Gabriela Hearst y las mujeres urbanas que sueñan con la vida rural

Ha vestido a mujeres tan representativas como Emma Watson, Oprah Winfrey, Emilia Clarke, Naomi Watts y Melania Trump; a las que se suman algunos nombres royal como la reina Raina, la reina Matilde, Sofía de Wessex y por supuesto, la elegante duquesa de Cambridge o la aclamada Meghan Markle.

A decir verdad, la marca encarna a personas con determinación, con una alta noción social y una decidida personalidad. Sobriedad, comodidad, y minimalismo entretejen un perfecto equilibrio entre las singularidades de la tradicional vida de campo y la ajetreada rutina urbana; la utilidad y la belleza van de la mano. La insignia de la marca es su componente sostenible, pues hay una manifiesta intención de construir indumentaria que trascienda las tendencias y el pasar de los tiempos. Con diseños sin fecha de caducidad proclamada, se refleja una estética funcional donde los detalles han sido juiciosamente pensados para convertirse en elementos no obvios que elevan la estimación monetaria y emocional de los artículos; las cosas son hechas para durar, y por tal razón, son merecedoras de una compra consciente y no masiva.


La marca se ha caracterizado por exponer con honestidad y transparencia la proveniencia de los materiales y la mano de obra empleada para la fabricación de los artículos, por lo que en reiteradas ocasiones la firma ha estipulado que no tiene interés en obtener un crecimiento exponencial que multiplique la producción, pues se generaría un impacto ecológico negativo al no poder satisfacer la necesidad de adquirir más fibras naturales certificadas.

Contrario a lo que se piensa, Gabriela no estudió diseño de moda sino comunicaciones, y desde hace más de dos décadas reside en Nueva York; tiene tres hijos y está casada con Austin Hearst, nieto del magnate William Randolph Hearst. Nació en Uruguay y pasó su infancia en el rancho familiar de más de seis generaciones; lugar donde forjó su amor por la naturaleza como resultado del disfrute de la compañía de los animales y la apacible vida rural. Hearst junto a dos amigas, fundó en 2004 la marca Candela, pero en noviembre del 2015 se independizó para crear la empresa homónima en compañía de su esposo. Desde su primera colección hasta el día de hoy, ha trabajado incansablemente por alcanzar un certero nivel de coherencia en todos los ámbitos que atañen a la industria: tejidos con certificados orgánicos, empaques compostables tipo TIPA, ganchos de cartón reciclado y una meta clara: eliminar completamente para el año 2022 la utilización de materiales vírgenes.

La presentación de la colección femenina primavera/verano 2021 denominada “Sueños de Madres y Abuelas”, fue uno de los pocos desfiles presenciales del calendario, y tuvo lugar en el claustro del École des Beaux-Arts; con la fabulosa interpretación de la canción Vis a Vis en la voz de su amigo el artista español Leiva, se amenizó la pasarela donde se visualizaron un total 30 looks.

La puesta en escena proyectó un apoyo inminente a la sostenibilidad, ya que la uruguaya quiso compensar la huella de carbono que produjo el desfile, realizando una donación a la fundación peruana llamada "Madre de Dios" que trabaja para la protección y conservación de la selva del Amazonas. Asimismo, se emplearon prendas de punto alternadas con la lana, famosa por provenir directamente del rancho familiar de la diseñadora. Se inició con un vestido enguayetado en negro con blanco, que contaba con un geométrico escote trasero; seguidamente vino una serie de looks monocromáticos en los colores anteriormente mencionados.

Sobresalieron mangas globo y escotes profundos que fundaron un estilo minimalista, y no solo eso pues se llegó a experimentar un gran toque de color dada la implementación en algunas prendas y detalles de la tonalidad rojiza; un ejemplo fue a manera rayas verticales.También, ciertos semicírculos en colores fuertes, como azul, verde y mostazal comprendían la totalidad de un par indumentarias que hacian alusión a un brazalete de conchas, que a inicios de año, le dio la madre a la diseñadora.


Volviendo a las raíces, el macramé fue la técnica dominante y varios “ponchos” largos con flecos, característicos de latinoamérica salieron a relucir el concepto de “tradición modernizada”; se evidenciaron como complemento sandalias sencillas y styling afable.

Inspirada en las pinturas y esculturas del colombiano Fernando Botero, Gabriela lanzó en 2016 su primera cartera: “Nina”; artículo que se ha convertido en distintivo de la casa. De hecho, la producción del bolso contó con lista de espera, y en ella estuvieron Anne Hathaway y Dakota Fanning. Sin embargo, para esta ocasión el protagonismo lo obtuvo el “Baez Bag”; accesorio dominante que promete autoproclamarse como otro clásico de la firma.

Esta colección, íntegramente confeccionada a mano, es un bricolaje entre la moda moderna y las prendas insignias del campo; se recupera la significación de lo real y auténtico a través de la tradición, la artesanía y la sostenibilidad; se le agrega un nuevo atributo a lo clásico: interesante.


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