España es el país con el comercio de moda más golpeado de Europa

No ha sido ninguna sorpresa, pero ya es oficial: 2020 fue un pésimo año para la moda. La facturación del sector textil cayó en la Unión Europea entre un 24% (según la agencia estadística europea Eurostat) y un 25% (según Kantar, en un estudio presentado en la novena edición de Barcelona Fashion Summit). Las tiendas físicas se vaciaron debido a las restricciones impuestas para frenar el avance del Covid-19, como el cierre total de los centros comerciales o la reducción de los horarios para todo el comercio. Se trata de la mayor caída desde que se iniciaron los datos. Las cifras en España son bastante peores que la media, ya que rozan un descenso del 40%, según la Asociación Empresarial del Comercio Textil, Complementos y Piel (Acotex). Eso sitúa a nuestro país como el que ha tenido el comercio textil más golpeado de la UE.

Por meses, el gráfico de ventas coincide con el impacto de las sucesivas olas del coronavirus en España: parecía estar recuperándose en agosto, pero en septiembre (segunda ola) volvió a caer.

Sin embargo, las tiendas virtuales registraron más ventas que nunca, sobre todo en España: un 55%, frente al 24% de Francia, el 29% de Italia o el 3% de Alemania. Las marcas no sólo han reforzado su venta on line y mejorado la experiencia para los clientes en sus apps o webs, sino que también han puesto en marcha unos descuentos más potentes: su cuota de valor en España fue del 4,5%, frente al 2,5% de la UE. También han reducido la inversión en publicidad un 20% con respecto al año anterior. Es la mayor caída mundial, seguida por Italia e India.

2021 no ha empezado mucho mejor, ya que las ventas han descendido un 53% en enero, a pesar de las rebajas de invierno y del final de la campaña de Navidad. La tercera ola en España y el paso del temporal Filomena no le pusieron las cosas fáciles al comercio. Además, la actitud de los consumidores españoles parece haber cambiado bastante al respecto. Según Kantar en septiembre, un 49% de los españoles cree que necesita comprar menos ropa que antes, ya que su vida social se ha visto considerablemente reducida. Los datos de compras reflejan este cambio de mentalidad: el gasto medio por comprador en España ha disminuido de 600 euros en 2019 a 457 euros el año pasado.




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