¡Arruinados!; ‘Fugitiva’

QUÉ HA PASADO

• Genco llega a la ciudad con oscuras intenciones.

• La señora Harife trata de seducir al señor Ösman.

• Murat decide abandonar la casa familiar y el negocio.

El día empieza para los Kalelicon una terrible noticia: uno de sus barcos, el más grande e imponente, ha naufragado supuestamente en un accidente naval. Los peores pensamientos de la familia se disparan cuando recuerdan que Mustafá iba a salir a navegar. Todos se acercan al puerto y descubren que dos marinos han fallecido en el trágico suceso. Es Tahir el encargado de ver sus rostros. Con gran angustia quita las sábanas que ocultan su identidad y, más calmado, descubre que ninguno es su hermano, pues resulta que finalmente este se encuentra bien.

Superado el susto inicial, el clan al completo debe hacerse cargo de la nueva situación económica. Perder una de sus embarcaciones los sumirá en la ruina. Nefes tiene una idea. “Cuando nos casamos, me regalaste un navío. Me dijiste que podría hacer lo que quisiera con él, pues bien, lo venderé y con eso saldremos adelante”, comenta a su esposo. Este, sin embargo, le pide que no lo haga: “Entiendo que lo dices de corazón, pero no quiero que renuncies a algo que por derecho te pertenece”.

Türkan se revela ante las decisiones de su marido

Lejos de allí, Genco da un paso más para hacerse con el control de los negocios de la ciudad. Quiere un nuevo aliado y pone sus ojos en Cemil. Tras una conversación meramente profesional, el empresario le hace una propuesta. “Podríamos convertir esta unión en algo mucho más personal. Yo tengo un hijo llamado Tarik y usted tiene a su bella Mercan. Organicemos su matrimonio”, propone repentinamente.

Dagdeviren acepta inmediatamente. Cuando le cuenta su decisión a Türkan, esta monta en cólera: “Nazar dejó este hogar porque no soportaba que quisieras controlarla siempre. Ahora pretendes hacer lo mismo con nuestra otra hija, quieres alejarla de mí”. La mujer se niega en redondo alofrecimiento, pero Mercan, que ha escuchado toda la discusión, accede pues ya no tiene fuerzas para revelarse contra su destino. “Quizá con otro hombre se olvide por fin de su exprometido para siempre”, comenta el patriarca.

Por otro lado, Murat sigue acostumbrándose a su nueva vida. Después de separarse definitivamente de sus hermanos, es uno de los hombres de Tamar. Sus labores son, sobre todo, de chófer, aunque debe estar dispuesto a realizar todo tipo de trabajos si su jefe lo ordena. El muchacho intenta aparentar felicidad, pues tiene los lujos y las comodidades que deseó desde niño, pero sus ojos no reflejan el mismo brillo que en meses anteriores ya que echa de menos a los suyos. “Quizá no debí apresurarme en dejarlos, pero estaba harto de ser la oveja negra entre ellos, a quien todo le sale siempre mal y se lleva cualquier regañina”, reflexiona. Los pensamientos del joven son interrumpidos por su patrón, que reclama otra vez sus servicios.

Melek no soporta estar cerca de su padrastro

Pasan unos días y Genco organiza una pequeña fiesta de cumpleaños para su hijastra Melek, la cual lo odia a más no poder. En el evento está presente Nilüfer, la esposa del ejecutivo y madre de la festejada, y Hazan, que resulta ser también hija de la mujer. Todo transcurre de un modo tenso, pues la joven profesora nunca se ha llevado bien con su padrastro, de ahí que viva con su abuela Harife, y tampoco le gusta la forma en la que trata a su hermana menor. “¿Ya os ha vuelto a agredir o va a esperarse una semana antes de daros la próxima paliza?”, pregunta preocupada y con sarcasmo a su progenitora. Esta evita contestar la cuestión al ver acercarse a su marido.

Llega el momento de soplar las velas de la tarta, pero el instante se echa a perder cuando Tahir irrumpe en mitad de la celebración y apunta a Tamar con un arma. “Sé que fuiste tú quien hundió nuestro barco. No tengo pruebas que lo confirmen, pero tampoco dudas”, dice furioso. El hombre mantiene la compostura y le desafía: “Si en verdad piensas dispararme, no vaciles en hacerlo aquí, delante de todos mis seres queridos. Conviértete en un asesino”.

Afortunadamente, antes de que Kaleli pierda los nervios y apriete el gatillo, se presentan Alí y Esma con varios policías y evitan que el enfrentamiento vaya a mayores. Cuando salen del gran salón, el agente abronca a su amigo: “No puedes tomarte la justicia por tu mano. Estás loco, podrías hallarte entre rejas ahora”.

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