'West Side Story': todos los secretos de su vestuario

Hay una razón por la que West Side Story sigue siendo uno de los musicales más venerados de todos los tiempos, más de seis décadas después de su lanzamiento original en Broadway.

Todo en la producción es memorable, desde la música romántica del difunto Stephen Sondheim hasta los matices de Romeo y Julieta de la trama trágica de la obra. Y el diseño de vestuario de la producción es igualmente inolvidable. No se puede mencionar West Side Story sin pensar en el delicado vestido blanco de María y su cinturón rojo ceñido, el blazer amarillo pálido de Tony o Anita dando vueltas por la azotea con un vibrante diseño lavanda.

En 2021, West Side Story está oficialmente de vuelta y promete ser un éxito, pero esta vez en una grandiosa reinterpretación cortesía del director Steven Spielberg y con el diseñador de vestuario ganador del premio Tony Paul Tazewell (Hamilton, In the Heights, The Color Purple). El trabajo de Tazewell para la película tuvo como eje la autenticidad y la comunidad, especialmente porque esta versión finalmente corrige un error de la película original de 1961 y elige actores latinos para interpretar personajes latinos.

«Cuando me pidieron que hiciera esta producción, supe que Steven [Spielberg] quería tener una nueva visión de cómo quería que contáramos esta historia», le dice Tazewell a BAZAAR.com. «Conseguimos representar auténticamente la ciudad de Nueva York [y las comunidades y culturas] que estaban presentes en ese momento».

Hablamos con Tazewell sobre su dirección de vestuario para la película y cómo son los vestidos del West Side Story del siglo XXI, las sutiles diferencias de estilo entre los personajes nuevos y los originales, y por qué representar con precisión las culturas que aparecen en el film es una parte tan importante del legado de la película.

West Side Story es uno de los musicales más queridos de todos los tiempos. En cuanto al vestuario de la película, ¿por dónde empezaste?

Estaba muy familiarizado con West Side Story desde que era niño. Ha sido parte de mi relación con el teatro musical y las películas musicales. Mi investigación se centró en observar imágenes y fotografías, específicamente las fotografías de Bruce Davidson, en su mayoría instantáneas en blanco y negro de las pandillas de Nueva York en las que se infiltró en la década de 1950. Tuve la oportunidad de ver cómo era la ropa, y realmente estudiar cómo eran esas piezas y cómo sentaban, y por qué eran atractivas estilísticamente hablando. También miré catálogos de época, como Sears, Spiegel’s o Montgomery Ward.

Como soy una persona moderna, la película siempre se iba a ver a través de la lente de una persona moderna e iba a reflejar cómo me influyeron estas fotografías. Si realmente analizas la producción original y lo que llevaban, era un vestuario moderno visto a través de la visión del diseñador que estaba diseñando esa producción. Creo que hicimos un buen trabajo recreando eso.

Me encanta que hayas mencionado la autenticidad. Al mirar a los personajes puertorriqueños, sentí como si estuviera mirando viejas fotos de mi familia. Realmente capturaste la esencia de esa cultura con más precisión que la versión original de la película, especialmente a través del vestuario. ¿Cómo lograste que eso sucediera?

Aprecio mucho que digas eso, porque siempre ha sido muy importante para mí. Al ser un hombre negro, sé cómo se representan nuestras culturas. Es muy importante comprender realmente los estilos de ropa que se sabe que usan las personas negras y mulatas, trabajando para adaptarse no solo a la cultura estadounidense, sino en gran medida a la cultura estadounidense de raza blanca. Quería ser respetuoso con la comunidad latina migrante y cómo estaban trabajando para encajar en ese momento.

Tienen un estilo más formal porque es aspiracional. Se visten para respetarse a sí mismos y lograr el respeto de otras personas. Sé que eso también se puede aplicar a la comunidad afroamericana: la importancia de los zapatos lustrosos y las camisas planchadas y de salir de casa completamente vestidos. Eso contrasta con la apariencia de los Jets, que venían de hogares rotos y realmente estaban luchando. También hay cierta informalidad y comodidad en ser estadounidense y estar en la ciudad de Nueva York: los Jets son la única banda que lleva vaqueros azules, porque es un icono de Estados Unidos. Sentí que era muy importante conectarme con ellos.

Y los Sharks quería que reflejaran a los hombres que tenían trabajos, aunque definitivamente no eran ricos. Se vestían con lo mejor que tenían. Llevaban pantalones a medida y zapatos hormados, como oposición a las zapatillas de deporte. Realmente estaba tratando de separarlos para que reflejaran la comunidad de la que venían. Junto a eso estaba la paleta de colores: mantuve a los Sharks en una paleta de colores más cálidos, que recordaba de dónde venían y cómo se estaban recreando en Nueva York.

Hay algunos conjuntos que son fácilmente reconocibles, pero también hiciste un par de cambios. Cuando piensas en Rita Moreno, piensas en ella con el vestido lavanda de «América». Ahora tienes a Ariana DeBose, que clava el papel, por supuesto, y está en este hermoso, brillante y vibrante número amarillo. ¿Por qué decidiste cambiar eso?

Eso fue un desafío, porque me encanta ese vestido lavanda. En nuestra película, está en una posición diferente cuando se reproduce la canción. Para nuestra versión, el vestido se usa durante el día; estamos en un recorrido por la ciudad con Bernardo y Anita. Luego tienes a los Sharks siguiéndolos, y vemos la relación de esa pandilla y sus novias, cómo es esa comunidad, y el amor que tienen por Anita y Bernardo y el uno por el otro. Realmente quería que Anita fuera como el sol, que fuera el centro de esa comunidad y que tuviera ese tipo de energía y exuberancia que reflejaba el resto del vecindario.

También hay diferencias entre la Maria de Rachel Zegler y la de Natalie Wood. ¿Cuáles eran los pequeños detalles y piezas que buscabas para hacer esta nueva María?

Rachel como figura es muy delicada. Era importante dar forma a María como esta joven que viene de Puerto Rico, tratando de encontrarse a sí misma y madurar en este nuevo entorno. El vestido blanco refleja un vestido de confirmación y, además, estilísticamente, es algo que su familia ha decidido que es apropiado para ella. Añadir el cinturón fue uno de los cambios con respecto a las producciones originales. Cuando Anita le da el cinturón a María para el baile en el gimnasio debe ser visto como una muestra de complacerla y querer que crezca y madure. Ese fue un hermoso momento entre los dos.

Luego, cuando vemos a María ir a su cita con Tony, el segundo look parece una blusa que podría haber traído de Puerto Rico. Es un reflejo de una blusa campesina tradicional y está cosida a mano con mucho amor, similar a algo que su madre o abuela podrían haber hecho en Puerto Rico. Pero combinar eso con una falda recta hace que parezca que está intentando mostrarse más madura y alejarse del vestido blanco. Y luego, cuando agrega un cárdigan rojo, se muestra como una mujer latina muy inteligente que tiene su propia mente y no tiene miedo de expresarlo.

En una producción como esta, la música ayuda a contar la historia, los personajes ayudan a contar la historia, pero también lo hace el vestuario. ¿Qué crees que representa el vestuario de West Side Story?

Eso es lo que me encanta de ser diseñador de vestuario. Estoy diseñando para crear una narrativa tácita y dando pistas a la audiencia de maneras sutiles, o muy audaces, para dar a estos personajes una definición y que todo se sienta auténtico. Espero que todo se sienta verdadero y plausible para las comunidades cuya historia estamos contando. También espero que toque el corazón de la gente, y que la gente recuerde las decisiones que tomé, y que esta nueva versión de West Side Story permanezca en su memoria, que la nueva Anita y la nueva María seguirán adelante con esta nueva forma en que nosotros estamos presentando la historia.



Vía: Harper’s BAZAAR US

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