, se sincera.

El bloqueo creativo es algo tan natural que es precisamente el tema central que aborda en su podcast, Participantes para un delirio, que nació de la pandemia y con el que confiesa haber disfrutado como una enana. “Saldrá la segunda temporada a finales de septiembre. Me apetece mucho retomarlo porque me lo estoy pasando genial con este proyecto y ha sido de los más interesantes de este año”.

Introducirse en el mundo de la moda ha sido todo un reto para ella: “Para mí era muy nuevo pensar a tan largo plazo. Ha sido intenso, porque ha durado 9 meses, pero lo he disfrutado mucho. También me ha costado morderme la lengua todo el rato, pero lo he conseguido”, bromea. Sin embargo, la experiencia le ha gustado tanto que repetiría. “Hay otro proyecto que saldrá pronto relacionado con moda”, nos adelanta.

Brochazos libres y espíritu infantil en una cápsula en la que la firma le ha dejado a Coco total libertad creativa. “Me apetecía pasármelo bien pintando brochazos de color donde no hace falta que nada sea pefecto, y luego poder llevar esa esencia a la hora de vestir. Es divertido porque es como llevar una obra de arte encima”. La paleta de colores es llamativa y potente, con el amarillo y el rojo como protagonistas, que además son los que mejor representan su universo. Un mismo estampado en colores diferentes, camisetas de algodón iguales para “jugar en equipo” y remontarse a la infancia vistiendo. Concebida como un juego, la colección está hecha para hacerte sentir bien.

Próximamente, la artista retomará también las exposiciones de pintura tras la pandemia, con una muestra en la galería Maddox del barrio londinense de Notting Hill, situada en el número 112 de Westbourne Grove. “Hemos estado parados dos años, sobre todo porque en Londres han estado confinados hasta hace muy poco. Si tenía que esperar no pasaba nada, pero así podemos preparar algo más especial”, adelanta de forma misteriosa. “En breve me meteré a pintar cuadros para el verano que viene”.

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