‘El Jefe Infiltrado’ de Perfumarte analiza a sus trabajadores

  • La restauración, el alquiler de vehículos, la industria textil, la peluquería o la ferretería serán algunos de los sectores en los que cada semana un jefe se infiltrará en su propia empresa bajo una falsa identidad
  • En el sexto programa de la temporada, El Jefe Infiltrado será Carlos Ayala, jefe de Perfumarte, que se adentra hasta lo más profundo de la empresa para saber cómo trabajan sus empleados

    Desde la restauración, al alquiler de vehículos, pasando por la industria textil, la peluquería, perfumería, empresas de mobiliario y hasta un grande de la ferretería; cada semana un jefe se infiltrará en su propia empresa bajo una falsa identidad. Trabajará codo con codo con sus empleados, afrontará riesgos, se emocionará y tomará decisiones que cambiarán para siempre la vida de sus trabajadores. Lo que ellos nunca sabrán es que su nuevo compañero de trabajo en realidad es… el jefe infiltrado.

    Así es la sexta entrega de El Jefe Infiltrado

    Esta semana, Carlos Ayala, jefe de Perfumarte, empresa puntera en el sector del perfume, se infiltrará entre sus empleados para comprobar si trabajan en la línea marcada por la empresa. Bajo una identidad falsa comprobará que su almacén parece una academia militar, que en el laboratorio el cliente no siempre es lo primero, que en algunas tiendas no atiende nadie y en otras hay más polvo que fragancia.

    Perfumarte surge con el objetivo de acercar el sofisticado mundo del perfume a todos los bolsillos. Desde sus laboratorios crean fragancias propias, las producen en sus fábricas y las venden en sus tiendas para deleitar a los clientes con suculentos aromas. Esta empresa líder en su sector está en pleno proceso de expansión internacional y su joven CEO decide infiltrarse para poder tomar las riendas de la empresa. Con tan sólo 25 años se encarga de la producción, la distribución, las compra, las ventas y el marketing. No le gustaría que no le viesen capaz de ser jefe por la edad, y por eso quiere ganarse el respeto de sus trabajadores y saber qué opinan sobre él.

    Un jefe empático pero muy estricto, que asegura que despedir a una persona que no está comprometida con su trabajo es hacerle un favor. Está dispuesto a tomar decisiones difíciles como jefe infiltrado y lo hará bajo la identidad de Andy, un surfista niño de papá que participa en un programa para ganar un premio económico.En el almacén de la empresa, uno de los departamentos más importantes, conocerá a un trabajador muy estricto y disciplinado para algunas cosas, pero no para las más importantes.Andy necesita intervenir como jefe un envío que contiene productos pasados de fecha, pero se convierte en una situación esperpéntica y una misión casi imposible porque su empleado no le permite realizar ninguna llamada sin su supervisión. Trabajará también como asistente de la supervisora de todas las tiendas y la formación de empleados. De ella dependen las ventas y la imagen de la empresa y pese a su gran actitud, el jefe descubre que no se lleva bien con las máquinas ni con algunos de los procesos.

    Al jefe infiltrado le preocupa la situación de una de sus tiendas más importantes de Madrid porque tiene mucha afluencia de gente y han tenido problemas con el personal por ser relativamente nuevo. Allí descubrirá a una empleada que deja la tienda desatendida, pero este estricto jefe no podrá evitar que se le salten las lágrimas cuando ésta le cuenta la historia tan impactante que ha tenido que vivir al verse obligada a abandonar Venezuela tras dos secuestros. Por último, también se infiltrará en una franquicia de su marca en Valencia, para comprobar si se están cometiendo irregularidades que afecten a la empresa.


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