‘El tiempo que te doy’: final explicado de la serie de Netflix

  • Netflix estrena El tiempo que te doy, una de sus apuestas de series españolas para 2021.
  • Nadia de Santiago protagoniza esta miniserie en la que también participa como guionista y directora.
  • Te explicamos los detalles del final de esta serie tan profunda como fácil de ver.

    A través del hilo conductor de una ruptura, hemos ido visitando junto a Lina (Nadia de Santiago), los diferentes procesos de la despedida de alguien a quien quieres, con un equilibrio extraordinario entre la superación del dolor y el recuerdo. Pero además, sus creadores no han perdido la oportunidad de establecer hasta en tres personajes (Lina, su padre y su exnovio, Nico) diferentes aproximaciones a ese duelo, incluso relacionándolo directamente con la muerte. Por esto es tan interesante analizar el último episodio que, como los demás, es de apenas 11 minutos, pero refleja todas las claves de esta brillante perla del catálogo de Netflix.

    El tiempo que te doy: final explicado

    No es ningún spoiler decir que Lina acaba superando su duelo, pues se da a entender desde el principio de la serie. Pero es interesante comprender su proceso y cómo en el último episodio consigue relacionar su modus operandi en situaciones de pérdida, desde el fallecimiento de su madre hasta la ruptura con Nico (Álvaro Cervantes).

    ’10 minutos de presente y 1 minuto de recuerdo’, como se titula el capítulo, nos muestra a una Lina decidida a avanzar, con la intención de reconciliarse con su pasado para emprender una nueva vida. Tras meses de tristeza se ha aferrado a una nueva oportunidad laboral que supone un reto pero que llega en el momento justo a su vida. Pero antes, está preparada para cerrar heridas con su padre, un hombre que quedó anclado en la pérdida de su mujer.

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    Cuando decide ir a verle, ya en el camino de la recuperación tras la ruptura, está preparada para decirle que su relación se ha acabado. Es entonces cuando se establece el paralelismo entre el fin de una pareja y el fallecimiento de un ser querido y las diferentes maneras que padre e hija adoptan ante una situación así. Ella necesita avanzar y hasta empezar de cero en otro sitio y él aferrarse al recuerdo desesperadamente. Quizá lo más tierno de esta parte es la comprensión que se establece entre los dos personajes, que años después han sabido entender y respetar que cada uno necesita afrontar ese proceso como puede y necesita. Tan real como la vida misma.

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    Con todos sus asuntos por fin en orden, Lina no solo está tranquila, por primera vez está ilusionada con su nuevo futuro en India y después de pasar los meses posteriores a la ruptura deseando que Nico vuelva, también por primera vez, ya no lo anhela. El minuto de recuerdo de este capítulo está elegido con mimo. Es la única ocasión en la que, refiriéndose a la relación, Lina habla de que lo superarían y es Nico el que no lo cree, cuando hasta ese momento, en el relato del presente, todo parece apuntar a que él se sentía liberado. Esta escena es clave para el final de la serie, pues justo cuando ella, preparada para dejarlo todo atrás, se acuerda de su despedida como pareja, es cuando él está preparado para volver a su vida. Una vez más, dos procesos de duelo contrapuestos, pero que en esta ocasión, inician nuevos interrogantes.

    Este final abre la puerta a una posible segunda temporada que, aunque no está confirmada, quizá sea posible. El formato novedoso y ligero que encierra una temática de tal hondura como lo ha conseguido El tiempo que te doy, sin duda merece una segunda oportunidad de reflejar cuestiones de gran calado emocional y afectivo al mismo tiempo que se hace un retrato de la vida de la generación millenial, un contexto que está perfectamente integrado en la serie.

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